xtr2

 

Coronas la loma. Metes el pie en un montón de hierba y pierdes por unos segundos la concentración. ¿Es por ahí? O bien pisas una mierda de perro, tropiezas con un cable del generador de las obras. ¡Pues vaya mierda de barrio me he ido a mudar! Al levantar la cabeza en tu carrerita diaria, si eres un afortunado de los que puede salir a correr por el campo, quizá hayas perdido por un momento el hilo de tu camino. Un corredor que conocí llevaba miguitas de pan. Otro lonchas de lomo pero, a lo más que llegó, fue a que le robaran el embutido en mitad de los entrenamientos. Todo esto son situaciones que aparecen cuando estás estrenando zona o recorridos para correr.

Bueno. Quizá, la del lomo sea estrambótica y quién sabe si imaginada.

Loma, senda o parque, ¿por dónde echas esa hora de la que dispones? Y es que estamos ante la madre del cordero. Para correr necesitas ir por algún sitio. O sea. Construir una ruta para correr. No me refiero a los artefactos electrónicos ni gps con los que se mapea lo corrido, sea por uno o por una tercera persona. Vamos a lo básico. Escoger hacia donde tirar.

Vaya temita. Problema irresoluble según donde se vive. Es un placer indescriptible para los que residen al lado de un entorno idílico. Pero ¿renuncio entonces a correr si resulta que vivo en el peor lugar de planeta?

No. Esta injusticia no debe echarte para atrás si has decidido empezar a correr, si te trasladan temporalmente por trabajo, si te has quedado sin tiempo ‘normal’… porque siempre hay un modo de mover las piernas. No sé si te servirán para preparar el maratón de tu ciudad pero pueden mantenerte en movimiento. Si eres novato, seguro que te son suficientes.

Aquí van unas – un tanto obvias – pistas para sortear la desesperación si eres novato (o si has perdido el norte, como el que le va dando lonchas de lomo a la zapatilla).

PRINCIPIOS IRREBATIBLES PARA UN RECORRIDO:

1. Mejor terreno blando que duro.  Siempre mejor tierra o hierba que acera o asfalto. En los peores lugares del planeta he logrado encontrar un sector de hierba, aunque sea mala. O de arena pisada. O tierra aplanada por las orugas de los blindados.

2. Si estás en lo más profundo de lo urbano tira de ropa visible, mapas o conocimiento previo del terreno hasta que llegues a ese parque o playa o paseo. Aprovecha los primeros 10 minutos para caminar y llegar al recorrido en sí. Las aceras y semáforos no podrán contigo. Te chuparás el calentamiento sin darte cuenta.

3. Después de correr por donde sea, echa un ojo a los mapas o foto satélite de nuevo. ¡Andá, pero si por ahí podría…! Nunca se conoce el terreno al 110%. Insisto. Nunca.

4. ¿De crucero? ¿Trabajas en una nave de guardia de seguridad? ¿Sirves como soldado en un submarino? Un pasillo de 20 metros, una cubierta de barco, el almacén de tu trabajo o el parking de tu zona industrial pueden servir para que te desentumezcas durante media horita. No será solo correr pero deberás alternar multislatos, ejercicios de técnica de pisada, etc.

5. Si vives en mitad del campo más eterno, varía el recorrido. Las perspectivas diferentes ayudan a tu cabeza a digerir el trote. Podrás evitar esos toros bravos o los buitres merodeadores de tu cadáver.

6. Seis. Son las seis. De la mañana. Voy a por un café que quiero dejaros este post listo.

Creo que tenéis suficiente. Ojala todos pudiéramos encontrar la manera de cumplir estos puntos.

Seguro que lo logras. Cuéntanos si tienes horrendas dificultades para encontrar un mal sitio para trotar.

Anuncios