Las redes y las conexiones. Herramientas para quedar, medir distancias y mantener absolutamente informado y controlado el mundo runner.

Un mundo que es, o acojonantemente minúsculo, o espantosamente grande. Me llega un correo de una amiga y pasadas unas semanas nos convertimos en vecinos de escalera. Una habitante de la bahía de East Bay, San Francisco que cruza el planeta en navidades y termina corriendo por la Pedriza de Manzanares.

Un italiano, Salvatore, que aprovecha que su familia vive por estos pagos y en 30 horas hemos pasado de escribir emails desde el aeropuerto de Toronto o Milán Malpensa a tomarnos un café en Manzanares el Real y calentar antes de compartir dos horas de trote.

¿Alguien duda de si las redes sociales han impulsado el “viajar para correr”?

Las distancias encogen a pesar de ser gigantescas. Vicky vive a 70 horas de vuelo con 3 escalas. Salvatore vive a escasos 80 euros de aquí, dos horas o tres a velocidades de 0.8 match. De repente San Francisco (y Milán) están al lado, a un golpe de click.

El siguiente paso ha sido usarlas para montar millares de hilos de contacto. De corredor a corredor. Todo el mundo ha mandado un tweet o un mensaje a más de dos mil kilómetros, sabiendo con certeza que quizá, un día, estés poniéndole cara al destinatario.

¿Aprovechas las RSS para conocer nuevos sitios para correr?

Cuenta algún ejemplo.

Foto: Nacho Cembellín.

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