Chamonix Mont-Blanc. Domingo 12.18.

¿Quién es esa señora de pelo corto que aparece en todas las imágenes de meta del UTMB? Es Catherine Poletti. Directora de carrera y punta del iceberg de toda esta estructura. La pillamos en una pausa entre sus tareas, ahora que todo el mundo comienza a dejar correr el último día del evento. Apenas queda que lleguen todos a salvo a la meta y que los trofeos sean entregados a los vencedores de la prueba reina.

Pero responde al anzuelo. Dos minutos.No vamos a conseguir que nos desvele secreto alguno porque, como todo el mundo sabe, está en la masa. En la sala de prensa ya hay bastante murmullo y que France 2 emita imágenes del evento no ayuda. Me pide que salgamos al tórrido aterrazado exterior del Majestic. Compro.

Me presento mientras abre una caja de caramelos para esa voz. Intuyo que se ha equivocado de caja porque, a continuación y sin alterar su gesto, es cambiar por un paquete de cigarrillos. Es muy posible que no haya nada que esconder y que el sol en los ojos nos haya grabado a cincel ese gesto. También es posible que su profesión le haya enseñado a no modificarlos mucho, por lo que pueda pasar.

Le cuento mi impresión de la rueda de prensa. Vivir el UTMB en varias facetas e hilar fino me hacía creer que aún sigue en alerta, aun cuando lleguen los momentos de reflexión. No ha terminado todo esto aunque la prensa esté ya entrevistando y haciendo balances.

¿Sigue sintiendo la responsabilidad de todos los que están aún en las montañas?

Bueno, como sabes tenemos 19 municipios y cada una se ocupa de su zona. Se coordina bajo un órgano central, claro. Pero las áreas específicas se desarrollan ellas. Nosotros tenemos que hacer que trabajen coordinadamente tanto las ‘communes’ como las empresas y colaboradores.

La Poletti tiene un trato más dulce de lo que nos contaron. Probablemente la primera calada al cigarro ayude a que pueda desarrollar su estructura explicativa. La equiparo a cómo se siente un novelista. A ver cómo se siente con la metáfora.

Muchos escritores hablan de cómo los personajes de sus novelas van pidiendo hacia dónde tienes que escribir. Que toman sus propias decisiones y has de confiar en ellos.

Esta carrera es como una pirámide – desgrana pedagógicamente-  Cada escalón va ampliando sus funciones y sí, cada área, va tomando sus responsabilidades

Algo así como que ahora ves que ese niño que nacía en 2004 ha crecido y tiene un modo de crecer propio, un patrón de comportamiento…

Así es. Crear un evento como el Ultra Trail de Mont Blanc es como tener un niño. De pequeño le das la vida y todas las herramientas. Pero después tiene que crecer. Cuando le llevas al colegio tendrá que escuchar al profesor y crecer. Luego vendrán los amigos y seguirá creciendo como persona. Un evento como el UTMB es igual.

No se puede extraer mucho más en dos minutos porque siguen requiriendo de su presencia. La directora de la carrera de montaña más global del planeta atiende a varias manos. Medio esconde con discrección el cigarro que humea en la mano derecha, gira para que, si es posible, el sol ciegue tus ojos y no los de ella. Tengo la impresión de que está dirigiendo una danza basada en la experiencia de las negociaciones. Soy el novato de la clase de bailes de salón, pero me dejo. No tiene sentido importunar a la profesora.

Se apoya sobre sus talones e inclina de manera imperceptible su cuerpo hacia delante justo antes de dejar que le de las gracias por la pausa del cigarro. No hace falta llamar a expertos en gestualidad. Más bien echo de menos diez minutos más para las cosas que se agolpan en mi cabeza.

Pero, ¿qué queríais? ¿Que viniese a correr e informar y a contaros todo sobre la mano que rige con guante de seda esta apisonadora deportiva?

Sed serios. ¿Y no dejar nada para la mitología?

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Chamonix Mont-Blanc. Domingo 10.30.

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Fuente: www.ultratrail.tv / Imágenes del FotoCall en meta con los Finishers UTMB

Chamonix, sillas cómodas y un entorno barroco. Mes amis, c’est la France. Es la rueda de prensa de despedida del evento. Los chicos tienen caras más cansadas. Todo el mundo ha soltado  la adrenalina.

