En Pamplona se canta lo de “A San Fermín pedimos…” y parece ser que ayuda. Cada año la popularidad y la seguridad de los mozos y toda la cuchipanda que nutre la fiesta de Julio crece. Con alboroto. Balances contables lo confirman. Estadísticas de Protección Civil lo corroboran cada año. En Diciembre es tradición, qué os voy a contar a vosotros, que durante dos o tres días el patrón de los gastasuelas sea San Silvestre.

Es un fenómeno en progresión lineal e imparable. Entre el fin de semana previo al final del año y el mismito día 31, caiga como caiga en la semana, miles de seres vivos toman las calles de medio mundo al cántico de ¡viva San Silvestre!.

En 2011 los amigos de @runners_es intentaron estimar cuanta gente participaba en todas las San Silvestres que se estaban celebrando por España. Desconozco la cifra final pero es un buen termómetro para el auge, este segundo y definitivo boom, que está viviendo la sencilla actividad de salir a correr. Sylvester races, sylvesterloop, corridas do Sâo Silvestre, sansilvestres de toda ralea… Europa y América se alían para sudar un rato antes de las celebraciones, el confetti, los fuegos artificiales o las cenas, en casa o en la playa.

Podría ser, como se suele decir en los balances contables, previo a impuestos; o sea, quitando quienes se inscriben a su ‘sansilvestre’ haciendo de este rato el único día que corren algo. Pero también podría ser deseable que incluyésemos en la cuenta a todos, en cifras brutas porque, al fin y al cabo, si ya te has plantado en la línea de salida y  has podido con la pereza, lo peor ya está conseguido. En Madrid se han colocado en el mercado 40.000 dorsales, sin ir más lejos. Los chicos del swoosh siguen vendiendo su producto mientras que los clubes locales, ayuntamientos, asociaciones vecinales o bandas de amigos se giran hacia el calendario de la cocina o del despacho y dicen lo de “Hey, ¿cuándo salen las incripciones a la San Silvestre?”

Cantemos entonces, como los mozos. “A San Silvestre pedimos / por ser nuestro patrón / nos guíe siempre corriendo / y nos dé su bendición / ¡copón!”

¿Cuál va a ser tu sansilvestre?

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