Camino de Santiago con Niños (EM, 19/08)

Dejo aquí el artículo que El Mundo sacó en su versión del 19 de Agosto.

ESPANA Consejos prácticos

Cómo hacer el Camino de Santiago con niños

Actualizado: 19/08/2014 14:44 horas

“Chicos, ¿os parece que el próximo verano nos vayamos a hacer el Camino de Santiago?”. Este suele ser el primer error. Lo cometemos de manera sistemática. En algún momento del año surge el tema así que, antes o después, se lo proponemos. Inmediatamente comienzan las dudas en ambos lados de la mesa: ¿Mis padres se han vuelto locos? ¿Será viable iniciar a los niños en la peregrinación más famosa de Occidente? ¿En qué momento dejan de ser demasiado pequeños?

El Camino de Santiago más transitado en la actualidad (el denominado Camino Francés) es una línea continua de 700 kilómetros que enlaza maravillosamente los Pirineos, La Rioja, Burgos, la tierra de Campos, León y el Bierzo y finalmente todo Galicia. Por accesibilidad o agendas muchos viajeros optan por las últimas etapas. Cada año es recorrido por más de 200.000 peregrinos que llegan a la capital gallega. Un 28% de ellos son menores de 30 años, pero ¿cuántos de ellos son críos, en realidad? No hay cifras estimadas, aunque sí soluciones para todos.

De esa fabulosa caminata cuelgan más de 1.000 años de arte, culto, lenguas y relaciones entre ciudadanos europeos. Y prácticamente ninguno de esos ingredientes es parte de lo que un niño de hoy percibe como lejanamente atractivo. Uno de mis hijos asiente según repasamos este texto. No ha cumplido aún los doce.

Qué hacer y qué no

¿Quiere decir que debemos desvestir nuestro intento de hacer el Camino cargado de toda su espiritualidad? ¿Lo debemos dejar en una ruta senderista de largo alcance en familia? No hemos mirado cuánto vamos a caminar y ya tenemos la cabeza forrada de un espeso papel celofán de color de nubarrones negros.

Vamos por partes. La generación de tus hijos desconoce casi todo de este itinerario cultural europeo. Les suena a caminar durante horas sin ton ni son. Que lo es, aunque no todo pinta en paleta de agujetas y ampollas. Por añadidura esta generación está habituada a organizar la agenda de sus padres. Es más, viven en constante alerta ante cualquier plan apellidado ‘con niños’ y emiten implacables juicios. No es para menos. Durante los primeros siete u ocho años les hemos dado teatro para ir con niños, viajar con niños, talleres de cocina o paseos en caballo, todo compartiendo esas escasas horas en las que podemos disfrutar de su compañía.

Los dos niños, en un momento del recorrido. LUIS ARRIBAS

La premisa es: fuera complejos. Organicemos las cosas con sentido común.

En mi caso el plan estaba decidido de antemano. Los sujetos de mi particular experimento iban a ser dos exigentes pero entretenidos mozos de once años. En nuestro hogar ya hemos pasado la delicada frontera de la infancia y entramos en la zona de nadie: la preadolescencia. Como tantos padres, vemos que las opciones de ocio para adultos les vienen grandes. Y mis hijos son gemelos, es decir, entes casi en autosuficiencia. Por resumir, eso dice su autorizada opinión.

¿Cuál es la edad mínima?

En un alto en mitad de las corredoiras del alto Lugo, Cristina, madre de dos hijas de catorce y once años, me confesaba desmotivada quecasi se habían reído de ella cuando se lo planteó como posibilidad de vacaciones conjuntas. Terminó planteando su viaje a la capital del apóstol casi como una respuesta a sus hijas. Pero sin ellas, se lamentaba, cuando en realidad estábamos rodeados de una senda que discurría por un túnel de bosque casi diseñado en un parque temático. Un ejemplo de lo que se perdían las chicas, en eso estábamos de acuerdo.

