Cuando menos espera salta la liebre. Después de ver cómo la marca de los Heras, Karrera, Tófol y Kilian desarrolla los buques de guerra en el correr por el monte (o sea, las mochilas y el calzado salomonero), resulta que tiene que llegar una prenda insospechada y liarla.

La lía en forma de pantalón corto. De los de correr. En sus más amplias acepciones. Se me pone a tiro este S-Lab Sense y entonces doy gracias al azar. Porque he dado con el pantalón corto que alguien diseñó para corredores como yo. Quiero pensar que lo hizo sin saberlo. Que sepan en su departamento de I+D que han acertado.

Sí, me gustaría encontrar un día a quien estiró el concepto “vamos a despeñarnos por esta ladera de roca helada” hacia la dirección “bien, nos subimos unas horas a correr por caminos entre bosques y bajamos a comer”.

Un pantalón corto no tan corto.

El S-Lab Sense tiene un corte de pantalón baggie de no más de 4 pulgadas. Por ponerlo en comparación, estos aproximados 10 cm de la costura de la entrepierna hacia el largo de pernera son más parecidos a los pantalones cortos de atletismo que a las prendas diseñadas para el trail running. Si ojeáis el catálogo de las marcas habituales (a excepción de estos de Raidlight fabulosos en referencias), la tendencia es a alargar a 6 y 7″ el tiro, convirtiendo pantalones de correr en ligerísimos pantalones de baloncesto. Hasta los defensores a ultranza del pantalón largo deberán reconocer que sí, son ligeros pero empieza a sobrar tela en el interior de los muslos.

La tela es liviana pero rígida, cosa importante para los ‘muslosgordos’, dado que no se mueve casi de su sitio. Y no se mueven porque llevan la ya conocida banda elástica en la cintura con los dos bolsillos en los que todo queda fijado a las mil maravillas. ¿Qué debe caber en un pantalón que terminas usando a diario? Las llaves, del coche, de la taquilla o de casa. También se guarda perfectamente algún gel o algún mini pack sólido. El móvil ya no. Escoge. O de comer y el móvil o de comer y las llaves.

¿Adecua sus posibilidades al asfalto? Creo que sí. En una carrera de más de hora y media te puede venir al dedillo (y al culillo) para apenas sentir la prenda y transportar lo básico. La cinta elástica es también un buen ‘balcón’ donde colgar los guantes a media carrera e incluso llevar un pequeño plan de ruta, o una tarjeta de crédito, dni o billete envuelto para las emergencias típicas de los comienzos. Sí, también vale perfectamente para ser un pantalón de iniciación.

Evidentemente me he hecho con dos. De quita y pon, como dicen las madres. Me cuesta alternar con otra prenda, aún entrado el invierno castellano. En primavera y otoño me han acompañado en los exigentes tests de los 101km de Ronda y la Madrid-Segovia. Impecable comportamiento y eso que uno ya le saca pegas a todo. Acumulados entre ambos irán unos 800 kilómetros. Y lo que les queda.

Dentro material gráfico.

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