Snif. Ya se van. Llegó su momento. Las machacadísimas XR Mission de Salomon.

De ellas dijimos que bien, que ole y que toma que toma. Esta misma mañana han soportado otros veinte kilómetros en los que había barro, charcos y terrenos más variados que la gama de talentos de nuestros políticos nacionales.

Deben acumular cerca de 1.500 kilómetros en todo tipo de pataleo. Además de entrenar han sido zapatillas de adolescente, calzado de peregrino y treinta cosas más. Solamente me ha faltado cocinarlas.

Comodidad, una inclinación entre talón y puntera simplemente ideal, estabilidad para cuerpas de menos de 75 kilos y silencio ante el fuego a discreción. Hemos podido con ellas aunque tuvieron un comienzo indómito. La tela está alcanzando ese estado en que ni la calidad salmónida les libra de caerse a cachos.

In nomine pater…

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