Todavía con los dolores en las piernas, unos miles de participantes siguen flotando por la experiencia. Otros cientos andan llegando a sus casas, otros yacemos en el sofá y solamente unos pocos privilegiados conservan oxígeno en su cerebro como para un análisis post-maratonem.

El Maratón de Madrid ha superado una edición más. A los que venimos corriendo maratones en esta ciudad desde décadas pasadas nos sorprenden cosas. Otras ya no nos pillan de sorpresa. He elaborado un sintético resumen.

PÚBLICO

Corrí en 1989 mi primer maratón (aquí, en casa) y aquello sí era un erial. Exclusivamente había público en Sol, Lago, Retiro, evidentemente y tres lugares de fácil acceso en transporte público. Luego vinieron los terribles primeros años noventa, en los que la participación se caía hasta poco más de tres mil corredores.

Hoy, 2013, se ha podido ver que a la ciudad no le queda otra que asumir que corredores se meten por todo el centro componiendo un mosaico más del turismo interior y exterior. Gran Vía, Sol o Plaza España están cruzadas por esa sudorosa masa, inconveniente absoluto de quienes “tienen que cruzar con el coche” por que sí, alegre horda de grandes seres deportistas. La ciudad, desde “arriba del todo” tiene que entender que es tan rentable como un gran desfile, un día festivo o la celebración de la Vuelta a España.

La mejora es evidente. Los distritos de los primeros kilómetros tienen su pequeña porción de público. A las 9.30 están ya algunos ciudadanos por Chamartín y Príncipe de Vergara. Raimundo Fernández Villaverde es el comienzo de la fiesta. Guzmán el bueno o Fuencarral acogen con su estrechez una parte muy cálida. El núcleo de Callao-Sol-Mayor-Plaza de Oriente es espectacular, a la altura de las mejores pruebas del globo. En general se acumula cada vez más entusiasmado público ocasional, además de los familiares y acompañantes. En este sentido Madrid crece en expectación pero es que somos así. Nos han dado permiso para circular corriendo y caminando por el centro de la ciudad, y nos convertimos en inamovibles.

RECORRIDO

Es una canallada. A los cuarenta y dos kilómetros hay que sumar las cuestas. Los responsables no se van a dar por aludidos. Ellos tienen una idea de cómo encaja un evento masivo en la seguridad de la ciudad. Los rectores municipales quieren la Castellana despejada a una hora temprana. Creo que lo llaman ‘eje estratégico’, como si nos fueran a invadir los norcoreanos.

En general nos hacen un favor recorriendo muchos kilómetros de continuado descenso hasta que se termina de descender. Como no podemos horadar el suelo, nos mandan de nuevo desde el km 32 hacia arriba. En los últimos 10 kilómetros ascendemos unos treinta metros de desnivel.

¿Qué se podría hacer? 

La organización ya ha tirado puntada con hilo y así se ha anunciado en la prensa. Hay que mejorar el recorrido. Hay que contentar a la candidatura olímpica. Hay que mostrar al mundo la renovación del balcón ribereño. Hay que estorbar poco en el funcionamiento de la ciudad. Demasiadas cosas juntas.

Mi propuesta está colgada grosso modo aquí. Se ascienden unos 290 metros y se descienden 300.

Un recorrido colgado en el mismo servidor de rutas indica que el recorrido del maratón de 2012 tenía 440 metros de desnivel para arriba y casi los mismos abajo.

Las especificaciones de la IAAF (Federación Internacional de Atletismo) para un recorrido homologado hablan de un máximo de diferencia entre el punto de salida y de meta. Saliendo en Atocha y llegando al Lago de la Casa de Campo se conseguiría otra cosa. Terminar ahí con un corto bucle después de regresar desde un hipotético paso por Sol k23, manteniendo el recorrido actual hasta Príncipe Pío (aprox.k29) y luego Calderón-Madrid Río ida y vuelta. El resto del recorrido podría ser el mismo alargando a la esplanada de Atocha la salida y pasando un poco más arriba de Plaza Castilla en el tramo medio.

Hombre, déjennos pasar por esa zona, que además es plana. No vamos a poner cargas detonadoras en Cuatro Torres. Miraríamos hacia arriba embobados (somos así), nos estorbaríamos un poco y saldríamos de allí pitando por Mauricio Legendre.

LOGISTICA

La actual logística no soporta 25.000 participantes de tres pruebas diferentes. Este año ha habido un caos evidente en la entrega de ropa a los camiones-ropero. Tras unos cuarenta y cinco minutos esperando, he dejado mi bolsa en medio de nervios y empujones a las ¡nueve en punto!. A la hora de salida. En dos o tres ocasiones ha estado a punto de producirse una seria avalancha. ¡Demasiada tensión también por parte de los corredores! pero… ¿no es natural que la gente se ponga nerviosa?

Ahí quedaban más de mil personas intentando dejar sus pertenencias. El sistema se ha complicado con unas etiquetas que no tenían que ver con el dorsal, rotuladores y pegatinas allá y acá.

La meta se ha ido complicando con grandes colas para recoger algo de beber y comer. No es que dieran nada gratis y que todos se hayan abalanzado a pillar barra libre. Era una botella de agua y unos frutos secos después de cuarenta y dos kilómetros y más de cincuenta euros de inscripción.

¿Tienes alguna otra idea que aportar? ¿Algún comentario? Quizá esto lo lean los organizadores. Quién sabe.

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Foto: EFE

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