Notas estadísticas sobre grupos de llegados en medios maratones españoles.

En un artículo que publicamos en 2006 tomamos los datos de 19 medios maratones de nuestro entorno y 41 extranjeros. Concluíamos que, cuando salimos a correr al extranjero vemos que, en general, el nivel general era más lento. Han pasado seis años en los que han proliferado más pruebas cortas y realmente populares. En principio, los novatos en una especialidad deportiva añaden colorido y grosor numérico a las capas lentas de una carrera. El objeto de las estadísticas, los medios maratones, han aumentado en participación de manera proporcional a la segunda fiebre del correr (2010-2012). Demos de nuevo un vistazo a los diferentes grupos que llegan a meta en un medio maratón. ¿Hemos cambiado la manera de correr estos populares y masivos eventos? Veamos qué nos dicen las estadísticas.

El método ‘a sobaquillo’

Cómo se reparte la llegada de los corredores a meta ya ha sido analizado con más o menos alegría en un artículo que fue a parar a la extinta revista Irrecuperables (puedo enviar ejemplar por pdf a demanda). Se tomaban datos sencillos sobre llegados a meta de las fuentes más comunes de cronometraje. No se discriminaba, en primer lugar, por tamaño de la carrera, aunque algo sí tiene que ver en las apreciaciones finales. En aquel trabajo de campo se elaboraban cortes de tiempo, además del primer y último corredor llegado a meta, a los tramos 10, 30, 50 y 80%. Amén del tiempo del ganador, africanos y europeos con marcas cercanas a la mítica hora de carrera, que determinará salir en la prensa más o menos especializada (todo sabéis como funciona esto) este aspecto afectará más bien poco a la percepción general de la carrera. Es decir, a la hora de pulsar la opinión de una sociedad sobre su carrera, sobre participar en ella o no, que Mutai o Castillejo se salten las leyes de la física humana será sólo una parte a considerar. De hecho en 2006 las barreras parecían casi infranqueables pero se ha demostrado que se puede correr más rápido.
Es la beldad de la velocidad absoluta. Que sí. Pero si mi hermana quiere empezar a correr en una distancia mítica como los 21km, tomará en cuenta otras variables.

Para ello son fundamentales las otras muestras estadísticas. El tiempo del último y, sobre todo, los centiles intermedios. El primer 10% engloba los especialistas y profesionales o semiprofesionales; Será siempre una buena marca, pero hay diferencia entre si participan 140 o 6000 corredores. Por ello tomamos en su día (Arribas, L, 2006) las referencias centil 70 (tiempo mejor que el 70% de una muestra, o sea, los galgos a los que vemos salir a correr a diario) y de la mitad exacta del pelotón. El centil 50 (50%), más que la media, otorga datos brutales cuando es comparan con los tramos C30 y C80 (el 80% de los llegados a meta están ya bebiendo cuando llegas). En su día se encontró una disparidad enorme entre carreras en esta parte del vagón de cola. En algunas aún quedaban cientos o miles por llegar pero, en otras, correr rápido no te garantizaba sino que apenas había 200 corredores tras de ti, repartidos además en 25 o 30 minutos.
Esta sensación de soledad influye mucho a la hora de plantearse participar en carreras. Si en 2006 todavía eran pocos ‘joggers’ quienes pasaban a hacer 2h10 en medio maratón, ¿qué ha ocurrido en España años después?
¿El boom de los seis últimos años ha hecho que el tiempo medio de los corredores sea más lento o, por contrario, se corra cada día más?

Aglutinadas de nuevo las diecinueve pruebas -con algunas bajas y altas- desde la hoy día masiva prueba de Barcelona (10.700 llegados a meta) hasta la minúscula pero veterana media de Béjar (132 finishers), como hemos dicho se han buscado los tiempos de esas posiciones relativas: vencedor, último, y los centiles intermedios 10, 30, 50 y 80.
Comparándolas en términos relativos al total de llegados, conviven sin orden aparente pero con similares puntuaciones totales pruebas donde kenianos han vencido con 1h00 como Barcelona o la mermada prueba de la Rioja. El criterio total, por un lado, suma las posiciones en el ránking entre sí.

Ejemplos,
BARCELONA (en 2006) Vencedor: 1h05, C10: 1h25, C30: 1h34, C50: 1,42, C80: 1h56 y último en 2h29 (posición 1563)
TALAVERA (en 2006) Vencedor: 1h06, C10: 1h21, C30: 1h29, C50: 1h37, C80: 1h50 y último en 2h07 (posición 321)

El complemento ideal es el análisis en detalle, que lleva a curiosos detalles. Como que en dos pruebas de similares tamaños (Valdepeñas 2006 y Talavera 2006) los sesenta últimos participantes estén repartidos en un caso a lo largo de 35 minutos y, en otro, en 17. ¿Qué densidad soporta un participante corriendo por las calles cada dos minutos? ¿Qué piensa el participante mientras mira hacia delante y apenas distingue a lo lejos otro colega?