Es complicado reconocer algunas de las participantes una vez se despojan de la armadura, las mochilas y la ropa de competición. Rory Bosio es una superconcentrada joven con gafas de montura negra. Apenas queda mucho de las caras llenas de arrugas, sudor y aristas.

Y es que todo el mundo lleva, mal que bien, tres o cuatro días con unos horarios algo criminales. El estupendo equipo organizador va durmiendo de aquella manera, se habla de la fatiga de todos, periodistas incluidos. Tanto François d’Haene como Rory, Pau Bartoló (de blanco, segundo por la izquierda en foto de abajo) o el mismo personal de catering han bajado el nivel de alerta.

Apenas queda una persona aparentemente exenta de estos embates. Por la sencilla razón que sigue en guardia. Es madame Poletti. Sobre sus hombros recae la responsabilidad pública de esta colección de historias con buen final. Con su corte de pelo funcional y esos ojos a ratos escrutadores y a rato caídos, repasando y buscando cosas en su interior, Catherine Poletti (última por la derecha) escucha y piensa.

Sonríe porque le mencionan el estrés de la llegada, del cuidado de todo. Sin apenas voz ya menciona los elementos y las dificultades. Es más que probable que todavía tenga en la cabeza grupos de voluntarios y de personal de la carrera que todavía está desmontando el tinglado a más de dos mil quinientos metros. Corredores que no verán nunca una rueda de prensa como esta dado que caminan como robots hacia sus coches u hoteles.

Ante la pregunta obligada sobre cómo se comparten tantas horas en cabeza, siendo además el trío de Salomon quien dominaba (Castanyer, Karrera y él mismo), un amable vencedor y caballero François d’Haene declara que a partir de Courmayeur tuvieron que empezar a poner la máquina en modo competición. Hay un ligero asentimiento en la sala. Todos sabemos, dolores arriba o abajo, que ahí llegan dos ascensiones por encima de los 2.500.

Me quedo con una reflexión de la ganadora de la prueba reina, Rory Bosio. Comenta lo bonito que es compartir y competir con la (también presente) Núria Picas, pero

Running here it is more like your own personal journey

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Chamonix Mont-Blanc. Domingo 07.30

La Flégere es la plataforma donde llega un teleférico que asciende a unos mil ochocientos metros. También de ahí salen dos o tres pistas enormes ideales para el senderismo y, desde ese mediodía, la nieve y el hielo de las cotas altas, dicen, luce con un brillo especial. Por el control de La Flégere, amigos, apenas han pasado seiscientos de los participantes que están en carrera del UTMB.

Llevan cerca de treinta y ocho horas funcionando y más de mil de los mil seiscientos inscritos que siguen en carrera continúan desplazando piernas y corazón con ese tic-tac que producen los bastones sobre el firme.

Mientras, durante la noche se han producido griteríos en el centro de Chamonix. Yendo a acostar se oía ese ‘bieeen’ una y otra vez indicando que asomaba a meta un héroe más, muchos de ellos entrando a un ritmo de trote más que rápido. Ahí viene otro. Megafonía y amigos y paseantes de la noche alpina.

Para los que tengáis que tirar de imaginación – es Domingo por la mañana, un esfuercito – se baja de la montaña desde el club de golf de Chamonix. Se entra en la ciudad por la ladera de un torrente, el Arve, que parece sacado de una hormigonera por lo gris enyesado de su color. El paseo a la orilla del río te conduce a un paso de cebra. Primer aullido y aplausos, ánimos en modo ‘Bravo, courage’. Gira a la derecha, gira a la izquierda y coges la calle principal.

Las tiendas podrán estar cerradas y las terrazas muertas en mitad de la noche. Da igual, la carga energética que han dejado miles de personas durante el día levanta el vello de los brazos. Es una ligera bajada y has de rodear un edificio por su lado izquierdo. Las piernas dejarán de doler durante unos segundos. O dolerán menos que ese otro dolor que se agarra al pecho. La emoción de llegar.

Fuente: Anne Souplet. Facebook

Durante toda la jornada de hoy seguirán llegando los participantes de ese gran tour de 168 kilómetros. Primero fueron François, Cristófol e Iker, Rory, Núria o Fernanda y Uxúe. Hoy serán Quique, Manu, cada uno tiene sus favoritos. Ellos tirarán por esa calle con sus tiendas abiertas de Domingo. Apenas tendrán sitio en la retina para apreciar el reloj de madera de la Place Balmat.

