Mientras millones de espectadores apuraban café con hielo, chupito o cigarro, en el país del que se duda su cultura deportiva se terminaban de celebrar tres monumentos a la participación. Tres carreras que engloban miles de aficionados de verdad al deporte más absoluto, básico, cruel. Correr.

España, en tres de sus esquinazos, celebra tres eventos que poco a poco ganan enteros en clasificación mundial de los amantes de remangarse  y meterse en el fregado de correr más y más lejos. Sin pausa. Del mismo modo que Francia es el punto caliente del correr por el monte en Agosto con su Ultra Trail del Mont Blanc, este fin de semana los señores de las sendas eran los eventos españoles.

El epicentro de correr por los caminos se situaba este fin de semana en estas latitudes. Más de 5.000 corredores de larguísimo aliento.

TRANSVULCANIA.

En la isla de La Palma, la Transvulcania se ha convertido en una especie de Grand Prix de correr por sendas, crestas y barrancos. Es una prueba de más de 80 kilómetros, con distancias menores para los que se asoman a este mundo, donde se reúnen los mejores corredores de la primavera. Kilian Jornet y Luis Alberto Hernando se impusieron a Sage Canaday, mientras la sueca Emelie Forsberg derrotó a la catalana Nuria Picas y a Uxue Fraile. Han barrido las rocas volcánicas y han ascendido desde el mar hasta los 2.400m del Roque de los Muchachos, para descender de nuevo por la espina dorsal de La Palma. Detrás, parte de la crema del gran circo mundial del trail. Tras ellos, un millar de duros y pacientes participantes que han invertido hasta quince horas en recorrer la altitud del Everest en desnivel acumulado, ocho mil metros subiendo y bajando. La cita de Mayo donde el glamour y las fotos más espectaculares crean afición.

LOS 101KM DE RONDA

En los años 90 el oficial de la legión Oscar Pajares participaba en los 100 kilómetros en 24 horas de Madrid. En 1995 se decidió a organizar los 101 kilómetros de la Legión. Ayer más de 7.000 deportistas se lanzaban o en bicicleta de montaña o a pie por la Serranía de Ronda. Montejaque, Setenil de las Bodegas, Benaoján, para los del coche y el puro son destinos donde comprar o comer bien, gasolineras o chiringuitos de carretera. Para los deportistas de toda España son pasos obligados de una prueba que sólo un Tercio completo de la Legión sabe cómo organizar.

En el sur peninsular existe una pasión desmedida por ser cientounero. Si en Nueva York todo corredor aspira a hacer una vez, al menos, su maratón, en estas latitudes todo está encaminado a terminar un ocho que sube y baja y vuelve a festonear los cerros alrededor de la ciudad del tajo. Únase a esta pasión el imparable tsunami de los compañeros de las BTT y sus maillots de colores y bicicletas suspensiones. La serranía entera al servicio del deporte.

El mallorquín Miquel Capó, que hace unos días terminaba tercero en el Marathon des Sables, la prueba por etapas por el Sahara, se imponía en el paseo de la Alameda de Ronda tras bajar el tope de las ocho horas y cincuenta minutos y encabezar un pelotón de dos mil quinientos ultrafondistas.

En apenas diez horas desaparecen miles de inscripciones. Internet es el testigo demenciado de más de treinta mil solicitudes de las que dos terceras partes quedan eliminadas o en lista de espera. Tipos con bicicletas de ruedas gordas  y corredores, civiles y militares, todos mirando con simpatía los controles y avituallamientos que mantienen tipos uniformados y con la pátina de mito y cachondeo que generan los legionarios.

PENYAGOLOSA

El mismo sábado se pone en marcha en las pistas de atletismo de Castellón la tradicional prueba en constante ascenso llamada Marató i Mitja. Si un maratón no es suficiente, se añade medio más. Sesenta y tres kilómetros que se celebran con un éxito de participación enorme desde hace quince años. No se celebra por avenidas ni paseos marítimos. Su encanto es el de reproducir la peregrinación al santuario de Sant Joan de Penyagolosa.

Dos mil corredores más que serpentean desde el amanecer de la Plana hasta los caminos entre bancales y bosque mediterráneo, camino de las tierras altas de Castellón. Entre la Marató i Mitja y la distancia superior recientemente creada (118km, Campeonato de España de Ultra Trail), la franja levantina quedaba salpicada de rostros alegres a pesar del esfuerzo, distancia y desnivel.

La prevista participación de invitados especiales en esta edición se cerró con las victorias de la poderosa Xari Adriá y de Remigio Queral, que inauguraban el ranking de campeones de la división ultra de la FEDME.

 

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