Sí. Soy yo el que escribe esto. Un año lleno de ilusión bloguera. Habitualmente despacho estos temas con un tono revertiano que a unos gusta y a otros hace asomar una mueca de “Ya está el cacarrabias”. Me decían el otro día que es bueno que existan voces críticas y tocapelotas. Hombre, atraen tanto como espantan. En las columnas de los grandes la mala leche y el renegar tienen que asomar de manera natural y puntual. Basar la escritura en una especie de “línea-mozartiana-de-cuando-Mozart-se-levantaba-con-ardores-de-estómago” deja claro que faltan herramientas. El periodismo o la columna de opinión (creo yo) se construye sorprendiendo, con variedad. Pero de periodismo no debería dar yo lecciones porque no tengo ni idea de ello.

De opinar, sí, ya de eso más. La cosa es que llega 2013. Y llega con un reto.

Por sí mismo el reto tiene tantos huevos como para que se me coma, me arrolle, llene hasta el último de mis poros o me vapulee cada hueso. En este momento alguno estará pensando que hay gato encerrado porque, si no, ¿necesita este un reto para escribir un blog?

Ya os digo yo. Ante la que os contaré a continuación ¿quién necesita motivación a paladas vía Josef teniendo tal movidón por delante?

¿Que de qué se trata?

El próximo día 29 este blog de Spanjaard arranca dentro de las bitácoras de opinión del diario 20Minutos. En un diario que maneja trece millones de visitas mensuales en todo el acumulado de las websites del grupo. Que acaba de estrenar cabeceras .com y .com.mx para dar respuesta a miles – por lo visto – de lectores de USA en habla hispana y de México. Y que se han fijado en mi tecleo como representante de los dementes de la zapatilla.

Un blog de gran alcance. Con su formato de columna de opinión. Compartiendo espacio con firmas como Arsenio Escolar, Melisa Tuya, Daniel Díez y su taxi de cabecera, Eneko y las viñetas de diamante de la columna diaria, o Juan Revenga El Nutricionista, entre otros. ¿Es de envergadura o no?

Y todo para hablar del correr sin que se note mucho (me he autoimpuesto y, por eso, lo saco de la negrita) que hablo de correr. “Que no se note mucho que mi bagaje mental está apenas a decenas de clicks hacia detrás”, pienso yo.

Y mientras dejo que corran las horas y los escasos días que faltan para ese post de estreno del día 29. Sin ir más lejos, del sábado a eso de las diez de la mañana. Lo voy pensando y se me está rebelando hasta el primer café de la mañana.

Enhorabuenas aparte, alegrones variados o decepciones para los que esperaban que terminase escribiendo para Vanitatis o la Gaceta, una sola pregunta me recorre la cabeza ¿Qué haría Murakami en este caso?

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