Vamos dando salida a lo que finaliza ciclo. La despedida de las Asics Super J-33, que salió hace un año en la feria de Milan y que tuvimos oportunidad de meter por las peores condiciones imaginables para un chasis de zapatilla diseñado para ritmos ágiles: el pataleo variable y si talento ni control científico.

Porque ¿sacamos algo destripando las ventajas y características de un producto en los parámetros del catálogo? Pues algo. Lo suyo es rebelarnos. De ahí que este chasis Fluid Axis que tan fantásticamente describen en este artículo de ForoAtletismo ha pasado por perrerías varias. Sumando algo menos de 700 kilómetros.

Un cuerpo de más de 73kg. Ritmos nunca más veloces de 3.50/km y muchas veces pisada continuada y pedorra (toma tecnicismo) entorno a los 5.20/km. Agua, barro y terreno suelto. Incluyen 150km caminando, canchas deportivas, clases de educación física y maltrato psíquico continuado al tener que compartir cajón al lado de rudas zapatillas de trail.

El chasis queda casi incólume. La tela ha sufrido tortura y rotaciones suficientes como para quedar rasgada. La suela y el contacto con el suelo conserva un aspecto excelente. La plantilla interior no ha quedado como un cojín de sofá después de seis horas de Sopranos. El refuerzo del talón, esa guerra constante que tenemos los unos contra los otros, está más o menos en su forma inicial (dentro de ese concepto de acompañamiento pero sin protección).

Las fotos.

En breve, la extrema unción de las Salomon XR Mission.

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