Mi capacidad de sacar algo en claro me llevó a reservar los desplazamientos y alojamiento meses antes. Cuando no había vuelta atrás, unas pocas semanas antes, se lo comuniqué a mis hijos. Decidimos que estas decisiones quedaran en manos de los adultos, por lo menos en asuntos donde se requiere algo más que una confrontación de padres a hijos. El Camino de Santiago no es elegir playa o montaña. Mientras miro las pilas de recuerdos, sellos de credenciales y las listas de material que cubren la mitad de la mesa, me reafirmo en que es un viaje que hay que preparar desde la experiencia previa.

Si quiere llegar al final del artículo con la sensación de que ha dado con alguna clave, olvide por un momento la mística del Camino. Olvídese de tomarlo como un reto deportivo o excursionista. Olvide los kilómetros totales o parciales que pueda sumar cada etapa. Olvide incluso la posibilidad de completar lo ideado. Quizá algo se tuerza y tenga que mostrar algunos reflejos sobre la marcha.

Lo imprescindible es…

Los pilares son un buen cuidado de los pies, llevar el alojamiento reservado y saber dónde vamos a transportar ‘todo eso’ que ahora aún nos parece imprescindible. Parece imposible que la sencillez se imponga pero, para caminar, hacen falta unos pies y toda la calma del mundo. Son unos mínimos asequibles. Siga leyendo, por favor.

El objetivo es evaluar primero si puede introducir a sus hijos en unas vacaciones diferentes, basadas en atravesar mundo. Hay que hacerlo uno mismo. A determinadas edades los chicos no saben sobre la utilidad de preparar una mochila, lavar unos calcetines y tenderlos, ni entienden aún que su autoestima se incrementará si aumentan su actividad física. Por lo tanto, sea usted quien aporta la sensatez y no caiga en contraargumentos frente a sus entrañables bestias.

Un hórreo, en el tramo gallego del Camino. LUIS ARRIBAS

Existe la posibilidad, claro, de que las ampollas, el aburrimiento o el tiempo lo desbaraten todo. Nunca olvide que seguimos hablando de niños, no de comandos. Descendiendo en nuestra primera etapa, camino de Triacastela, apenas iniciada la aventura, empezó a levantarse viento y lloviznar. Mis hijos notaron que aquello podía ser incómodo. Su primera reacción fue declarar que tenían frío. Veamos. Era la segunda semana de agosto y todo se reducía a abrigarse un poco más y perder altura. Estábamos en la montaña lucense. Serenidad, entramos en un albergue a añadir una capa más de ropa, y un par de chistes sobre la situación. Chip cambiado.

He de confesar que mi prole es más resistente que deportista. En casa siempre se ha visto gente con zapatillas de correr – hubo un tiempo en que incluso no existía la palabra running. Pero mis hijos se han criado en las opciones de deporte de ciudad: nadar, karate, baloncesto. Verá más adelante cómo no es tanto el deporte en que usted inscriba a su criatura como otros factores más relacionados con su modo de vida.

La logística

“¿Vas a dejar que tu marido lleve a los niños a andar durante una semana?” fue lo más suave que se oyó en el entorno adulto. Evitará estos comentarios, evidentemente, si pospone la idea de unas vacaciones en el Camino hasta que sus hijos cumplan dieciséis. ¿Esperará hasta entonces?

Volvamos al meollo del asunto. En un mundo urbano sobreprotector donde cada tierno infante está rodeado en los columpios por un mínimo de dos adultos, la lógica de la aventura está descartada. Tampoco es necesario que unamos nuestro apellido a la lista de los Shackleton, Livingstone o de Cabeza de Vaca. Un Camino de Santiago del siglo XXI facilita todas las posibilidades pensadas para que usted pueda determinar su Camino a la carta, y así dotarlo del carácter que desee: religioso, cultural, festivo, con un jamón en el maletero del coche de apoyo o para practicar sus oxidados rudimentos idiomáticos.

Un momento divertido durante el trayecto.

Un momento divertido durante el trayecto. L. A.

Es mediodía del nuboso domingo y un grupo de Huelva (sí, son los del jamón) llena la calle. Son un ejemplo de cómo compartir Camino y vacaciones. Les pregunto y caminan con dos o tres niños de edades comprendidas entre los siete y los catorce años. Usan tres coches de apoyo pero es que son no menos de diez. Todos van participando de una u otra sección. Así nos los hemos ido encontrando en diversos puntos. Evidentemente los adultos caminan muchos más kilómetros y los coches acercan a los pequeños a aldeas, pastos con vacas o gallinas que picotean despreocupadas ante la oleada entusiasta de la ciudad. La escena se repetirá más adelante con otros grupos.

