Salomon es una firma con base en Francia y tentáculos repartidos por cada calleja, senda y cresta de las montañas de Europa y, de manera creciente, América y Asia. Y confían en que las ventosas de esos tentáculos no se les queden pegadas a una raíz o a cualquier cosa pegajosa que haya por el suelo.

Salomon confía en un equipo a los que denomina Field Testers. Dar una paliza descomunal a sus zapatillas, mochilas, prendas y demás productos. Interesante ver que un enfoque de competición pura y dura se deja en manos de trailrunners recreativos. Su problema es que, de vez en cuando, fichan algún testador algo desmadrado. Vamos a disfrutar de ese dudoso honor.

Hace un año largo cayeron en mis manos diferentes modelos de Salomon. Las CrossMax 2, las XR Mission, y las SLab XT Sofground, separadas por algunos meses. Tres diferentes tipos de zapatilla en las que se combinan modos de ir por el campo a todo trapo, medio trapo y ritmos trotones, indistintamente. Y no en ese orden.

De ello escribí. Sobre las CrossMax 2 y su carácter de “acompañante silencioso”. Las XR Mission me parecieron unas “espaldas mojadas” que cruzaban conceptos que toda la vida habían estado un tanto a la greña. Las SLab Softground han sido las encargadas de soportar mi armazón birrioso por las sendas de todo el Guadarrama y los benditos Alpes.

Pues bien. Todo ello es papel mojado porque me surgió la oportunidad de someterlas a un tercer grado. Lo hice desde el momento en que mis hijos alcanzaban la mayoría de tamaño de pie. ¿Qué mejor test de material para el City Trail que añadirle School o Playground o la etiqueta anglosajona que se os ponga en la punta de vuestro genital favorito?

Alguna ventaja debía sacar de que mis hijos alcancen un 43EUR con doce años.

Alternaron las XR Mission y las CrossMax 2. Han estado en sus pies en clases de educación física, han tropezado por las aceras en una versión ‘no-tengo-control-todavía-sobre-la-longitud-de-mis-miembros’ del City Trail, y estuvieron a punto de completar el ciclo de patadas, raspones y pateada si no hubiera sido por la estrechez de horma en la puntera de las CrossMax 2. Siete meses a tope (hasta que pasan al siguiente número).

¿Saldrías a meter 155 kilómetros a tus pies con una horma que apiñada tus dedos?

¿Y los dedos de los pies de tus seres queridos?

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Era el punto de partida del colofón de todo el ‘field testing’. Siete días soportando la caminata del Camino de Santiago con barro, asfalto y exigiendo comodidad. Descarté las CrossMax 2 por tener la puntera más estrecha. ¿El mismo 43EUR, ciñéndose milímetros, constreñida por la pieza rígida de la puntera?

Vaya. Es un mal comienzo. Las zapatillas de uso más recreativo (XR Mission) empiezan anotando de tres puntos.

Esto que me animó a preguntar a más de uno de los peregrinos del Camino. Metí el dedo en la llaga cuando vi gente calzada con Sportivas, North Face o Asics de trail. Era una señal. Venían de otro calzado, aseguraron muchos. “Sí, antes usábamos Salomon pero mira -decían- nos hemos cambiado porque estas son más cómodas”.

Comodidad.

Cierto, no eran los competidores que protagonizan escaladas por Pirineos o las Rocosas.  Era gente que caminaba y corría por el campo. De todos modos hay un hecho: estamos hablando de calzado que te acompañará durante horas. Fijaos -es una figura estilística pero también puede servir como aviso a los ingenieros de Salomon Running- apostaría que, de entre diez practicantes de trail, de cada diez pares de zapatillas compradas, probablemente haya dos compras basadas en características de competición pura. Agarre, ligereza. Tres añadirán la solidez y fiabilidad, mezcla de los requerimientos de tipos rápidos y clientela habitual y demás tipos rocosos.

Quedamos cinco. La posibilidades crecen; somos los que, además, estamos más horas en ruta. Algunos pasamos las de Caín las últimas horas. Buscamos comodidad. Y Salomon ofrece comodidad.

Qué mejor test que escuchar a jóvenes traileros “Nada, papi, son muy cómodas. Los pies, perfectos”. Las XR Mission se manifestaban como un soporte cómodo para ir muy despacio durante horas. Atención, semanas después, las sigo utilizando como calzado polivalente para correr por el campo y el monte. Y a varias velocidades.

Aunque sea en parámetros finitos.

Y es que el apoyo y soporte de los tres modelos es muy bueno. En el talón y medio pie se siente la protección. La suavidad de las taloneras se combina con el chasis, por ejemplo el famoso OS Tendon de las CrossMax 2, un nervio que se traza a lo largo de la suela. O el XT de las SLab, un trapecio que da solidez y baja distancia al firme al mismo tiempo.

Todo esto nos arrastra a la gran pregunta:

¿Es de fiar la gama Salomon -al menos una parte de su catálogo trail- si voy a ceder el uso de mis delicados piececitos en este duro penar?

Probar. Así que, con sentido y alternando, todo se reduce a probar.

De acuerdo. Una cosa es leer en una revista sobre tests de doscientos kilómetros en varias sesiones. Nos dará una aproximación. Evidentemente, llevar unas SLab Softground durante quince horas por todas las superficies posibles del Guadarrama es un test más. Sacarlas durante más de 400km por sus sendas y pedregales ya… se convirtió en un placer. La sensación de terreno cómodo se trasladó a los caminos bien pisados de los Alpes italianos y suizos.

Venga subir y venga correr. Bajar, barro, hierba, camino y raíces y olvidarse durante horas de qué ocurre en el piso de abajo. De los tres tipos de zapatilla que puedo probar (en mi poder, un cuarto, unas Sense Pro con poco drop que me torturan el talón de Aquiles), dejadme que de un cuadro resumen.

  1. Las zapatillas orientadas al terreno mixto, al denominado City Trail, me retrotraen a las zapatillas de entrenamiento sólidas de los años 80 y 90. Las XR Mission podrían saltar de la ruta a los caminos arenosos, de la hierba a las sendas de montaña. Han conseguido asentarse en el modelo de zapatilla confortable. Si no las abandonan, serán sus zapatillas de iniciación perfectas.
  2. XT Wings, CrossMax2 y equivalentes abundaron en la rigidez, quizá en la protección. Pero algunos pies no son tan iguales como otros iguales. Requieres de mirar más de una y dos veces si se acomodan a tu tipo de horma. Es interesante evaluar medio número o un número más.
  3. La gama SLab juega a dos palos. La ligereza, la exigencia del corredor rápido (no en vano muchas pruebas trail se organizan sobre recorridos de apenas dos horas), y también la comodidad. ¡Qué bien juega a estos palos esta gama superventa!

Algo tendrá el agua, cuando la bendicen.

 

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