Había una tira cómica en la que un sargento mayor de un destacamento yankee mandaba a sus ineptos reclutas “a contar buitres” a mitad del desierto. Nunca se supo si volvieron más sabios de cada uno de aquellos castigos. Tampoco se hizo palpable el resultado de aquellas horas bajo el sol de Arizona. No era el objetivo de la tira cómica.

Ni por asomo todos los cálculos de influencia de las redes sociales son útiles. Ni siquiera se sostienen metodológicamente. Vamos a alimentar esa inutilidad con otro recuento. Pensé que los cuatro maratones más importantes de España ya tienen un volumen y una presencia suficiente para competir entre sí.

Escribí hace tiempo en el diario El Mundo sobre este juego de poder. El maratón de Valencia se sitúa ya en igualdad frente a maratones clásicos como San Diego, Hamburgo o Los Angeles. Más de once mil llegados a meta en una prueba que, allá por los dificultosos años noventa no sabía bien qué aplicar para llegar a dos mil. Barcelona presenta cifras de primera línea europea (15.300 ‘finishers’ en 2015). En definitiva, un escenario de igualdad en el que ya no figura Madrid como ese viejo maratón solteronazo y soportado por todos.

¿Variables a tener en cuenta?

Hablamos de los llegados a meta. Pero vivimos en años de presencia en más niveles. El plano informativo se reducía a las crónicas y clasificaciones que aparecían al día siguiente o a las revistas especializadas. Hay un nivel actual de presencia en tiempo real.

Sí. Twitter. Ese generador de comunicación y de interdependencia sobre 140 caracteres. Las pruebas cuentan con CMs (gestores de la comunidad social) activos y que salpican información en el momento. Los viejos teletipos, ahora trasladados a los teléfonos móviles y ordenadores de los propios participantes. Es tal su poder que los comunicados de emergencia de las carreras saltan al momento a las cuentas de twitter.

¿Es posible utilizar de manera combinada los datos de seguidores de la cuenta de twitter de una carrera y los de sus participantes? Faltaría admitir que estar en esta red social no significa que haya información de utilidad. Y por eso tendré en cuenta los mensajes tuiteados por la propia carrera.

Los fríos datos:

Sin título

¿Mantiene el RnR Maratón de Madrid un atractivo heredado de su historial y de la centralidad de la capital?

¿Es una clave de éxito de comunicación que Barcelona genere el doble de información que los demás? ¿Lo es por traducir sus tuits a un mínimo de tres idiomas?

¿Logrará la actividad informativa de Sevilla apuntarse el tanto de la expansión social de la carrera?

Echando un ojo a las cifras de los últimos años, ¿tiene límite la carrera organizada en Valencia?

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