Anteayer nos contrariaba la triste noticia de un fallecimiento más en una carrera popular. En el maratón de Barcelona el corredor X. Jiménez fallecía en el hospital tras sufrir un colapso al terminar la prueba.

Un corredor experimentado, participante en la masa anómina del entorno de las cómodas 4 horas. Sabed que este es uno de los deportes que más satisfacciones da y más sencillo es de participar pero nunca se está a salvo. A falta de las confirmaciones médicas, en caso que se hagan públicas y que la familia del participante lo deseen, claro, no está de más recordar que correr es un ejercicio relativamente intenso. No podemos dejar de dar pedales porque nos detenemos. No esperamos a que el balón regrese a nuestra zona porque se trata de avanzar sobre el terreno.

Es de larga duración con lo que las posibilidades de que aflore una dolencia o tengamos un momento de bajo rendimiento son mayores.

No es un deporte este de correr en el que los corazones se pongan a altísimos pulsos. No es explosivo como el fútbol en sus mil variantes, el pádel o el tenis, sino que pertenece a los deportes más lineales y, por lo tanto, más sanos. Montar en bicicleta, nadar, correr son deportes en los que no deberíamos funcionar nunca por encima de los umbrales de deuda de oxígeno. Al menos es un deporte en el que encajan perfectamente las recomendaciones de “cómo practicar un deporte de manera recreativa”

Pero cada uno tenemos un historial médico y una herencia familiar.

Y un pasado reciente en el que nunca se menciona cuánto ha sufrido el organismo durante el sedentarismo diario. El cuerpo no dice mucho mientras no hacemos ejercicio. Lo deja para cuando arrancamos con cualquier actividad física.

Esperando que cada día más gente salga a correr conscientes de sus riesgos, y con la cabeza de ver qué hemos estado dando a nuestro cuerpo los diez o veinte años anteriores, por favor, haceos un chequeo.

Si sale algo, tomadlo todo con más cuidado.

Tener menos de cuarenta o cincuenta años cronológicos no nos exime de riesgos coronarios. Estas cosas no “son de viejos”. Un historial familiar de enfermedades cardíacas no es una simple concatenación de casualidades. Se llama pertenecer a un grupo de riesgo.

En tanto no se extienda la obligatoriedad de los controles médicos, tened cuidado ahí fuera.

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