Más sobre sensatez

Diseñe una o dos de las más de mil opciones que encontrará. Hágalo comenzando por las más fáciles, que nos conocemos. Unas pocas etapas podrían bastar. Si los pequeños de la casa regresan de Santiago con una sonrisa y no con erosiones y llagas en los pies, en unos años podrá sugerirles regresar. Quizá ni siquiera sea necesario reclutarles para el Camino, pero sí le pierdan miedo a caminar por el mundo. Quizá su pareja se quede más tranquila en casa si es sensato. Quizá deje que usted se adelante con el mayor de los hijos ya que sabe que más adelante esperarán al pequeño y a su cónyuge con todo listo para una pausa reparadora. Y no hay una receta única porque todo lo que rodea al Camino ha evolucionado. Mucho.

La generación de los pioneros del Camino surgió de manera fulminante con la celebración del Año Santo Compostelano de 1993. Muchos vinieron contando que el concierto de Riazor había sido como un Woodstock moderno. Contaban que las tardes discurrian con sus sacos tumbados bajo un manzano charlando con otros peregrinos y que las viejas botas de montaña o los vaqueros te acompañaban hasta deshacerse en fragmentos.

Ya no es así. Todo ha cambiado. De diez en diez años he podido comprobar cómo se han acomodado casas y chiringuitos. El Camino ya es un escenario familiar. Albergues, pensiones o alguna máquina de refrescos que otra en mitad del bosque. Todo ha evolucionado hacia la comodidad. Hay bares y paradas con sombra. Ya no es necesario buscar alojamiento a ciegas sino que todo se puede llevar reservado desde casa. Hay compañías que portean los bultos más pesados de su equipaje. Se terminaron las palabras de la descripción del códice Calixtino y de los tipos “armados con dos o tres garrotes, que salen al paso a los peregrinos arrancándoles por la fuerza injustos tributos”. Diseñe bien el viaje que, luego, uno se siente generalmente bien tratado.

Mejor, acompañados de más niños

Ha amanecido en Pedrouzo entre ruidos de cremallera y beeps y luces de las pantallas de los teléfonos móviles que sustituyen las viejas linternas y lámparas frontales. Desde ese momento, mis pequeños peregrinos se han puesto a charlar de sus asuntos. Seis horas más tarde llegamos al Monte do Gozo. Se ve Santiago al fondo y sigo oyendo a mis acompañantes metidos en sus conversaciones. No me han hecho el menor caso, por fin, durante quince kilómetros. Apunte este consejo: no cometa el error de llevar a un infante más solo que la una. Que charle con otro de su liga. Usted es el apoyo logístico y se dirigirán a su persona pidiendo agua, un descanso o comida. Con eso está bien; es su responsabilidad.

Si la unidad familiar se ha quedado anclada en un hijo, invéntese un segundo. O lleve un amigo de confianza. Dos chicas pueden charlar durante kilómetros sin fin mientras el suministro de entretenimiento sea privado. No se meta. De lo contrario, el adulto está atado a bregar con menores que discuten a la greña más que conversan. Normal, les falta el hábito y usted debe mantener el tono.

Previendo broncas con mis chavales de manera sistemática, pensé que viajar durante una semana por Galicia debía pasar por un principio de convivencia: las conversaciones y los aspectos del Camino de Santiago que me parecen interesantes podrían no serlo para mis chicos. No es que recomiende mantener en la ignorancia a unos niños sobre qué es el románico. Juraría que he intervenido bastante en invitarles a saborear una de pulpo, a fotografiar algunos hórreos o pararnos a mirar si una vaca era rubia gallega o frisona lechera.

Aún así, era la minoría del “dos contra uno”. Digamos que les embarqué en una interesante paliza y a cambio les he prestado el mando del entretenimiento.