2006-2011

Comparando los datos de 2006 a 2011 hay un signo claro. Ha aumentado la participación en casi todas las pruebas que se escogieron al azar en su día. La consecuencia inmediata es que el paso a los centiles 30, 50 y sobre todo 80 de estas pruebas se ha ralentizado ligeramente. Con matices, de todos modos.

El aumento masivo de participantes en el último par de años y pruebas como Barcelona o Madrid, superando los 10.000 llegados a meta, ha colocado sus C80 en las 2h00 de carrera. Esto significa que, hoy día, al menos hay dos mil participantes que superan esa barrera psicológica, y que hace no tantos años era el cierre de control de ‘correr el medio maratón’. Pero ¡todavía hay mínimo ocho mil que bajan de las dos horas!. Es aquí donde hay que recuperar los datos de 2006, donde añadíamos las referencias de los eventos masivos europeos y americanos.

El C80 de Berlin 2006 era 2h21 (con 13.300 praticipantes) y la mitad de la prueba, el C50, era 2h01. No menos de sis mil corredores hacían dos horas o más. Las pruebas Rock’n roll que se han importado este año en maratón por Europa, sin ir más lejos, Madrid, tenían C50 tales que 2h15 (San Jose, CA) o 2h21 (Virginia), ambas carreras con 9.000 y 16.000 dorsales. Claro, son norteamericanos, tienen sobrepeso, en California hace calor y … la BUPA North Run británica de 2006, esa prueba donde alucinamos con los tiempos de Chema, de Gebreselassie, te garantiza que con 1h55 serás de la élite porque es el C30(!) de sus 21.000 participantes. ¡Coñes!, ¡nuestros novatos no van a resultar tan lentos¡

¿Será por eso lo de los guiñoles y la envidia que nos tienen?

Aunque estemos muy lejos de los parámetros de trotar por placer, insistiré en que las cosas van normalizándose relativamente. Hay una cosa que no deja de asombrarme, aunque son números y nadie sabe si en 2011 hizo menos calor o menos viento que en 2006, o si todos se presentaron en un estupendo estado de forma. Pero, al tiempo que los últimos tardan más, benditos sean, los de delante, en algunos casos, corren más rápido. ¡Contradicciones del mundo del corredor!

En la demencial cita estadística de Talavera de la Reina, donde servidor ha ido a sobarse los morros entre curvas y recurvas (y aseguro que se puede correr, y mucho), el ránking relativo de cada centil ha ido siendo cada vez más rápido. ¡Y solamente lo saben 300 participantes! ¡Es la carrera ideal para batir récords del mundo y hasta del bloque!. El vencedor tardó un minuto menos. Gran día. El 30º hizo 1h19 en lugar de 1h21. Con 1h29 todavía se podía hacer un top100 pero este año se han metido por delante otros quince. Con 1h50 ataño todavía dejabas atrás sesenta o setenta corredores pero en 2011 ese tiempo te catapulta casi a la ambulancia-escoba. ¿No han pensado hacer un campeonato del mundo o algo en Talavera?
Las cifras de la Bella Easo (que será bella, pero hay que joderse cómo corre) continúan pugnando con Getafe por el cetro de ‘medio-maratón-estresante-para-pataliebres’. Pruebas de más de 2.000 participantes en las que, si soltaran un rebaño de ‘funrunners’ alemanes, británicos o -si los dejamos entrar- yankees, serían arrollados por una estampida de piernas y calzado de competición.

Al loro: trescientos cincuenta corredores hicieron 1h22 o menos en Getafe. Si hubieran ido a San Jose (CA) habrían sido top 80 entre 9.800 participantes. O top 300 entre 15.000 en todo un Berlin. Los pararían por la calle y se harían fotos con ellos. Y casi mil doscientos tipos hicieron 1h31 en la ciudad del sur de Madrid (seiscientos en Donosti). ¡A 4’30 el km!
Cojamos una prueba donde hayan metido 1.200 velociraptors en 1h31. En Berlin, de nuevo, que nada tiene que ver con los yankees ni con comer hamburguesas o vivir pendiente de un coche. Pues bien, esos 1.200 primeros han dejado atrás a trece mil pares de piernas. De eso van los centiles.
¿Es que corremos mucho o que sólo aparecen por las carreras los que corren mucho?

Conclusiones desiderativas de un felón. Quitando hierro.

El entorno competitivo de algunos eventos anuncia varias posibilidades hilarantes, entre las que encuentro (a) que hay un gran ambiente para tomar cañas y pintxos y es pertinente terminar echando leches, o (b) desde los tejados disparan contra los más lentos, quizá costumbre de las fiestas antiguas, cosa que hace que todo el mundo quiera quitarse de enmedio con rapidez. Una tercera (c) sería que los runners españoles están dotados para el consumo de VO2 casi al nivel de los impalas y que nuestros motores se estropean a bajas revoluciones. O incluso que (d) los recorridos son abominablemente feos.
Pero esto ya depende de qué se hizo en su día con el urbanismo de la ciudad. No echen la culpa a los corredores de ello.

Abajo tienes la tabla de la verdad del ‘boom’ del correr.

¿Cómo lo ves?

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