En la cabeza llevarán tantas cosas grabadas durante dos días de ruta, tantas imágenes, que presumiblemente ni las lágrimas de la alegría les afloren. De ello se encargarán sus amigos, desde la orilla, las vallas de meta o, como vosotros, en casa.

Qué incongruencia; han tenido que inventar Internet para que podáis llorar de alegría a distancia en tiempo real. Con lo que antes tardaban en desplazarse las lágrimas.

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Chamonix Mont-Blanc. Sábado 11.28

¿Queréis saber cómo es un centro de prensa a todo trapo? El otro día os contaba que este Ultra Trail del Mont Blanc es como un Tour de Francia, por el trato profesional de toda la logística – aunque tiene sus puntos negros – y de difusión.

Pues bien.

Mientras los clientes del hotel aporrean las cintas de running en el gimnasio de la 1ª planta, justo sobre nuestras cabezas, como temía el jef de la aldea gala de Asterix, esto es básicamente lo que se suele llamar ‘savoir faire’. Con vosotros el Majestic.

Eso sí, los croissants de lujo pero el café es un patinazo. Alguien que les alquile una máquina de ‘espresso’.

Chamonix Mont-Blanc. Sábado 10.15

Los primeros clasificados de la distancia reina, el UTMB (recordamos, 168km alrededor del pico más alto y más clásico de Europa), están encarando las cadenas de collados que les dirigen a Chamonix.

Nombres como el col de Forclaz, Vallorcine, hitos históricos del esquí y del ciclismo, caen al machaque de las zancadas de François d’Haene, que va a vencer salvo calamidad su primer UTMB completo. En 2012 venció sobre un recorrido alternativo que la organización se vio obligada a montar por el malvado tiempo meteorológico. Ahora, a unos treinta kilómetros de meta, aventaja en más de un cuarto de hora a los nuestros, Iker Karrera y Tófol Castanyer. Sobre las 15 horas estará llegando al espectáculo de la plaza de la iglesia de Chamonix (cuyo emotivo y rimbombante nombre es Place Triangle de l’Amitié).

En chicas, la norteamericana Rory Bosio aventaja en un carro de minutos a nuestra Núria Picas. La líder de la categoría femenina está incrustada en el top-20 de la general y ha pasado las horas del amanecer alpino con un aspecto inmejorable. Os dejo unos tweets ilustrativos de cómo van estos espectaculares corredores de ultrafondo. Fuente @adriaguti10, @salomon_running y @iRunFar.

 

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Chamonix Mont-Blanc. Sábado 07.40

¡Buenos días! ¡Qué bien me han sentado estas escasas cinco horas de sueño! Maldito reloj biológico.

Así van las clasificaciones de las pruebas celebradas hasta hoy. Dominadas por corredores regionales (Francia, Italia) y victorias y podios de españoles. Veremos qué nos depara la categoría reina.

TDS (119km)
/MASC.
1 Xavier THEVENARD (FRA) 14:10:37
2 Samir TAMANG (NEP) 14:45:33
3 Jordi BES (ESP) 14:47:47

FEM.
1 Teresa NIMES (ESP) 18:41:12
2 Lisa BORZANI (ITA) 19:40:54
3 Nerea MARTINEZ (ESP) 20:48:35

CCC (103km)
/MASC.
1 Pau BARTOLO (ESP) 11:21:16
2 Christophe PERRILLAT (FRA) 11:50:47
3 Anthony GAY (FRA) 11:52:18

FEM.
1 Anne Lise ROUSSET (FRA) 14:28:48
2 Cristina BES (ESP) 14:43:55
3 Aline GRIMAUD (FRA) 15:11:36

OCC (52km)
/MASC.
1 Nicolas MARTIN (FRA) 05:07:45
2 Regis DURAND (FRA) 05:23:59
3 Marc PINSACH (ESP) 05:25:50

FEM
1 Sonia GLAREY (ITA) 06:37:40
2 Sandrine MOTTO-ROS (FRA)06:57:59
3 Stéphanie MATTEI (FRA) 07:03:05

 

Chamonix Mont-Blanc. Sábado 30 01.59.

No es la hora en que tenía que manteneros con la rabiosa actualidad pero así aclaro todo y me evito un ladrillo-épica del tono “Mi crónica de ciento tres kilómetros por los Alpes”.

