Introspectivo. Esto es un post instrospectivo que conmemora mi primer mes de cobijo bajo los tejados de 20Minutos.es (Hip, hip, hurra). La introspección conmemorativa tiene dos maneras de ser relatada.

1. La primera.

Twitter me da una alegría en forma de propuesta cuasi fenomenológica. “Spanjaard, de todos los aspectos conocidos en el mundo del blogueo runner, no se me escapa una sola razón científica para que tu bitácora esté incluída en nuestra biblioteca de escritores”. Sí. Me ha fichado Husserl. El proceso fue rápido, quirúrgico y de manera sumaria llegamos a lo peor. El meollo del título. Paramos la acción.

2. La otra primera (seamos justos con ambas).

Spanjaard, escribe las primeras veinte palabras que te vienen a la cabeza. Si al menos tres de ellas están relacionadas con el mundo de #correr rodéalas con un círculo. Pásalas a una segunda lista y procura que empiecen a tomar sentido de modo que aparezca la chispa. El lector y el segmento al que va a llegar este blog tienen que encajar a la primera. Cámara, stop.

Y aquí confluyen ambas vías. En el diálogo que manteníamos ambas partes desataba unas certezas y otras cuantas preocupaciones. Obviamente el periódico sabe más de esto que yo y suma ideas clave. Yo ponle que sustraigo con contraideas igual de clave.

Que el blog sea eminentemente tuyo. A ver cómo logro que esto no sea la tribuna del grouñista . Seguro que vas a empatizar con los lectores, no te preocupes. Que me siga apeteciendo enfrentarme a la pantalla en blanco. Es un hobby cada vez más en boga. Es un reducto de frustraciones dirigidas.

Habíamos cruzado una docena larga de emails y las dos partes nos acercábamos peligrosamente a un término: la tormenta de ideas. “Como no sea runstorming”… Bingo.

“Te lo compro”, me escriben.

Aparte de la dificultad lingüística de mezclar inglés y neerlandés (el riesgo era conocido pero las demás alternativas no gustaban), estaba el concepto. Un brainstorming en el trabajo concluye en una lluvia de marrones de arriba abajo. En España-intersección-runners-intersección-Internet, la tormenta de ideas suele desembocar en que esta jaula de grillos con problemas nos liemos y nos requeteliemos.

¿Un blog de experto que no soluciona dudas? ¿Qué mierda de experto sería?

¡Pero si la gente quiere certezas! / Tío, no te has mojado con lo de correr deprisa o despacio / Entonces ¿me apunto a un trail de verano o de invierno? / Ya pero, ¿me he gastado bien los ciento veinte pavos en la mochila o no? / ¿Estás con nosotros o con ellos?

Esas mismas preguntas me las hago constantemente. Sentar cátedra es un ejercicio muy divertido cuando viene amparado en tener colocado el culo en este hueco de Internet durante años. Sí, que figure refulgente el 2000 en mi primer ingreso a los foros de atletas es de mucha utilidad en un cruce de tweets. Pero lo aprendido en treinta años largos de correr, ¿dónde coloco esto?

¿Será operativo insertar “Honestas Experiencias Emocionales en el Correr, perspectiva de género” en un título de blog? Evidentemente no. Lo extremo, atemoriza. Lo terroríficamente científico, satura. Lo vago, no engancha. Lo ácido y sarcástico, incomoda. Tampoco es viable que mi posición se sostenga frente a viento y marea. Poneos en mi lugar. Aquí mando yo un poco y mandáis todos vosotros un mucho.

Pero cada minuto ganaba más peso las ganas de abrir sombras de duda en este mundo del corredor. No me apetecía establecer un régimen antonioalixiano (con afecto) en un medio que presume de social. Al final de toda la digresión tendría que establecer una suma neta de los que se acercaron a leer a este blog, y los que se mantienen con la idea de empezar a correr o seguir corriendo. Y creí que la duda, el chaparrón de preguntas al aire, tendría un efecto más visible y productivo que dictar sentencias.

Y aposté a que #runstorming podría ser una buena etiqueta. Es el mundo de las etiquetas, en definitiva.

Otro día os escribiré las veinte palabras de mi lista. Quizá en un comentario dentro de unas horas.

¿Serías capaz de listar tus 20 palabras?

duuuda

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