El diablo gusta de visitar Villaverde.

Pensarás: ¿Me tengo que poner eso en la cabeza?

Oirás de tus amistades lo de … ¿a esas horas están las calles colocadas?

Más grave si alguien tira de los argumentos concupiscentes: ¿tu quieres que despierte a mis hijos y me cueste un divorcio?

Pero o lo dirás, o te lo comentarán como una posibilidad real. Salir a correr por la noche.

Partimos de un hecho: muchos de los que deseamos iniciar un proyecto nos vemos mediatizados por los horarios y hábitos que arrastramos de antes. Además, en plena crisis global es muy áspero romper con el pasado laboral o malversar nuestro tiempo hacia el nuevo apasionamiento.

Nos da pavor reorganizar nuestra mínima  Barataria, esa isla sobre la que tenemos cierto control. Ponernos a correr por la mañana nos tienta pero ¡qué pereza!. Las tardes son casi más para … ay, como están las tardes.

Durante medio año es demasiado oscuro para los inseguros corredores. Más inseguro todavía para las corredoras. Pero se ven corredoras a las seis de la mañana y salen grupos de tipos haciendo deporte bajo la bruma del río.  A la vuelta de la esquina nos asustamos cuando paseamos al perro y se topa uno con ese runner embozado.

¿Cuales son los trucos?

1. Corre con alguien. Está en juego tu seguridad. Al mismo tiempo, correrás junto a otra persona que ha hecho un esfuerzo de reorganización enorme. No digo que vuestra amistad crezca exponencialmente porque sufrís más en este mundo, pero un amigo de correr de noche te aprecia más. Apreciarás también más su compañía. Motivarse así de solo de noche… hay que ser muy consistente.

Vale. Eres de los que corre solo. Y consistente.

2. Agénciate una luz frontal. Antaño usábamos linternas horrendas de petaca o salíamos aprovechando las luces de las avenidas semidesiertas. Pero la tecnología corre a velocidades pasmosas y han inventado cintas a la cabeza, discretas y ligeras, con un foco luminoso suficiente como para ver en mitad del campo y ser visto. Cada mes tenemos un ciclista muerto en carretera. Y un susto en un cruce para un corredor.

3. Se trata también de eso. Que se te vea. El negro te hace más delgado y más alta y recibes las ondas místicas de Salomon Kane, con lo que tu running muta en una dimensión cosmogónica. Que sí. Pero de noche, todos los gatos son pardos. Yo también me he criado montando en bici casi a oscuras por la ciudad. Aparte de que me abroncase la policía de Amsterdam y de pensar que los chalecos reflectantes son de dominguero, llevo elementos reflectantes en mi ropa (además de la luz frontal). O algún color vistoso a la luz de un vehículo. Nunca sabes si ese paso de peatones o la travesía por esa zona de garajes esconde un frenazo traidor. Vuelve sano a casa.

Y, cuando vuelvas, ya cenas o desayunas.

4. Y es que, debido a correr de noche, tendrás que ajustar tus comidas. Sólo un poco. Si corres justo antes de cenar o justo después de acostar a tus pequeñuelos, pica algo para compartir la mesa con ellos o para evitar un desfallecimiento. Si escoges levantarte con las gallinas, quizá medio café te sostenga pero tendrás que esperar un rato a desayunar de manera consistente. Las comidas habituales se tendrán que desplazar un par de horas. Yo noté que el metabolismo se me iba ajustando y perdí un par de kilos de esta caja ya de por sí contrahecha y deficitaria.

Pero peores esfuerzos hemos hecho. Tu tienes garantizado cenar o desayunar cuando vuelvas a casa. Otros muchos millones no tienen eso. Incluso muchos aspirantes a deportista de élite entrenan en condiciones de hambre. ¿No has leído los entrenamientos de docenas de corredores africanos en Eldoret? Pues deja de remolonear por esos croissants que te esperan en casa.

5. Con esos cuatro pasos debería valer. Hay algo más, no te asustes porque no es grave. Tu sueño se verá afectado. No dramaticemos, salvo que seas un lirón careto. Lo mismo que te acosarán diciendo que estás perdiendo peso rápidamente tu mismo verás que duermes de otra manera. Cada uno sentirá horas de sueño profundo durante el día, o la última hora de la tarde. Yo me empecé a exigir una escapada a la cama a leer a eso de las diez y media. Posteriormente acorté el sueño de la noche pero aprovechaba treinta segundos en el transporte público o el sofá de casa, por la tarde. Cabezazo y recuperación inmediata.

Con estas ligeras variaciones de tu ritmo vital posiblemente encuentres ese hueco que te faltaba. Podrías empezar a correr cuando cae la noche. O antes de que arranque el día.

Obviamente, se corre mejor a media mañana.

También se trabaja mejor entrando a las diez. Se come mejor con mantel de hilo bajo la sombra de un fresno.  Pero tenemos lo que tenemos, de momento.

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