Acabo de llegar a mi alojamiento recién bajado desde Champex Lac. Esta localidad estaba situada en el kilómetro 56 de mi carrera (la CCC, como los cursos de guitarra) y será también el 120 de la gran prueba, el Ultra Trail del Mont Blanc. Y no. No es que sea tan bueno que me de tiempo a llegar a meta y tirar zumbando a escribir para 20Minutos.

Es que me he retirado.

Nunca había tardado casi trece horas en recorrer 56 kilómetros. Dos horas menos ha tardado el catalán Pau Bartoló en completar los 103km y los 6100 metros de desnivel positivo, llevándose la carrera con una categoría y ventajas desconocidas. Pues bien. Mira que he corrido veces cincuenta y seis kilómetros. Pero lo que a vista de helicóptero o sentado en la parte de fuera de los refugios Bertone o Bonatti, los farallones del Mont Blanc, los collados, los glaciares, cuando está uno participando en las carreras de esta semana ‘sommet mondiale de la cours trail’, vamos, lo más de lo más, significa: de salida asciendes desde poco más de mil metros de altitud hasta dos mil quinientos. Es la collada denominada Tète de la Tronche. Por sendas de cabras.

Luego pateas y corres lo que te permite el terreno para descender a una altura similar a la inicial, y encaras un lateral de un valle glaciar hasta un paso de montaña escalofriante a otros dos mil quinientos metros, el casi marciano Grand Col de Ferret. Cuando bajas, la niebla ya es llovizna. La llovizna empapa el terreno calizo y los patinazos son constantes. La llovizna se convierte luego en lluvia. Anochece mientras vas discurriendo por avituallamientos y os aseguro que te tiene que gustar mucho la montaña para disfrutar a cuatro kilómetros por hora mirando un círculo de luz que emite tu frontal sobre el suelo. Y saber que eso será lo único que veas durante las próximas diez horas mientras penas entre el barro y las rocas.

En las mesas donde compartíamos avituallamiento se olvidaban las nacionalidades. Un chico francés (mayoría aquí) lloraba de emoción leyendo los mensajes que llegaban de casa. Estábamos en La Fouly (Suiza), metidos en una carpa y sentados en bancos corridos. Dos japoneses duros como la carne de pescuezo comían mirando al infinito, presos del cansancio. Todos nos mirábamos unos a otros mientras embadurnábamos con vaselina los pies, cambiábamos calcetines…

Os aseguro que los de delante corren y hacen bello el deporte del atletismo de las altas montañas.

Pero los de detrás lo hacemos noble.

Mañana, noticias frescas desde el centro de prensa, y la llegada de los grandes del ‘trail running’

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Chamonix Mont-Blanc. Jueves 28. 18.22.

Buenas tardes. Chamonix al aparato. Es hora de ver a los rápidos y resistentes. En el salón noble del Hotel Majestic, al que estoy cogiendo cariño. De hecho, cariño, creo que podíamos venir a instalarnos a una suite aquí.

Menudencias aparte sobre mi vida inmobiliaria, las tardes previas a los eventos deportivos son las de las declaraciones, lo institucional y los montones, insisto, montones, de contactos corporativos. No temáis, no me dejan meter baza en ninguno de ellos. Es preciso señalar que hay un bullir constante. Comerciales, community managers, responsables de prensa y un enjambre de gentes alrededor de ‘what it is all about’: de posicionarse en el mercado de las carreras por la montaña.

Sé que esta visión prosaica os interesa a cuatro y este es un medio de comunicación general. Por lo tanto, vamos con lo general. Y teniente general y capitán general son los galones de los corredores de ambos sexos que son presentados en la rueda de prensa. Los vencedores de las carreras ‘de plata’ y, sobre todo, los y las grandes espadas, los que se batirán sobre los ciento sesenta y ocho kilómetros del UTMB. El salón del Majestic luce como se puede ver en el tuit de un inquieto especialista de la información del monte como Sergio, de TrailRunningSpain.

Como la pompa y el boato suelen pecar de generalista, hay otras oportunidades más jugosas. Las marcas ofrecen reuniones en un entorno más familiar y reducido a las que puedes acudir y casi acogotar a los grandes. Ser probador de material de Salomon me ha permitido asistir a un encuentro hace escasamente una hora. Los protagonistas eran Tófol Castanyer, mallorquín y tipo duro como pocos, la tercera en la TDS Nerea Martínez, la corredora que nunca descansa, y el bestial Iker Karrera, una de las bazas ganadoras del trail de ‘ese otro lado’ de los Pirineos – es que ahora estoy en este lado, comprendedlo.

