Bien. Manos a la obra.

Ya conocéis por las descripciones de este blog, prensa, vídeos y hasta programas de televisión qué colosal barbaridad inventaron los Michel y Catherine Poletti. Dar la vuelta al macizo del Mont Blanc, reciclando un tradicional sendero excursionista en una prueba de carreras de montaña. Comparte por lo tanto la esencia de cualquier prueba deportiva: convertir algo cotidiano en un reto.

¿Qué es y qué debería ser el UTMB para un corredor aficionado?

Sientiéndolo mucho, hay que olvidarse de Kilian Jornet o de Iker Karrera o Miguel Heras. Aunque sean de nuestro pueblo o un día nos hayan devuelto el saludo, o nos hayamos hecho una foto con ellos. Pertenecen a una esfera fantástica pero inalcanzable.

Ya nos acordaremos de ellos y de su maldita estampa cuando estemos bien fastidiados (fijaos con qué delicadeza no he dicho ‘convenientemente jodidos’) en mitad de un descenso con esa sensación de que nos han rellenado los muslos con cristales rotos.

Alguien que corre, que ha tenido la suerte de aficionarse a la montaña y que ya tiene experiencia y años acumulando kilómetros en sus piernas, pasa por unas fases típicas:

1. quizá un año corra

2. ¿y si echo la lotería del Mont Blanc?

3. unos colegas han ido, eso tiene que ser la repera

El paso siguiente es empezar a recalcular las vacaciones y los dineros. Estás metido hasta las orejas en ello. Mañana os contaré parte de esa logística. Pero el primer paso es convertir el UTMB en el centro de los entrenamientos y planificación de casi año y medio. Por que… hay que acumular kilómetros, puntos y horas de vuelo.

El famoso sistema de puntos es lo que te rodeará durante dos años.

El circulito azul con el tío sudando como un pollo. Lo verás y lo buscarás. Es la etiqueta identificativa de que una prueba ha sido autorizada a darte puntos de experiencia para el UTMB.

¿Cómo dice?

El sistema que medirá tus progresos como corredor de montaña te otorgará un punto si corres un maratón por los cerros y el recorrido de este tiene al menos mil metros de desnivel. Te dará dos puntos en cuanto esa carrera sea más chicha que limoná y te acerque a los ochenta o noventa kilómetros. Y tres, si pasas de los cien kilómetros y desniveles de varios miles.

En el momento de inscribirte para el Mont Blanc tienes que haber acumulado durante año y medio largo una serie de puntos. Muchos, como puedes imaginar. La organización no quiere gente sin experiencia en montaña. Se juegan tener que evacuar a cientos de inexpertos de un momento de apuro a más de dos mil metros.

Lo divertido empieza cuando echas cuentas de qué rige tus trotes durante esos meses. Pero es la magia de la aventura, ¿no?

Mañana, [-28].

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