Da la impresión que la marca de mis apreciados salmónidos ha dado un paso a un lado, por no decir hacia atrás. Lo ha hecho con la aparente intención de ensanchar los márgenes de su visión de ventas. He tenido la fortuna de probar algunos modelos de sus últimas generaciones. Las últimas que han caído en mis poco recomendables manos, han sido las XScream 3D. De las que su equipo de marketing dice:

Para recorrer el diverso paisaje urbano, la X-Scream 3D ofrece un ajuste preciso, agarre en todas las superficies y una pisada suave y amortiguada. X-SCREAM 3D es la zapatilla de running CITYTRAIL más ágil.

City trail? Te vas a enterar tú. Vamos a ver cómo responden a una semana de estrés por la city.

Independientemente del uso del término paisaje urbano, cosa que me retrotrae a los años de la jerga universitaria (me licencié en asuntos conectados con el territorio), hay que prestar atención a las tres características mencionadas en la 3D. Ajuste, agarre y pisada suave.

Entendí a la primera que tocaba cambiar de las montaraces Wings Pro. Mi peso, mis pocas ganas de ir de risco en risco y mis limitaciones por vivir en las afueras de una gran urbe me obligaron a pedir un retorno a la gama de zapatillas mixtas. Para correr por caminos, sendas, parques y asfalto sin que mi deteriorado chasis se queje más de lo que se supone. Así disfruté de las XR Mission, las CrossMax y de las machacadas SLab Softground.

“Prueba las XScream 3D y verás. Te irán ideal para tus trotadas largas”. Sabían que se acercaba un buen banco de pruebas como son las semanas previas a la Madrid-Segovia. Cientos de kilómetros ondulados por terrenos muy variados, siempre en seco, casi siempre sin roca por medio.

El ajuste del mocasin es fabuloso desde el primer momento. Si tus pies son estándar y no tienes espolones o no eres un ungulado, no hará falta periodo de acomodarse a ellas. Y no lo digo en broma. Como os conté hace tiempo, una plantilla con el arco plantar ligeramente elevado me llevó a pasarlas canutas y tener que recortar/destrozar a tijeretazos el material. Así que el paso sobre la comodidad me confirmó que podían ser unas zapatillas ‘de horas y horas’. Buen comienzo.

 

El cacareado debate del agarre en las zapatillas de trail es una solemne pelea entre teóricos. Desconozco si alguien, aparte del 15% de corredores cabeza de las carreras de montaña, y salvo casos de mucho barro y pasto empapado, será capaz de optimizar la pisada y el agarre de una zapatilla. Los demás pisamos como podemos. En la montaña es importante tener un seguro de agarre sobre roca y zonas embarradas, sí, pero tanto o más tener un equilibrio y entrenamiento potente. Fortalecer musculatura para poner todo en marcha y no encomendarnos al taqueado de tal suela o al contragrip de este modelo en concreto.

Si es una zapatilla para uso variado en el entorno de tu ciudad, salvo que desciendas por unas escaleras empapadas o bajes por la calle donde tu vecino cambia ilegalmente el aceite del coche, en una sesión normal de entrenamiento necesitarás el agarre lo mismo que el mp4. Hombre, lo llevas. Pero es un extra de discutible utilidad. La suela semidentada de las 3D te permite resolver sin problemas cualquier superficie por la que corras. Déjate llevar y pisa sin miedo. A la velocidad que discurrimos en largas distancias poco vas a notar.

La suavidad de la pisada sí es probablemente la principal cualidad. Si has sondeado a otros corredores, muchos huyeron hace dos temporadas a otras marcas cuando el enfoque de Salomon se quedaba en un ‘kilianeros sin piedad’ o ‘lleva esta armadura a dar la vuelta al MontBlanc’. O te iban bien las SLab de pegarle caña al mínimo peso o tenías que adaptarte a unas zapatillas que protegían demasiado. Fue el punto sin salida en el que creo que se embarcaron como marca para el trail más puro.

¿Qué quedaba entre medias de eso y la masa corredora de la ciudad? Quedaba la mayor parte de los entrenamientos. De todo Dios. Los asfalteros que no entrenan por asfalto para evitar sobrecargas. Los campestres que corren por tierra como entorno natural. Y los corremontes que viven lejos de las cimas y que han de acomodarse a parques y bosques donde no es necesario un calzado tan específico. Demasiados miles de pares sin vender, debieron pensar.

La mediasuela parece ser la clave. La diferencia de alturas entre talón (23mm) y puntera (13mm) la pone en la comodidad estándar. Pero la suavidad creo que la da esa mediasuela de EVA moldeada a 55º y 60º. O sea, un polímero al que sometes a dos temperaturas de inyectado sobre un molde genera dos densidades diferentes. Son resultados moderadamente diferentes en dureza para un mismo material que va ‘cuajando’ con el calor.

La prueba definitiva iban a ser doce sesiones sin piedad. Unos 250 kilómetros específicos en los que habría especial vigilancia a la zapatilla. El calor, el polvo y lo deficiente de mi cinética por las cañadas y calles del norte de Madrid. Tierra (70%) y asfalto (30%) que simularán la prueba para la que las he reservado. Fueron rodajes sistemáticos de 14 hasta 48km por terreno ondulado y a una velocidad de crucero interesante. Lo que destacaron fueron la comodidad de pisada y estabilidad como resultados más claros. Tanto, que se han ganado el derecho a mimar mis piernas durante 102 kilómetros la semana que viene. Un porrón de horas en marcha.

Las XScream 3D tienen mucho de la antigua zapatilla todoterreno. Mantenida sobre los 300 gramos en una talla 9EU, es sólida sin resultar rígida. Y es que los materiales modernos permiten ahorrar gramos y son generalmente maleables, no rígidos y cuarteables como aquellos nylon de los 90.

Cuando uno sale a la carretera con ella nada de la suela molesta en un acelerón. Al regresar a curvas y derrapes sobre tierra, nada hace patinar o pedir un refuerzo añadido. Para el corredor estándar y a precio de catálogo estándar son una opción excelente.

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