De negro y de manga ajustada al biceps y la lycra acariciando el adductor, al rojo de la carrera fácil y festiva, amplia y talla única. Cada año, un color dominante. Y tu familia intentando localizarte al paso por ese kilómetro diez que, cada año, tiene más aplaudidores y menos sitio en la cuneta.

– “¿Es papá ese de gris?”

– “No, hija. Se parece pero … ¡quién les manda comprarse la misma ropa a todos!

No. ¿Quién se pone al mando de las nuevas tendencias en ropa de corredores?

Las lavadoras se convierten en computadores. Los computadores que trastocan tu vida. Subprogramas complejos donde el amo de casa y sus rutinas se tienen que reconvertir. Una y otra vez, cada año. Cuando tenías dominado lo de las lavadoras de oscuro-casi-negro con toda la ropa de invierno, dos veces a la semana, los chicos que deciden qué colores serán los reyes de las camisetas técnicas, forro polar, táctel o trapo anónimo(us) pasan al rojo. O al naranja.

– “¿Este año son todas naranjas? ¿Rojas? ¡No!” – imaginad el marasmo

A reinventarse.

De cualquiera de las maneras tenemos una peligrosa tendencia a comprar lo que ‘se lleva’.

Sobre nuestros colegios el debate de uniformar los niños. Sobre empresas asiáticas, la necesidad de organizarse en tareas, como antaño con los petos y monos identificativos. Un humano, un proceso técnico. Un humano, un uniforme.

En foros y blogs y tweeto-grupos de corredores la necesidad de comprar unas camisetas identificativas. Nos libramos del servicio militar uniformado y castrante para esto. Para comprarnos todos la albarda paquetil o la de hombreras de los locos del parque.

Añadiendo una descomunal variedad al sencillo hecho de salir a correr con lo que uno tiene en casa, en algunas carreras el dorsal ya es una camiseta. Y se lió; unos abogando por la identidad del runner y otros por la identidad del disimulo.

Ya estamos. ¿Eres los que piensas que desde lejos, por monte o parque, se te vea que ‘perteneces a’? ¿Añade pedigrí trotar con el chubasquero grabado con esos típicos colores y llamaradas y rótulos? ¿O prefieres tirar con el fondo de armario que posees de años atrás, combinarlo con un par de prendas de ‘quita y pon’? ¿Abogas por el ‘las que corren son las piernas’?

Los corredores somos así.

¿Se pelea quizá contra la identidad de la carrera? ¿Nos da rabia ir uniformados por ellas (sí) pero no (no) por las marcas deportivas? ¿Alguien decía nada cuando todos los cortavientos de las pruebas de montaña eran naranjasquechua o blancossalomon o negrosodlo? Claro, a esas carreras no vienen nuestros familiares o niños a animar. Se quedan en casa cambiando un rato de tele por una granizada a 1900m de altitud.  Incomprensiblemente.

En cualquier caso, un cachondeo uniformístico.

– “¿Es papá ese que viene por ahí, el de gris…?”

– “Ay, hija. El año que viene nos quedamos en casa”

Así que te brindo este espacio para que despotriques contra ESA camiseta que no sabes cómo lavar, que destiñe, que te engancha los padrastros… y que no te identifica ni en las fotos ni entre la masa.

Ánimo. Que comienza una nueva temporada de maratones.

 

Salida de la San Silvestre Vallecana, EFE.

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