Hará dos veranos convocaron una prueba de material en la tienda MADRunningCo, en la madrileña semiesquina de Atocha con el gobierno militar. Los que nacieron más allá del 75 sabrán a qué huelen las prórrogas y la insumisión. Total. La convocaba Skechers.

What?

Skechers. Al menos ellos eran quienes enviaban el correo a los blogueros y voces autorizadas del correr en los medios. Corriendo a mirar quién demonios eran, la búsqueda produjo unas pocas entradas y unas fotos de una marca estadounidense que fabricaba para deportes variados. Entre ellos, evidentemente, correr. En su versión más moderna.

En la tienda se presentó un concepto de ligereza demasiado tortuoso para un segmento de los runners (discúlpenme). Si cabe, para dos segmentos. El de los viejos corredores con las ternillas crujientes y las piernas de liebre seca, y el de los lentos trotadores de un peso superior a, echémosle, 75 kilos.

La primera generación que me planté en los pies fue un desengaño. No piso de mediopie ni entro con tal velocidad como para decir que la dinámica de la pisada me beneficie. Soy un descreído de los remedios. Para mí el minimalismo vale lo mismo que su oponente: solamente vale durante unas sesiones. Soy un propagandista de la relajada variedad de entrenamientos, terrenos y ritmos. Corre variado y te dolerá variado, pero poco.

Las GoRun2 me resultaron incómodas, sobrecargaban mi talón de aquiles y fueron poco a poco dejadas de lado para un uso recreativo. Después encontré un amigo que quería algo rápido para sus series y allá que viajaron. No está descontento.

Con formal puntualidad, la siguiente convocatoria traería otras zapatillas diseñadas para correr deprisa. Las GoRun3 tenían más comodidad en todas sus líneas, sin perder la acentuada vocación de ‘pisa bien, pisa rápido’. En las imágenes se ve que la cosa va de zapatilla asfaltera. Al lado, la suela ligerísima de las Asics SuperJ.33.

Debo decir que la cosa estuvo a punto de terminar en separación, si no fuese porque se me apareció el Maratón de Barcelona y con él la excusa de acelerar un poco mis rodajes. Ritmos más vivos, comodidad interesante por el polímero con el que se ha construido la suela… bien.

Del mismo modo, me llegaron unas GoUltra que se parecían mucho al concepto norteamericano de hacer kilómetros subido en dos sofás-cama, con metros cúbicos de espuma entre el pie y la carretera. Ante la inestabilidad que tenían en los terrenos más complicados, riesgo de torcedura y de dejarme los dientes en alguna trialera con roca o raíces, contaban con un punto a favor. La horma, cierto, seguía obligándote a pisar por delante. Pero la comodidad era extrema.

Coño, pensé y blasfemé, si sacasen un modelo algo más asentado o ancho de suela, inventarían las Hoka.

No inventaron nada más, aunque un modelo similar pero que brilla en la oscuridad, las NiteOwl, me pusieron en la pista de un review interesante que leí en Dirtyruner. Algo cambió, hay que reconocerlo.

Zapatilla cómoda. Mucho. Muchísimo. Su ‘debe’ está en la estabilidad pero el taco de la suela es muy abierto, con lo que evacúa barro muy bien. Por delante se me presentó la SainteLyon, de la que espero poder contaros en el próximo número de Runner’s World. Eran 72 kilómetros por barro y algo de nieve, pero también con mas de un 30% de asfalto y buenos caminos. El entorno ideal.

A día de hoy han hecho más de 300km. Se han convertido en un calzado polivalente para los ritmos moderados y suaves. Un mes después han estado en funcionamiento otros 65km seguidos por el norte madrileño, por caminos y pistas totalmente secas y onduladas. Responden. Atención al material. Con 75kg, quizá en el límite de los chasis finos a los ‘berlina’, estoy dándoles todo el mal trato que sé. Y la deformación de la pala es nula. La suela, monobloque de foam, da un extra de blandura que a más de uno le podría resultar desagradable y desconcertante.

La marca habla de un drop de 4 mm (8mm con plantilla) y sobre todo de un extra de amortiguación. El corredor que, como yo, busca correr sin lesionarse y tener un plácido trotar, qué queréis que os diga, tiene en este modelo un aliado. En mis piernas hay casi cien maratones y ultramaratones y llevo treinta y cinco años en el atletismo popular. Si mis articulaciones no son un ejemplo de dónde querría llegar más de uno, ¿qué ejemplos queréis?

ultr

Foto. Rendimientofísico


Hombre, siempre hay que sacar punta a las cosas. Tiene esta NiteOwl bastante de hype. Es básicamente la GoUltra que podemos comprar en cualquier lado. Le han añadido un material luminiscente en la oscuridad pero… que no brilla cuando le da la luz. Para entendernos, se ven de lejos en el armario o en casa. Pero cuando sales de noche a correr, si te ilumina un coche o recibe la luz de una farola, ya no brilla.

Pero ¿a qué estamos, a setas o a Rolex? Buscamos funcionalidad a un calzado. Aquí tenemos funcionalidad.

No desdeñaré una nueva evolución en las zapatillas de pisada cómoda de esta marca, si se me pone a tiro otro modelo. Reúnen mucho de lo que piden mis ya viejas piernas. Buen trato y mimos.

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