El día en que tuve que hacer mi primera maleta seguí mi instinto. Decidí incluir una olla exprés en mi equipaje. Eran los días en que la seguridad aeroportuaria entendía esas cosas.

En aquellos días, para mí existían las carreras por Madrid, por las montañas del Guadarrama, alguna expedición al prepirineo, el asfalto. Eso y cuanta ropa encajase en la maleta era mi bagaje. Al volver, cinco años después, la olla estaba como mis piernas: baqueteada. En la maleta venían algunos recortes. Destinos que contar a mis amigos del correr.

Es hora de que os cuente cinco de esos destinos. Todos hemos ahorrado, envejecido y saciado nuestras ganas de tortura deportiva. Destinos auténticamente hermosos, merecedores de una visita. No soy gran aficionado a categorizar, así que esto da más valor a los siguientes favoritos.

Tomad nota.


Fuente: Linschotenloop.

1. Blanca navidad. Linschotenloop (NL)

Recuerdo entre ellos esta gélida carrera prenavideña. La Linschotenloop, en los Países Bajos. Media maratón que discurre por poblaciones y canales de ensueño, cerca de los principales núcleos urbanos de Holanda y situada muy bien en los días que no son ni puente ni festivo.

Y eso siempre es indicativo de posibilidades para comprar billete. Tiene versiones de 10 y 5km.

Más fácil, imposible.


Fuente: Grupo Montaña Peña Santa.

2. Los lagos, las peñas santas.

Los del grupo de montaña del Peña Santa son una panda de exagerados. Cuentan probablemente con el recorrido más bonito del planeta para un maratón de montaña. El Xtreme Marathon de Covadonga es bestial.

Hermoso, verde, escarpado, durísimo y familiar. Se sale del puente de Cangas de Onís, se arriba a la Porra de Enol, ofrecen una espicha mundial (merendola regional), vamos, no sé que más se necesita para elegirla. Mediados de Octubre.

Es necesario presentarse bastante entrenado o quedarás peligrosamente cerca del cierre de control.


Fuente: Wikipedia

3. En Davos se reúne lo mejor y lo peor del planeta.

El evento múltiple de Davos. Correr y negocios. Una pista de atletismo que es regada en invierno y convertida en la pista de hielo más exclusiva. Carreras en plenos Alpes, sin la tensión de las loterías y masificación de inscripciones.

Vuelos a Ginebra o a Zurich, un billete de tren con la inscripción, una ciudad volcada en el evento, y posibilidad de hacer desde 21km hasta 78 por sendas y caminos alpinos de gran belleza. Añade el factor de celebrarse en el final de Julio, perfectamente enmarcable para unas vacaciones.

En grupo es ideal como viaje de club. Dadle una pensadita.


Fuente: 12Marathonsin12Months Blog.

4. Pub, run, joy

La Fairlands Valley Challenge. Otro estupendo destino para las vacaciones en verano, celebrado en varias distancias por la campiña inglesa. De hecho se corre muy cerca de un aeropuerto donde opera una low cost (London Luton) con lo que un alquiler de coche es sumamente barato.

El nombrado “mejor club del Reino Unido” por los lectores de la Runner’s World, Fairlands Valley Spartans, os meterá por fincas de ensueño, algún cementerio inglés,  casas, un campo de golf y sendas entre arbolado, y todo en un recorrido que no está marcado. A uno le dan las instrucciones en inglés de sms y allá te las compongas. Cada año es más popular y personalmente uno de los sitios más bonitos donde corrí. La hice en verano de 2005, si no me falla la memoria.

monschau
Fuente: Monschau-Marathon.de

5. Monschau Marathon (D)

Pasé unos dias estupendos en la celebración de la Monschau Marathon de 2005, en pleno periplo centroeuropeo durante aquel verano. Monschau está apenas 30km frontera adentro hacia Alemania. Se sitúa en la zona del Eiffel, un parque natural bastante bien preservado y que hace frontera con Belgica y casi con Holanda, y sus pinares y vallejos son un estupendo lugar para la celebración de esta carrera.

Muy a mano de algunos aeropuertos (Aachen-Maastricht, por ejemplo). Está muy bien para observar cómo se perciben las cosas de las carreras por parte de esta masa de europeos de grandes coches, grandes raciones en los restaurantes y grandes aditamentos: gross Deutschland gross alles, ya sabes. La carrera está pensada para darse un agradable garbeo por unas zonas mixtas que, con sol, pican. Pero, con agua, son un chapoteo incesante en el que se ha de ahondar -de verdad- en la percepción de lo que te rodea.

Una zona con posibilidades turísticas, razonablemente cerca de Bruselas o Colonia. El equivalente de los vinos riesling no queda lejos y además es sede de la producción de mostazas dulces. Un rincón auténticamente deutsch con sus encantadoras casas, sus platos de pasta y carne sobredimensionados y su cariño rural asimismo pasado de peso.

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