¿No sabes cómo ocupar estos días extra? ¿Te tiemblan las piernas ante la posibilidad de empalmar tanto tiempo libre? ¿Es demasiado pronto para pensar en un maratón pero tienes más horas para entrenar? ¿Quieres imprimir algo para llevarte a ese pueblo retirado de la montaña sin conexión a internet? ¿Te consideras un corredor flexible a todas las ideas nuevas? Te regalamos un pack de entrenamientos para que lo acomodes a tu Semana Santa.

Vamos a intentar contentar tu solicitud. El escenario es el siguiente:

1. tienes más tiempo libre

2. deseas eliminar los excesos de toxinas de tu trabajo

3. deseas eliminar los excesos culinarios que vendrán

4. tus horas metido bajo las andas de las que eres costalero te hacen buscar espacios abiertos

Lo normal es que cuentes con cuatro días. Vamos a ceñirnos a cuatro sesiones. Seas novato, experto o estés preparando meticulosamente un plan para los maratones de primavera (salvo si corres ya en dos semanas o tres) o un ultratrail de dimensiones considerables.

Sesión 1.

Aclimatación (mira tu entorno pascual) Quizá sea un sitio en la motaña, o a más altitud, o nevado, o una idílica y calurosa playa. Si las condiciones difieren en más de 5ºC con tu semana previa, o más de 500m de altitud, trota de modo muy suave. Si eres un corredor principiante, camina y corre cuarenta minutos y soltarás las piernas un poco para mañana.

Sesión 2.

Vía crucis. Ve a ese montecillo, bosque, parque urbano o acantilado escarpado e invéntate una sesión de entrenamiento total. Camina y comienza a trotar suavemente por las lomas, rocas o escaleras. Alterna zigzags y salta matojos. Camina de nuevo. Esprinta durante 30 segundos y regresa por tus pasos caminando. Trota y juega con los escalones o la arena del arroyo, salta charcos o mete los pies a toda velocidad en el río. Vadea, sube y baja, grita al llegar a lo alto del cerro o al borde del mar y mira el reloj. ¡Han pasado los treinta minutos más intensos de las vacaciones! Y tienes los cuádriceps como piedras. De eso se trataba.

Sesión 3.

Sabado de gloria. O resucitación de los muertos o primer día de Pascua. Qué mas da. Vas a resurgir de ese sopor de correr como los cochinillos. Vas a hacer una ¡sesión de velocidad sostenida! Como el mismo Sebastián Coe o Fabián Roncero o Usain Bolt. En el pueblo, bosque o playa localiza 500m llanos. Si pueden ser rectos, bien. Si es un camino enrevesado, mejor todavía. Te propongo que trotes veinte minutos y hagas entre cinco y diez repeticiones a ritmo alto, sostenido (¡nunca a tope!). Regresa trotando muy suave y vuelve a empezar. Termina con un suave trote hasta la playa, el cámping o donde compres el periódico. Si has llevado dinero de sobra, regálate un café y un pincho de tortilla. Llevas 3 de 3.

Sesión 4.

Domingo de resurrección / Lunes de Pascua. Te lo has ganado. Has sobrevivido a los hornazos, las torrijas, los procesionales, toda la familia está contenta de que hayas pasado las vacaciones con buen humor. Nadie va a verte por el madrugón ni a extrañarte (a esas horas, qué quieres) por que vayas a hacer un rodaje largo y suave. Lleva una riñonera o mochila con algo de picar, líquido de sobra y coloca tu cuerpo en modo diesel. Si eres novato, intenta acercarte a 50 minutos. ¿Por qué no probar una hora? Si eres un experto… ¿te atreverías con 30km?

Soluciones para todo.

#Runstorming

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