Los compañeros de a3media (donde tenéis mi columna semanal de correryfitnesss.com) me entrevistaron con vistas a conocer más sobre el libro Run con Limón. Esta es la versión completa. Que no cabía ni se estila tanto.

Llevas 30 años corriendo, empezaste siendo un niño. ¿Cuál es la clave para continuar después de tanto tiempo?

Cuando empiezas desde niño no sabes muy bien si te gusta de verdad. Sin duda alguna lo que ayuda es el entorno. En mi caso empecé siendo un niño con sobrepeso al que institucionalizaron y que disfrutó de manera paulatina. A largo plazo ha sido una inversión fantástica. Me ayudó a crecer y se convirtió pronto en algo que podía compatibilizar con adolescencia, salir de marcha de adulto y conocer gente. La clave es esa, creo. Tomar una idea central: si correr me gusta, ¿cómo debo tomármelo si quiero durar toda la vida haciéndolo?

¿Hasta qué edad crees que se puede seguir corriendo?
Aplicando mimos a las articulaciones y al cuerpo en general, hay mucha gente que entra en los setenta trotando varios días a la semana. Pero la ecuación es esta: cuanto más machaques en intensidad tus entrenamientos, menos años podrás sostener este ritmo. Ojo, que hablo de intensidad, no de kilómetros.

¿Está cayendo la moda del running en España? ¿Por qué motivos crees que una persona se aleja de esta afición que al principio cogió con tantas ganas?

Yo no veo agotamiento en la fiebre del correr. Sigo asombrándome de toda la gente que sale más y más por parques, gimnasios, aceras o pleno campo. He vivido épocas en las que correr era para raros y créeme que esto no se para. Sí que es cierto que muchos se ven arrastrados al dichoso running sin saber muy bien qué encontrar. O piensan como potros de carreras cuando, la realidad, es que salvo los corredores de élite todos somos unos percherones con más bien poco talento.

¿Qué opinas de quienes practican deporte sólo en época de ‘Operación Bikini’?

Que se pierden dos terceras partes del año en que también podrían vestirse con ropa de invierno ajustada. De todas maneras, no practican un deporte sino que se torturan a corto plazo. Les cundiría igual si se dedicaran a vaciar trasteros o desmontar andamios de obra. Además generarían empleo.

Además del deporte, te manejas bien en la cocina. ¿Qué importancia tiene la dieta en el rendimiento deportivo?

Sé que me están leyendo grandes artistas de los fogones y muchos lectores que cuidan su cuerpo al máximo. Ellos ya aplican esa meticulosidad en cada aspecto de su alimentación y su vida. Pero hay una faceta en el anverso de esa pregunta. Es la importancia del rendimiento deportivo en la dieta. Cuando haces un deporte de manera constante, seamos sinceros, te puedes permitir cargar un poco más las baterías. Seguro que siendo una persona activa las digestiones son mejores. Asimilas mejor los hidratos, las proteínas y los pelotazos de ron con limón. No hay que cogérsela con papel de fumar. Si gastas más de lo que comes el balance general debería tender hacia el lado bueno, ¿no?.

¿Te gusta utilizar gadgets especializados en running cuando entrenas?

Soy una mala referencia para evaluar el consumo asociado a correr. Me sirve con un par de zapatillas y una camiseta. Con el tiempo he automatizado si corro más despacio o más deprisa, y nunca me alejo tanto de la civilización como para necesitar guía por satélite. De todos modos, para no quedar como un bicho raro, asumiré que suelo encender de vez en cuando el reloj con GPS para comprobar si ese día había de verdad más cuestas o era yo el que no caminaba ni apuntándome con un arma.

¿Qué cosas no te dicen antes de empezar a correr?

Durante unos años me decían “Ten cuidado, Luis”. Ya hace tiempo que no tienen que recordarme que no me vaya por sitios oscuros o peligrosos. Soy el primero que pone los medios y la prudencia. ¡Si soy un angelito! Pero tengo que reconocer que algunas veces menciono dónde o cuantos kilómetros voy a correr y puede asustar a alguien de fuera de mi entorno.

