Por su particular interés y porque muchos no comprasteis el diario porque no os dio la gana, reproduzco mi columna del suplemento ZEN del pasado 15 de Noviembre.

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Los retos y yo. Los retos y las ganas que tenéis alguno de que os dé un algo. Dos líneas que salen del mismo concepto y que tiran cada una en sentido opuesto. Del concepto de reto, a la eternidad. Lo malo es que plantearse el correr como un reto es una de las múltiples maneras que hay de atajar hacia la eternidad. No soy fatalista. Simplemente estoy cansado de leer determinados slogans que han llegado a la literatura popular del correr.

El domingo pasado se produjo otra muerte en una carrera popular. No tiene que ver pero sí tiene que ver. Que veintitrés mil personas corrieran veinte kilómetros y las estadísticas se salieron con la suya sí tiene que ver. Como cada vez que una carrera junta más de diez mil. Esa variable dice que uno de cada veinte mil personas sometidas a un ejercicio intenso podría sufrir un episodio crítico si excede la intensidad. El azar o el historial familiar de un joven podrían ponerse en contra de ese 1/20.000. Y en la Behobia-San Sebastián no fue uno. Hasta cien corredores requirieron atención médica. Ya no es una fatalidad. Es una tendencia. Seguro que sesenta de los cien tenía todo controlado y, aún, el calor y la distancia le jugaron una mala pasada. Quedan cuarenta. ¿Le añadieron una intensidad ciega? ¿Peleaban contra las cuestas, el calor y los veinte kilómetros o además contra el reto del tiempo en meta?

A toro pasado es fácil criticar, diréis. Desconozco la frecuencia cardiaca a la que se sometieron. No tengo constancia de su experiencia y del historial de esos ingresados en el hospital, pero apuesto por que el reto se metió por medio. Siempre se mete. Es una carrera, no una siesta. Meteroslo en la cabeza. Yo, contra la indeterminación de carreras largas e intensa, siempre aporto: calma, paciencia, ritmos cómodos y la perspectiva de seguir entero y feliz hasta 72 horas después.

¿Quieres que tu vida sea un reto? Muy bien. Esto es un mundo libre. ¿Has parado a pensar si encontrar trabajo, buscar pareja, acometer la felicidad diaria de tener algo en la nevera (o tener nevera mismo) no son un reto vital suficiente? Todos tenéis derecho, lo sé, a afrontar como os dé la gana un deporte. Nadie ha de regular cómo se ha de correr. Ni cómo ha de meterle una quinta velocidad a la vida. Eso se supone que lo traéis de serie. Viene en esa bolsita de membrana cuya etiqueta dice “sentido común”. Ábrela a ver.

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