En Pamplona se canta lo de “A San Fermín pedimos…” y parece ser que ayuda. Cada año la popularidad y la seguridad de los mozos y crece linealmente toda la cuchipanda que nutre la fiesta de Julio. Con alboroto. Balances contables lo confirman. Estadísticas de Protección Civil lo corroboran cada año.

Bueno, pues  en Diciembre es tradición (qué os voy a contar a vosotros) que durante dos o tres días el patrón de los gastasuelas sea San Silvestre. Patrón no corredor (confeso: en 314dC no existía el running popular) de las carreras quizá más festivas, ocasionales y relajadas de todo el mundo.

En 1925, Cásper Líbero, un tipo con más dinero que tiempo para contarlo, organizaba la primera “corrida de São Silvestre” y así echaba a andar un evento que ahora cumple su 87ª edición sin interrupción. El fenómeno se extendió en progresión imparable y en Madrid se organizó la segunda de ellas en 1964. El honor de haber importado al santo zapatillero lo tiene Galdakao, que la organizó en 1961 y a partir de 1973.

Con estos ires y venires, entre el fin de semana previo al final del año y el mismito día 31, caiga como caiga en la semana, miles de seres vivos toman las calles de medio mundo al cántico de ¡viva San Silvestre!. En países como México o España se añaden a estas las carreras del pavo (celebradas en el entorno navideño) o las de Año Nuevo.

En 2011 los amigos de @runners_es intentaron estimar cuanta gente participaba en todas las San Silvestres que se estaban celebrando por España. Desconozco la cifra final pero es un buen termómetro para el auge, este segundo y definitivo boom, que está viviendo la sencilla actividad de salir a correr. Sylvester racessylvesterloop, corridas do Sâo Silvestre, sansilvestres de toda ralea… Europa y América se alían para sudar un rato antes de las celebraciones, el confetti, los fuegos artificiales o las cenas, en casa o en la playa.

Podría ser, como se suele decir en los balances contables, previo a impuestos; o sea, quitando quienes se inscriben a su ‘sansilvestre’ haciendo de este rato el único día que corren algo. Pero también podría ser deseable que incluyésemos en la cuenta a todos, en cifras brutas porque, al fin y al cabo, si ya te has plantado en la línea de salida y  has podido con la pereza, lo peor ya está conseguido. En Madrid se han colocado en el mercado 40.000 dorsales en apenas unos días, sin ir más lejos. Los chicos del swoosh siguen vendiendo su producto mientras que los clubes locales, ayuntamientos, asociaciones vecinales o bandas de amigos se giran hacia el calendario de la cocina o del despacho y dicen lo de “Hey, ¿cuándo salen las incripciones a la San Silvestre?”

Con dorsal, con disfraz, campestre, masificada, rodeado de tus colegas del trabajo, perseguido por el dueño de un bar, de trailrunning, en un circuito improvisado alrededor de tu bloque, en el centro de tu ciudad o atravesando autopistas en dirección a la penitenciaría o el almacén de Ikea más cercano…

Es tu turno. Cuéntanos tu sansilvestre. ¿Dónde corres en fin de año? ¿Cómo te fue?

(Un ejemplo: mi última carrera del año la correré el 31/12 a las 05.50am; sin inscripción, con sueño y la nariz escarchada por los previsibles -2ºC del amanecer)

 

Foto: City Nights, 2009. 28/12.

 

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