Veintiocho días para el Mont Blanc. Vamos con las logísticas, que la sesión de spinning y trote de hoy ya la hemos finiquitado.

Ayer volví a curiosear en algunas de las páginas donde los expertos de la participación alpina detallan sus preparativos. Id a Google y buscad los blogs de Iván Vivo o del imprescindible Sergio Garasa (con su buen carrerasdemontaña.com). Lo cierto es que la logística para un UTMB se ha convertido en poco menos que preparar (y presupuestar) unas vacaciones completas.

Chamonix es un animado esquinazo de Francia con las paredes de su jardín adosadas a Suiza y a Italia. La manera más eficaz de ir desde España, y así lo hacen también muchos otros corredores de todo el mundo, es volar hasta Ginebra. Cien kilómetros al este, monte arriba.

Piensa uno que es decidirse con antelación, otra tarea más amén de la de entrenar, probar materiales. Vamos, la cosa de ir hasta allá.

Por que volver, a malas, ya repatriarán nuestros cuerpos.

Alguien que ha sido capaz de inscribirse online, que maneja habitualmente la red y que adora visitar y reservar páginas de vuelos, piensa que sí. “Ginebra. Bah, eso está tirado. Hay opciones de todos los colores”. Y lo comentas entre los otros corredores. No le das más importancia. Es en ese momento cuando otro experimentado corredor dice lo de “Corre porque ya no hay casi alojamiento y los vuelos están subiendo”

¿Casi no queda alojamiento? ¿En Febrero?

Las cifras del UTMB son mareantes y la capacidad de los valles alpinos es finita. A pesar de albergar durante la temporada de esquí a miles de visitantes, se estima que a Chamonix y pueblos colindantes acuden un total de siete mil quinientos corredores e igual número de acompañantes, voluntarios y personas desplazadas por la zona. Hay que reservar y agachar la cabeza ante los precios ofrecidos (¡y es temporada baja!) o tirar de contactos o compartir apartamentos entre varios corredores.

Si bien volar hasta los Alpes desde Madrid es económico (mi vuelo ha rondado los ochenta euros) y desplazarse en los buses y servicios de transporte hasta Chamonix es relativamente caro (calculad otros treinta pavos largos por cien kilómetros), lo del alojamiento necesita de sus dosis de tolerancia frente a lo disponible.

Estamos en temporada alta vacacional, con lo que es interesante moverse en cuanto sepas que la lotería te ha agraciado con una plaza para participar en la carrera. Si necesitas conectar con otro vuelo via Madrid, sigue la máxima: “la doble antelación, siempre mejor que la mera antelación”.

Da la impresión que este viaje transeuropeo podría salir por un pico. De eso podríamos hablar mañana, porque por medio están el material obligatorio y los ‘porsiacasos’.

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