Cada conversación entre adultos o pensamiento íntimo, hasta pensar en cómo podría redactar yo estas líneas, se veían interrumpidas por pensamientos-avalancha donde mandaba Jake, de Hora de Aventuras, cómo grabar películas con la cámara de fotos o cócteles sin alcohol para una fiesta de cumpleaños. Me han bombardeado con diálogos y capítulos enteros de sus series favoritas. Han cantado en bucle infinito sus canciones y me han metido en chistes preadolescentes y chorradas durante horas. Han hecho fotos y vídeos y han hablado por los codos de lo que más les apetecía.

No puedo quejarme: a cambio, se olvidaron de los temas espinosos como cuánto queda, la sed o el dolor de piernas. Al tercer día la dinámica estaba establecida y ellos se buscaban para meterse en sus historietas. Es probable que un grupo de críos todavía mayor arroje resultados todavía más interesantes. Juéguesela con medidas de precaución por medio, salvo que viaje con una familia numerosa o comparta con más adultos esas tareas. Recuerde, antes de plantear un viaje así, que su papel estará a medio camino entre ser pastor de cabras y monitor de tiempo libre.

Y, por fin, qué hacer con la ropa y el calzado

Se ha escrito mucho sobre el calzado para caminar. La industria desarrolla mil variedades. Nunca estrene ni haga que sus hijos sucumban a un calzado nuevo. Prepárese porque alguien sugerirá o regalará equipamiento para que los chicos estrenen algo en el Camino. Pero sus críos pasan el curso entero machacando zapatillas estándar. Si funciona algo, ¿por qué cambiar a los modelos de montaña? En mi caso los angelitos comparten ya mi número de pie así que todas mis zapatillas de running han sido duramente sometidas a su rutina.

Invierta asimismo en otras dos sencillas y económicas cosas:calcetines con cierto grado de elasticidad y crema hidratante o vaselina. La fricción de una piel delicada sobre un tejido o un calzado no producirá ampolla si esa piel está bien hidratada. Sus hijos le mirarán raro el primer día que reboce sus dedos y planta del pie con vaselina. Ignórelos y opere con decisión porque están confiando en su experiencia. Recuerde que el adulto es usted.

Algo parecido pasó cuando mis gemelos peregrinos divisaron el primer capote para la lluvia. Recubriendo una figura con joroba, más que un mochilero que se guarecía del viento parecía un personaje de la factoría Disney. Si viaja durante el verano norteño, en realidad, necesitará poco más que un chubasquero largo o un capote. Las piernas pueden ir al aire pero los dos tercios superiores han de mantenerse secos y ventilados. La mochila es necesario que también se mantenga seca. De todas maneras, créame si le digo que las temperaturas no descienden tanto como para arrasar el lineal de senderismo de su tienda favorita.

Todas las demás prendas, de verdad, están sujetas a una planificación normal. Muchos caminan con todo encima. Otros muchos, más cada año, depositan los bultos más pesados en las manos de compañías de transporte. En la cabeza de cada adulto está el convertir su mochila en un baúl con lotes de ropa por día o en pasar la tarde lavando a mano dos o tres prendas para cada miembro de la familia. Cepillo de dientes, pasta, champú, sandalias y la documentación será poco más de lo que le haga falta para completar el lote.

Si no tiene ni idea, pregunte a alguien que lo haya hecho antes. En caso que esto le despierte más dudas que certezas, un consejo último: experimente. Pase un día por su ciudad con todo lo que cree necesario metido en una mochila. Nadie escarmienta en cabeza ajena. Se lo aseguro mientras redondeo este párrafo y miro dos pares de calcetines que han regresado sin estrenar. Y prometo que pequé de espartano.

Solo me queda desearle que se anime a embarcar a sus criaturas y, ante todo, como reza el saludo entre peregrinos, buen camino.

Podio con españoles en Ultra Trail del Mont Blanc

Veinte horas no les parecían bastante. Con lo que dan de sí veinte horas. Pero a los que escogieron correr por las montañas no les parecían ni suficientes ni una bestialidad. Así las cosas, unos se lanzaron a organizar trotes titánicos. Otros vieron que se podía hacer sin problemas.

De hecho se iba a hacer. Y a qué velocidad.

