Menuda semana, gentes. Mi capacidad para enredarme con sandeces no conoce límite.


Hoy se libra la batalla en twitter #TerradeBloggers por el concurso al que (no faltemos a la verdad) me apunté voluntariamente. El premio, poder ser bloguero de plantilla.

Premios 20Blogs
En breve seleccionarán los blogs del concurso de 20Minutos (mítico y de los prístinos del ramo) donde también añadí mi estruendosa bitácora. Motu proprio.

Y más concursos de toda índole. De escribir (pasado mañana viernes salen los finalistas del micro de novela negra de Artgerust), mañana el de Falsaria, de sortear coches en la M-40, que también es una prueba diaria de habilidad a la que me inscribí cuando acepté que mi oficina trasladase su sede (y yo dentro de ella), de cocinar en la muy conocida Kitchen’s Rumble de mi casa, donde tengo que ajustar el menu de todas las malditas cenas al que han suministrado por via rancho a mis hijos… como ve el lector. Concursando siempre.

Excepto el día que debía haber concursado en alguna oposición, a lo que me negué por razones particulares y porque no tengo la cabeza para asentar dos años de mi vida estudiando a cholón. Ni la tuve en su día. Ya concursé para una beca universitaria en el extranjero, ganándola, por cierto.

Me da miedo optar a dorsal en el Ultra Trail del Mont Blanc. Capaces son de concedérmelo.

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