Yo, es que llevo plantillas correctoras.
Yo, que tengo un dedo más largo en un pie que en otro.
Yo es que renqueo.
Y yo, que zarpaleo.

Ninguno de estos ejemplos reales está entre las premisas de un diseño de zapatilla cuando se ponen los diseños sobre la mesa. Imaginemos el departamento de investigación de una marca X. Técnicos y en desarrollo que llamaron a atletas de élite y que han charlado sobre las mejoras en estructura. Sondeos recabados en la feria del corredor de grandes eventos y que piden a los corredores populares que aporten.

Todo el mundo aportando. Y, cuando acudimos con nuestra imperfecta pisada a comprar el calzado nuevo, volvemos a encontrar las cortapisas de siempre. Nos roza. Nos genera tensión en los tendones flexores. Nos duele el empeine. No nos cura la tendinitis del aquiles.

Y oyes cómo alguien se tuneó los ojales de los cordones. O se taladró unas vías de aire en la ternilla de la nariz.

¿Y si yo mirase en detalle mi calzado? ¿Debo sufrir hasta que se acomode mi pie a él? ¿No debería ser al revés?

Aunque lo que más miedo da es que te pillen en casa. ¿Desmocho ciento cincuenta euros de zapatilla?

¿Me retirarán el saludo mis colegas de gremio si me paso al bricolaje de hilo de bramante y tijera? ¿Dejaré de ser una referencia como #FieldTester y pasaré al montón de ñapas artesanos prejubilados del correr?

Me da lo mismo. Suelo llevar el inconformismo por bandera. Preguntarse las cosas y preguntárselas una vez más. Y otra.

Mejor verlo con un ejemplo práctico:

PREGUNTA:

¿Por qué todos los modelos de calzado de trail Salomon me producen rozadura en el arco plantar? Mejor dicho: ¿qué hago para disfrutar y opinar exprimiendo hasta la muerte unas zapatillas que no puedo llevar durante más de 4km?

SOLUCIÓN OVEJO-CORPORATIVA:

Dar bien de vaselina e hidratar la piel. Calzarme unos calcetines que me fijen el tejido a la estructura Ortholite. Poco a poco ir aumentando la distancia de los rodajes. Abandonar los rodajes por pista y aprovechar las estupendas características técnicas Salomon para agarre por roca y sendas. Entrenar tanto la técnica de ascenso como descenso agresivo.

BRICO-SOLUCIÓN:

Pues no me da la gana. Salomon construye una horma cómoda y creo que polivalente. De alguna manera voy a llevar esa polivalencia hasta el límite.

Preparadlas para quirófano.

Voy a demostrar que se pueden usar como material pistero confortable. Como no podré amputarme un trozo de carne, analizo dónde se producen los rozamientos. En el arco. De pequeñín, entre mis taras estaba un pie algo plano. No es un problema en la actualidad, aparentemente. Después de cuarenta y tres años llevo casi noventa maratones y ultras, he podido correr con esos mismos pies en 2h55 en maratón, he finalizado ultra trails de mas de 110km y por mis planos pies han discurrido hormas Wave de Mizuno, de ASICS, Adidas de varias generaciones, Joma tan de maratón que los minimalistas de hoy día se tirarían de los pelos, tanques de la década de los 80, de todo.

Y en ningún momento me dí de boca contra unas zapatillas que me produjeran rozaduras después de treinta minutos de trote. No debo estar tan mal hecho. O, al menos, “tan-TAN-mal”.

Sí a los recortes.

Ved las dos fotos. Aquí, la plantilla Ortholite original. Tiene la horma de un pie normal pero le añaden una pieza-guía de EVA. La solución-carril es un concepto ideal para mejorar la sujección pero el pie no es una pieza rígida: se pliega. Su efecto colateral es que afecta pies con poco arco plantar. Aparecían ampollas donde toda la vida salen las ampollas. Sí. Ahí.

Os evito la visión de las ampollas que me producía cualquiera de los dos modelos en test.

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Bingo. Sin miedo. A continuación, la misma plantilla con un tijeretazo. Empecé quitando un trozo pequeño pero superponía la plantilla suelta en mi pie y coincidía plenamente. Así que me animé y la dejé tal cual la veis.

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¡Anatema! ¡Estás cargándote la tecnología!

Espera. ¿Me preguntó la tecnología cómo pisaba o si usaba un calzado especial? ¿Pregunta la tecnología antes de desarrollar un nuevo modelo o  más o menos presupone sobre un porcentaje mayoritario de casos-tipo?

De modo inmediato los dos pares en prueba se ajustaron a mi arco. Tanto las Salomon XRMission (sobre las que escribí en su día) como las CrossMax2 (lo mismo) . Comienzo a hacer kilómetros sin notarlas. El próximo sábado sacaré unas zapatillas que fueron “molestas en su día” a patalear durante 43 km en el Ultra Trail Collserola. Hoy mismo estuvieron dos horas bajo el agua, perfectamente quietas y dejando a mis pies en paz.

Ahora sí puedo recomendarlas sin tener que “avisar” de posibles efectos no deseados. Y en situaciones en las que comprendo las características que me detallaron de fábrica.

¿En qué momento estamos cediendo a lo que nos venden? Tenemos que aprender de nuestro cuerpo para buscar lo útil de la mercadotecnia.

Son tantas preguntas, amigos de Salomon…

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