Contingente imprescindible para el sostenimiento de la especie y 50 por ciento de la población mundial, nuestras chicas se incorporan a toda velocidad a las tareas que el mono se había reservado durante siglos. Ya trabajan tanto como ellos, ya conducen insultando a los demás automovilistas igual o con más ira que ellos, ya se drogan por vía respiratoria o vía oral con el mismo caracter patológico que ellos.

¿Por qué ibais a quedaros atrás en esto?

En 2001, en Estados Unidos las mujeres eran un 57% en las carreras de 5km y un aplastante 59% de los participantes totales en las carreras de medio maratón. La tendencia solamente se invertía en el maratón completo (41%).

¿Por qué iba a demorarse vuestra incorporación al movimiento global del correr?

Correr cumple, creía yo, variables que un cerebro femenino, organizado y con capacidad de manejar más variables de manera práctica, podía asimilar perfectamente. Correr o trotar es un ejercicio progresivo en el que la paciencia conduce a la mejora. La carrera popular es democrática en su 90%, cada kilómetro recompensa a todos quienes están dispuestos a afrontar ese esfuerzo.

Pero me contáis (las mismas mujeres) que no, que la explicación de que una mujer no corra tiene un sesgo más duro; una visión casi de clase, economicista, marxismo de género, puro y duro. El estupendo artículo de Salguero y Martos (2011, Apunts Ed. Física y Deportes) desgrana las cifras para el caso de España y menciona algunos de los llamados componentes psicosociales que rodean a las mujeres en la participación en carreras populares. Los casos no son siempre el mismo, por lo que hacemos dos posibles retratos. Dos pasadas.

Paqui no sale a correr porque esta muy pasada de peso. tiene 53 años y su entorno le reprocha (1) que descuide su rol en el hogar, que bastante trabaja fuera de casa y en ella como para ‘ponerse ahora (sic) a correr’. Paqui misma (2) aprendió sobre la inmoralidad de ir ligera de ropa si se pretendía ser una dama y más (3) siendo una chica ‘gorda’. El entorno familiar y cercano, la educación sexista y religiosa y, por si fuera poco, la horrenda esclavitud de la percepción propia del cuerpo. Y no son estos unos años favorables para ser mujer y estar gorda. Hay que ‘tenerlos muy bien puestos’ para romper con eso.

Anabel tiene 37 y está delgada como una estaca. Cuida de dos hijos, trabaja 41 horas en una consultoría líder en la que ha alcanzado el éxito profesional. Cada minuto libre al llegar a casa lo emplea en trabajar para sus queridos, mientras se angustia imaginando como sería su tiempo libre. ¿Su nivel de autoexigencia le va a lanzar a correr o a un gimnasio que abra hasta las 10 de la noche? Cuando se separe y sea menos libre todavía ¿tendrá que esperar a su fin de semana sin hijos para salir a correr? ¿ Podrá hablar entonces de ocio?

Ni Paqui entra en estos blogs, ni Anabel encuentra un momento para dejar su comentario y que se pueda generar una corriente suficiente de buenas personas que contacten con ellas para ayudarle a disfrutar de correr. Son una mayoría silenciosa pero que debe y quiere mover sus tanques mas allá de las lineas enemigas – que sí, que pueden ser las suyas propias.

Aun así, cada día sois más. Una vez alcanzada cierta independencia urbana, vais copando cientos y miles de dorsales. Hay chicas en cada grupo, hay carreras sólo para ellas, quedáis para correr, como libélulas liberadas, en varios parques de las grandes ciudades (Tamara Sanfabio y la periodista Cristina Mitre de Elle la están liando en twitter) y las mismas casas de material deportivo os tienen en cuenta.

No hay mejor señal. Ya sois un target.

Os he apoyado, animado, os he entrenado mientras soltabais bilis y tensión y me he quedado al cuidado de vuestros hijos para que no hubiera excusas. Quizá no haya sido suficiente porque muchas habéis dejado – de nuevo – el running en un rincón, o muy abajo en la lista de cosas por hacer.

Tenéis que aprender a exigir. Más y cosas de calado más real. Con horas y minutos desglosados a la semana. Mirad cómo lo hacemos los hombres: “Oye, los Martes y Jueves a las seis yo quedo para correr una hora con mis amigos. Y el Domingo hacemos carrera o tirada larga”.

¿Qué necesitáis que se haga para que podáis salir a correr?

Pedid. Rápido. Os escuchamos.

 


Foto: Facebook Organización Carrera de la Mujer / https://www.facebook.com/carreradelamujer

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