Hace unos minutos ha terminado una edición más del Ultra Trail del Mont Blanc. Lo pudisteis seguir en vivo en este medio. El francés François d’Haene ha vencido demostrando que, quizá, colocar las veinte horas como imposible era un tanto temerario. Los ciento sesenta y ocho kilómetros, aderezados con diez mil metros de ascenso, sufren un nuevo mordisco en la lista de ‘eventos con tintes de imposibilidad’.

Después de vencer en la edición de 2012, la que se disputó por los valles del lado francés por el mal tiempo, d’Haene ha batido al dúo de compañeros de equipo Salomon formado por Iker Karrera y Tófol Castanyer y que completarán el podio, una vez más, con representación de corredores de montaña españoles al más alto nivel.

Castanyer y Karrera en el km 149. Fuente: iRunFar, twitter

En categoría femenina el recital está corriendo a cargo de la norteamericana Rory Bosio. Manteniendo un margen superior a la media hora a partir del kilómetro cien sobre la segunda clasificada, Núria Picas, se va a presentar en meta entre los veinte primeros de la clasificación absoluta. Al momento de redactar este post apenas habrían llegado a meta media docena de participantes. Y es que las distancias son gigantescas, no solamente entre los primeros.

Por que en ruta siguen cientos. Los auténticos protagonistas, sin desmerecer a los extraterrestres capaces de correr a doce kilómetros por hora después de ciento sesenta kilómetros por el monte, son los aún dos mil corredores de montaña que tendrán cuarenta y seis horas como cierre horario para completar el tour. La meta estará abierta hasta la tarde de mañana domingo. Salieron ayer Viernes por la tarde. Parad un momento a imaginar el esfuerzo de todos los inscritos en las diferentes distancias. Evidentemente, una domina sobre todas, el UTMB es cincuenta kilómetros más largo que cualquiera de las siguientes carreras individuales de la semana (TDS 119km, CCC 103Km, OCC 53km).

La prueba se disputa sobre los collados y valles que rodean al gigante alpino. Uniendo las vertientes francesa, italiana y suiza, el UTMB acumula tantos metros de ascensión como si subiéramos al Everest desde el nivel del mar. Y nos sobrarían otros ochocientos metros.

Si conoces a algún participante o tienes curiosidad de seguir sus cifras, horarios, pasos, así como las clasificaciones actualizadas, tienes todo listo en este enlace.

Fuente: The North Face® Ultra-Trail du Mont-Blanc® – Pascal Tournaire

20Minutos en el Ultra Trail Mont Blanc

Chamonix Mont-Blanc. Domingo 12.18.

¿Quién es esa señora de pelo corto que aparece en todas las imágenes de meta del UTMB? Es Catherine Poletti. Directora de carrera y punta del iceberg de toda esta estructura. La pillamos en una pausa entre sus tareas, ahora que todo el mundo comienza a dejar correr el último día del evento. Apenas queda que lleguen todos a salvo a la meta y que los trofeos sean entregados a los vencedores de la prueba reina.

Pero responde al anzuelo. Dos minutos.No vamos a conseguir que nos desvele secreto alguno porque, como todo el mundo sabe, está en la masa. En la sala de prensa ya hay bastante murmullo y que France 2 emita imágenes del evento no ayuda. Me pide que salgamos al tórrido aterrazado exterior del Majestic. Compro.

Me presento mientras abre una caja de caramelos para esa voz. Intuyo que se ha equivocado de caja porque, a continuación y sin alterar su gesto, es cambiar por un paquete de cigarrillos. Es muy posible que no haya nada que esconder y que el sol en los ojos nos haya grabado a cincel ese gesto. También es posible que su profesión le haya enseñado a no modificarlos mucho, por lo que pueda pasar.

Le cuento mi impresión de la rueda de prensa. Vivir el UTMB en varias facetas e hilar fino me hacía creer que aún sigue en alerta, aun cuando lleguen los momentos de reflexión. No ha terminado todo esto aunque la prensa esté ya entrevistando y haciendo balances.

¿Sigue sintiendo la responsabilidad de todos los que están aún en las montañas?

