Siguiendo el camino dictado por Manu, el corredor filósofo death metal, me embarqué el sábado en una de esas sandeces a las que otros se apuntan cuando es uno quien las monta. Dicho y hecho, fue leer la propuesta del (hoy) blog y ver que encajaba con mi plan por varios motivos. Se realizaría por la noche, me dejaba casi a la puerta de casa y contaba con ese punto de ruta ‘temática’ con excusa.

La excusa geográfica era seguir el curso del Manzanares, el río aprendiz, desde su desembocadura en el río Jarama hasta el nacimiento en la sierra de Madrid. La bobada era de preciosa consecución y me obligaba a bajar vestido de romano desde casa, en tren y metro, para asomar en el parking de Rivas Vaciamadrid y esperar que alguien más surgiese de un coche, detrás de un matojo, o cayera del cielo. Fue lo primero.

Caminos arriba, llanura, barrillo, carreteritas de acceso a incineradoras, chimeneas humeantes y zonas de ocio, la lenta ascensión fue un placer enorme entre risas y charla constante. Nos lloviznó, creímos que incluso sería aguanieve pero es que eran las tres de la madrugada y había bajado algo la temperatura. Juan Pedro, Manu, Rafa, Joaquin y servilleta, el comando manzanárico.

Los 54km con un desnivel sencillito quedan aquí en los archivos. http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=3649546

Las impresiones quedan más guardadas. Restan diez días para la carrera Sierra de Chiva.

Saludos del segundo empezando por la derecha de la foto.
Copyright, Olga.

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