Había otros protagonistas como el café, las pastitas, y compañeros de medios españoles. También materiales, sombrillas, el helicóptero de la gendarmerie y un sol que no afloja. Pero en estos pequeños encuentros se entera uno de estrategias, de las inquietudes de corredores que apenas paran a comer y que dicen cosas como “me preocupa saber cómo reaccionará mi cuerpo a tope a partir de los kilómetros cien o ciento diez” (T. Castanyer).

Como véis, unos animalitos empaquetados en menos de sesenta kilos.

Os dejo, que está twitter que arde.

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Chamonix Mont-Blanc. Jueves 28. 15.29.

TDS® 2014 por UltraTrailMontBlanc

Ved la que se prepara cuando se unen un paisaje demoledor y las piernas y energías sin final de unos deportistas. Es necesario recordar que sí, que todo esto está muy bien. Terriblemente bien. Pero resistamos. No debemos establecer comparaciones. Otros deportes son como son. Diferentes.

También es malo apelar permanentemente a los entornos imposibles. La épica conduce al riesgo y somos humanos. Somos débiles. Por eso me toca contar lo que se respira por aquí, aunque es una tarea en la que resulta imposible separar la emoción de los hechos.

‘Aquí’ es una ciudad media rodeada de picos fabulosos. Esto ya lo he contado. Los hechos son los siguientes: en la ciudad alpina se juntan cientos de tipos sin afeitar, tipas con las piernas nervudas, más y más ejemplares de la especie más dura del corredor, dicen.

Nos cruzamos por la calle central y es como asistir al Royal Ascot. En lugar de sombreros se exhiben camisetas alusivas a la barbaridad más grande. En lugar de saludos con reverencia a His Royal Highness hay guiños y miradas de complicidad. Se ha desterrado al habitante normal, esto hay que decirlo, de la montaña tranquila y esquiadora. Ya se ha cruzado sin querer al lado de las emociones.

Se ocupan la calle y los bares. Toda esta horda lleva en mente una cosa: ser los próximos que, pasados unos días, reciban ese saludo de otro tipo que luce un chaleco alusivo a la consecución de un reto. Dar la vuelta (o tres cuartos de ella) al macizo bestial del Mont Blanc.

Entre tanto, unos y otros corremontes van llegando a la meta. Los aplausos son para todos. El sol pega de momento en nuestras cabezas. Unas horas apenas para que comience nuestro rondar por los valles y circos glaciares.

Firmado, el dorsal 5028.

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Chamonix Mont-Blanc. Jueves 28. 09.10.

Buenos días a todos. Son las nueve de la mañana y a mis espaldas están repartiendo acreditaciones para que corramos la voz. La gran noticia es que luce en sol de manera espléndida en esta sala de prensa y, a mi izquierda, un ventanal deja ver una muralla nevada sin final. Las agujas del lado francés del Mont Blanc. Cielo azulado. La gente en manga corta por la calle. El glaciar que parece desmoronarse sobre Chamonix nos recuerda otra cosa: susurra qué frágil es nuestra existencia. Y que esta noche hay miles de corredores que han estado discurriendo por collados y valles. Por que se están celebrando dos de las carreras de la semana más famosa del año para los corredores del monte.

En efecto, son las nueve de la mañana pero hace horas que salieron el TDS y la PTL, versiones alpinas de aventuras para locos, con cientos de kilómetros y miles de metros de ascensión. El francés Xavier Thevenard venció en la categoría masculina y nuestra Teresa Nimes dominó la absoluta femenina con 18h41 en meta de la TDS, que se celebra sobre 119km. Nerea Martínez fue tercera a más de dos horas y, entre los chicos, impresionantes Toti Bes (3º), Javi Rodríguez (4º) y Jordi Gamito (5º). Completaron la ronda por la montaña David Coma (7º), Juan M Jiménez (8º) y Marta Coma (9ªF), todos entre los diez primeros.

Sobre la PTL (Petite Trotte a Léon), qué decir. Es un demencial recorrido por equipos, de trescientos kilómetros, que dio la salida el Lunes. Estarán en marcha recorriendo todas las sendas de la zona con límite hasta el Domingo. Espíritu alpino de primera línea. De momento dominan unos finlandeses pero esto es la montaña.

Y 20Minutos.es está aquí para contároslo.

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