¿Hay ley para el último de un grupo? ¿Hay piedad con el que va aguantando como puede el ritmo de los compañeros de grupo? Sí. Solamente se conoce una máxima.

Por muy tranquilo que se vaya, correr es un paseo para todos menos para él.

Esa es la ley. ¡Pero eso no significa que él pueda darse tregua!

El corredor que cierra un grupo es, por definición antropológica, al que los demás acomodan sus ritmos. Cuando todos esperan al último de un entrenamiento y arrancan al momento, están todos mucho más descansados que él. Además cuentan con más facultades.  ¿Cuántas veces te has visto en estas?

No importa que seas un principiante o un curtido bestia de las calles. El día en que te propongan ir ‘tranquilo, que vamos un grupo y toca entrenamiento suave y podrás sin problemas’, ese ‘sin problemas’ supone ir tan forzado como puedas y un pequeño extra del 3.6% de tortura.

Décima arriba décima abajo.

¿Y el último de una carrera? ¿No lo has sido? Prueba. Es una experiencia enriquecedora.

Oirás cosas diferentes. Cruzarán por delante de tus narices. Los coches alegrarán con sus cláxones el paso de tus pies, igual que si fueras la misma princesa el momento de su coronación. Se escucharán bromas y comentarios que miden en kilowatios-idiocia la cultura general deportiva de tu ciudad.

No sabes qué suerte tienes. Hace veinte años los tiempos de corte en un medio maratón rondaban las dos horas.

Peladas. Como las gambas.

Por eso no debes desesperar. Ayer me preguntabais si hay un límite de edad para no dar una imagen calamitosa en una carrera. La perspectiva es sumamente relativa. Hace veinte años un chico de más de 90kg estaba casi fuera de contexto en la tipología de los que corríamos. También era infrecuente ser mujer y correr. Hoy la ontología de correr ha cambiado.

Aunque seas el más lento de cuantos conoces, estás moviéndote. Muchos ni si quiera lo hacen.
Solo te miran mal. ¿Te va a echar atrás eso?

 

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