Habrá una nueva raza de monos que dominarán los elementos cuando arrecie el sol.
Que comprimirán el tiempo para luego estirarlo y – quizá – volverlo a comprimir.
Que beberán de los arroyos lodosos y comerán hierbatos polvorientos y secarrutos.
Serán los ‘onvres’ del trail running los que pondrán todo patas p’arriba.
O patas p’abajo.
En este último caso, sólo las cosas que estén previamente con las patas para arriba.
Entiéndase.

Habrá una nueva raza de pisoteadores de florecillas, de hormigas y de chicharras.
Sólo las que se dejen, pensarán.
No pensarán mucho más. Porque llevan el aterrazamiento craneal recalentado.
Más, quienes gustan de afeitárselo.
Les da un aspecto más agresivo-trailrunner.
(Esto lo sé yo por deducción propia, no porque me lo hayan dicho ellos).
(Es su pathos).

Habrá un momento en que el sol casi se esconda por la lína de cumbres.
Y, al que le pille así, de frente, bizqueará.
Como Paquirrín.

Guardaos estas reflexiones.

[Kosma Chiva, El Corredor Trail que descubrió el martes que, al día siguiente, era el miércoles previo a su Gran Trail, pág 298 y sigs.]

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