Bueno, como sabes tenemos 19 municipios y cada una se ocupa de su zona. Se coordina bajo un órgano central, claro. Pero las áreas específicas se desarrollan ellas. Nosotros tenemos que hacer que trabajen coordinadamente tanto las ‘communes’ como las empresas y colaboradores.

La Poletti tiene un trato más dulce de lo que nos contaron. Probablemente la primera calada al cigarro ayude a que pueda desarrollar su estructura explicativa. La equiparo a cómo se siente un novelista. A ver cómo se siente con la metáfora.

Muchos escritores hablan de cómo los personajes de sus novelas van pidiendo hacia dónde tienes que escribir. Que toman sus propias decisiones y has de confiar en ellos.

Esta carrera es como una pirámide – desgrana pedagógicamente-  Cada escalón va ampliando sus funciones y sí, cada área, va tomando sus responsabilidades

Algo así como que ahora ves que ese niño que nacía en 2004 ha crecido y tiene un modo de crecer propio, un patrón de comportamiento…

Así es. Crear un evento como el Ultra Trail de Mont Blanc es como tener un niño. De pequeño le das la vida y todas las herramientas. Pero después tiene que crecer. Cuando le llevas al colegio tendrá que escuchar al profesor y crecer. Luego vendrán los amigos y seguirá creciendo como persona. Un evento como el UTMB es igual.

No se puede extraer mucho más en dos minutos porque siguen requiriendo de su presencia. La directora de la carrera de montaña más global del planeta atiende a varias manos. Medio esconde con discrección el cigarro que humea en la mano derecha, gira para que, si es posible, el sol ciegue tus ojos y no los de ella. Tengo la impresión de que está dirigiendo una danza basada en la experiencia de las negociaciones. Soy el novato de la clase de bailes de salón, pero me dejo. No tiene sentido importunar a la profesora.

Se apoya sobre sus talones e inclina de manera imperceptible su cuerpo hacia delante justo antes de dejar que le de las gracias por la pausa del cigarro. No hace falta llamar a expertos en gestualidad. Más bien echo de menos diez minutos más para las cosas que se agolpan en mi cabeza.

Pero, ¿qué queríais? ¿Que viniese a correr e informar y a contaros todo sobre la mano que rige con guante de seda esta apisonadora deportiva?

Sed serios. ¿Y no dejar nada para la mitología?

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Chamonix Mont-Blanc. Domingo 10.30.

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Fuente: www.ultratrail.tv / Imágenes del FotoCall en meta con los Finishers UTMB

Chamonix, sillas cómodas y un entorno barroco. Mes amis, c’est la France. Es la rueda de prensa de despedida del evento. Los chicos tienen caras más cansadas. Todo el mundo ha soltado  la adrenalina.

Es complicado reconocer algunas de las participantes una vez se despojan de la armadura, las mochilas y la ropa de competición. Rory Bosio es una superconcentrada joven con gafas de montura negra. Apenas queda mucho de las caras llenas de arrugas, sudor y aristas.

Y es que todo el mundo lleva, mal que bien, tres o cuatro días con unos horarios algo criminales. El estupendo equipo organizador va durmiendo de aquella manera, se habla de la fatiga de todos, periodistas incluidos. Tanto François d’Haene como Rory, Pau Bartoló (de blanco, segundo por la izquierda en foto de abajo) o el mismo personal de catering han bajado el nivel de alerta.

Apenas queda una persona aparentemente exenta de estos embates. Por la sencilla razón que sigue en guardia. Es madame Poletti. Sobre sus hombros recae la responsabilidad pública de esta colección de historias con buen final. Con su corte de pelo funcional y esos ojos a ratos escrutadores y a rato caídos, repasando y buscando cosas en su interior, Catherine Poletti (última por la derecha) escucha y piensa.

Sonríe porque le mencionan el estrés de la llegada, del cuidado de todo. Sin apenas voz ya menciona los elementos y las dificultades. Es más que probable que todavía tenga en la cabeza grupos de voluntarios y de personal de la carrera que todavía está desmontando el tinglado a más de dos mil quinientos metros. Corredores que no verán nunca una rueda de prensa como esta dado que caminan como robots hacia sus coches u hoteles.

