Recetas de Lunes.
Pez a la langostino. O así, ya digo.

Ingredientes.

Fragmentos irregulares de bacalao. Para cuatro, algo menos de un kilo.
Un número contable menor que 20 y mayor que 10 de langostinos crudos. Pelarlos.
Algo, incontable, de caldo.
Media cerveza, medida inexplicable.
Un diente de ajo. No picado. No, mejor dos. No picados.
Agua. El agua. El mar. La mar.
Perejil, una pizca, otra medida incontable, casi inencontrable. En un chino lo encontrarán. Por manojos, no pizcas. Intente usted convencer a un chino que le de una pizca. O una miaja.
Media cebolla. Esto sí lo entendería un chino pero no nos es necesario.

Enharinamos con suavidad y amor los pescados. Les damos un frito, vuelta y vuelta. Para sellar sus carnes y sus bocas.
Retiramos sin cargo de conciencia. En realidad, no sé, cada uno es muy libre de expresar ese ‘retiramos’. En ese aceite sobrante y restos de aspecto no demasiado bello, eche el ajo laminado. No picado. Se lo avisé.
Picamos la media cebolla y rehogamos ahí.
Incorporamos la media mahou. Si tienen un contrato de exclusividad freudiano con otra marca, ose – o no – a romperlo. Echamos el pescado y los langostinos. Terminamos de cubrir con un poco de agua.
Cuanto más agua eches, más caldo final saldrá. Un galón de agua dará un galón de caldo. Una alberca de agua dará una alberca de caldo y un vecindario incómodo. Exprésese al gusto y a la medida de la cazuela.
(Confieso desconocer si hay cazuelas de un galón de capacidad).

Con 7 u 8 minutos de cocción, estará.
Añadir perejil y corregir de sal.
Cómase al chino.

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