¿Cómo puedo convencer a algún miembro de mi familia o a un amigo para que se anime a correr?

Dile que es barato. Que el cuerpo progresa con cierta rapidez y que cunde mucho. Que no tiene que juntarse con cinco para alquilar cancha, porterías o canastas. Que del correr se sale más rápido que de las drogas. Que la ducha posterior reconforta y que, en el momento en que adquiera un poco de forma física, podrá ir charlando con sus amigos de trote sin apenas darse cuenta del bien que le hace a su cerebro y su corazón.

¿Cuál ha sido tu peor experiencia practicando running? ¿Y la situación más absurda que has vivido?

Mi peor experiencia está por venir, seamos positivos. He estado a punto de soltar dos guantazos a algún acelerado que iba haciendo tropezar a otros corredores. Pero ni me he metido en la selva ni he cruzado ríos con caimanes. Sí que he vivido alguna muy rocambolesca como la de entrar en un bosque justo antes de amanecer, correr charlando tranquilamente con dos amigos y empezar a ver luces rojas y sombras. Resultó ser un comando de militares que estaban haciendo ejercicios nocturnos y debe ser que se les pasó algo la hora. Y que su comandante debía ser muy lanzado porque se metieron hasta los mismos límites de la ciudad.

Dices que ‘Run con Limón’ se diseñó para que llevara dos hielos, dos dedos de run y dos rodajas de limón… ¿Puedes explicarnos un poco más a qué se debe este título?

Resume la manera en la que pienso que una persona del mundo occidental debería tomarse un hobby o un deporte. Afortunadamente no tenemos que recorrer diez kilómetros descazos hasta nuestro colegio como en Kenia. Ni atravesamos durante doce horas una montaña porque estén arrasando nuestra aldea sino por superación y entretenimiento. El limón es la acidez, la mala leche. Quiero poner en perspectiva que somos unos supermanes pero de nuestro portal. El hielo encaja de mil maravillas con esta época de correr para sudar. La gente suda por la razón que sea, pues yo echo hielo para bajar la temperatura del debate. Hay que saber reirse de uno mismo. Y el ron responde a la pregunta: ¿qué sería de nosotros sin los deportes sociales? Salir a montar en bicicleta o correr solo, llegar a casa y ducharse solo… no, por favor. Una copita o una caña son el complemento ideal para ese grupo de gente sana y alegre.

¿Qué tiene ‘Run con limón’ que no tengan otros libros sobre running?

Tiene décadas de experiencia y tiene una lectura absolutamente arrebatadora. Afinando más, creo que sorprende cada capítulo porque no es nada convencional. Hay historietas, hay consultas para novatos, hay regañinas, y está lleno de saltos que ya han vuelto loco a más de un lector y editor. Fundamentalmente, creo que faltaba una perspectiva amplia, periodística y gamberra que se saliera de los esquemas habituales de motivar a correr, contar lo divino que es correr y dar consejos para no hacerse daño. Toda esa información de consulta está en un millón de sitios. La motivación para los que no corren tampoco da para mucha literatura. Es sencilla y eficaz. Mis compañeros de estantería lo hacen ya muy bien. No iba a aportar nada nuevo por ahí.

¿Tienes en mente algún reto deportivo a largo plazo que de momento observes inalcanzable?

Esa pregunta es fácil. No lo tengo. Si algo es inalcanzable a mis cuarenta y tantos, seguro que lo es por algún motivo. No hipotecaré mi tiempo ni mi salud porque se me cruce algo muy tentador. Descarté hace tiempo el desierto, no me llega el dinero para la Antártida… Creo que seguir corriendo hasta la edad en la que todavía corre mi padre puede ser uno de esos objetivos. Corro, lo voy contando, y el cuerpo me sigue proponiendo pasados un par de días que por qué no repetimos

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