Ante la pregunta obligada sobre cómo se comparten tantas horas en cabeza, siendo además el trío de Salomon quien dominaba (Castanyer, Karrera y él mismo), un amable vencedor y caballero François d’Haene declara que a partir de Courmayeur tuvieron que empezar a poner la máquina en modo competición. Hay un ligero asentimiento en la sala. Todos sabemos, dolores arriba o abajo, que ahí llegan dos ascensiones por encima de los 2.500.

Me quedo con una reflexión de la ganadora de la prueba reina, Rory Bosio. Comenta lo bonito que es compartir y competir con la (también presente) Núria Picas, pero

Running here it is more like your own personal journey

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Chamonix Mont-Blanc. Domingo 07.30

La Flégere es la plataforma donde llega un teleférico que asciende a unos mil ochocientos metros. También de ahí salen dos o tres pistas enormes ideales para el senderismo y, desde ese mediodía, la nieve y el hielo de las cotas altas, dicen, luce con un brillo especial. Por el control de La Flégere, amigos, apenas han pasado seiscientos de los participantes que están en carrera del UTMB.

Llevan cerca de treinta y ocho horas funcionando y más de mil de los mil seiscientos inscritos que siguen en carrera continúan desplazando piernas y corazón con ese tic-tac que producen los bastones sobre el firme.

Mientras, durante la noche se han producido griteríos en el centro de Chamonix. Yendo a acostar se oía ese ‘bieeen’ una y otra vez indicando que asomaba a meta un héroe más, muchos de ellos entrando a un ritmo de trote más que rápido. Ahí viene otro. Megafonía y amigos y paseantes de la noche alpina.

Para los que tengáis que tirar de imaginación – es Domingo por la mañana, un esfuercito – se baja de la montaña desde el club de golf de Chamonix. Se entra en la ciudad por la ladera de un torrente, el Arve, que parece sacado de una hormigonera por lo gris enyesado de su color. El paseo a la orilla del río te conduce a un paso de cebra. Primer aullido y aplausos, ánimos en modo ‘Bravo, courage’. Gira a la derecha, gira a la izquierda y coges la calle principal.

Las tiendas podrán estar cerradas y las terrazas muertas en mitad de la noche. Da igual, la carga energética que han dejado miles de personas durante el día levanta el vello de los brazos. Es una ligera bajada y has de rodear un edificio por su lado izquierdo. Las piernas dejarán de doler durante unos segundos. O dolerán menos que ese otro dolor que se agarra al pecho. La emoción de llegar.

Fuente: Anne Souplet. Facebook

Durante toda la jornada de hoy seguirán llegando los participantes de ese gran tour de 168 kilómetros. Primero fueron François, Cristófol e Iker, Rory, Núria o Fernanda y Uxúe. Hoy serán Quique, Manu, cada uno tiene sus favoritos. Ellos tirarán por esa calle con sus tiendas abiertas de Domingo. Apenas tendrán sitio en la retina para apreciar el reloj de madera de la Place Balmat.

En la cabeza llevarán tantas cosas grabadas durante dos días de ruta, tantas imágenes, que presumiblemente ni las lágrimas de la alegría les afloren. De ello se encargarán sus amigos, desde la orilla, las vallas de meta o, como vosotros, en casa.

Qué incongruencia; han tenido que inventar Internet para que podáis llorar de alegría a distancia en tiempo real. Con lo que antes tardaban en desplazarse las lágrimas.

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Chamonix Mont-Blanc. Sábado 11.28

¿Queréis saber cómo es un centro de prensa a todo trapo? El otro día os contaba que este Ultra Trail del Mont Blanc es como un Tour de Francia, por el trato profesional de toda la logística – aunque tiene sus puntos negros – y de difusión.

Pues bien.

Mientras los clientes del hotel aporrean las cintas de running en el gimnasio de la 1ª planta, justo sobre nuestras cabezas, como temía el jef de la aldea gala de Asterix, esto es básicamente lo que se suele llamar ‘savoir faire’. Con vosotros el Majestic.

Eso sí, los croissants de lujo pero el café es un patinazo. Alguien que les alquile una máquina de ‘espresso’.

Chamonix Mont-Blanc. Sábado 10.15

Los primeros clasificados de la distancia reina, el UTMB (recordamos, 168km alrededor del pico más alto y más clásico de Europa), están encarando las cadenas de collados que les dirigen a Chamonix.

Nombres como el col de Forclaz, Vallorcine, hitos históricos del esquí y del ciclismo, caen al machaque de las zancadas de François d’Haene, que va a vencer salvo calamidad su primer UTMB completo. En 2012 venció sobre un recorrido alternativo que la organización se vio obligada a montar por el malvado tiempo meteorológico. Ahora, a unos treinta kilómetros de meta, aventaja en más de un cuarto de hora a los nuestros, Iker Karrera y Tófol Castanyer. Sobre las 15 horas estará llegando al espectáculo de la plaza de la iglesia de Chamonix (cuyo emotivo y rimbombante nombre es Place Triangle de l’Amitié).

En chicas, la norteamericana Rory Bosio aventaja en un carro de minutos a nuestra Núria Picas. La líder de la categoría femenina está incrustada en el top-20 de la general y ha pasado las horas del amanecer alpino con un aspecto inmejorable. Os dejo unos tweets ilustrativos de cómo van estos espectaculares corredores de ultrafondo. Fuente @adriaguti10, @salomon_running y @iRunFar.

 

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Chamonix Mont-Blanc. Sábado 07.40

¡Buenos días! ¡Qué bien me han sentado estas escasas cinco horas de sueño! Maldito reloj biológico.

Así van las clasificaciones de las pruebas celebradas hasta hoy. Dominadas por corredores regionales (Francia, Italia) y victorias y podios de españoles. Veremos qué nos depara la categoría reina.

TDS (119km)
/MASC.
1 Xavier THEVENARD (FRA) 14:10:37
2 Samir TAMANG (NEP) 14:45:33
3 Jordi BES (ESP) 14:47:47

FEM.
1 Teresa NIMES (ESP) 18:41:12
2 Lisa BORZANI (ITA) 19:40:54
3 Nerea MARTINEZ (ESP) 20:48:35

CCC (103km)
/MASC.
1 Pau BARTOLO (ESP) 11:21:16
2 Christophe PERRILLAT (FRA) 11:50:47
3 Anthony GAY (FRA) 11:52:18

FEM.
1 Anne Lise ROUSSET (FRA) 14:28:48
2 Cristina BES (ESP) 14:43:55
3 Aline GRIMAUD (FRA) 15:11:36

OCC (52km)
/MASC.
1 Nicolas MARTIN (FRA) 05:07:45
2 Regis DURAND (FRA) 05:23:59
3 Marc PINSACH (ESP) 05:25:50

FEM
1 Sonia GLAREY (ITA) 06:37:40
2 Sandrine MOTTO-ROS (FRA)06:57:59
3 Stéphanie MATTEI (FRA) 07:03:05

 

Chamonix Mont-Blanc. Sábado 30 01.59.

No es la hora en que tenía que manteneros con la rabiosa actualidad pero así aclaro todo y me evito un ladrillo-épica del tono “Mi crónica de ciento tres kilómetros por los Alpes”.

Acabo de llegar a mi alojamiento recién bajado desde Champex Lac. Esta localidad estaba situada en el kilómetro 56 de mi carrera (la CCC, como los cursos de guitarra) y será también el 120 de la gran prueba, el Ultra Trail del Mont Blanc. Y no. No es que sea tan bueno que me de tiempo a llegar a meta y tirar zumbando a escribir para 20Minutos.

Es que me he retirado.

Nunca había tardado casi trece horas en recorrer 56 kilómetros. Dos horas menos ha tardado el catalán Pau Bartoló en completar los 103km y los 6100 metros de desnivel positivo, llevándose la carrera con una categoría y ventajas desconocidas. Pues bien. Mira que he corrido veces cincuenta y seis kilómetros. Pero lo que a vista de helicóptero o sentado en la parte de fuera de los refugios Bertone o Bonatti, los farallones del Mont Blanc, los collados, los glaciares, cuando está uno participando en las carreras de esta semana ‘sommet mondiale de la cours trail’, vamos, lo más de lo más, significa: de salida asciendes desde poco más de mil metros de altitud hasta dos mil quinientos. Es la collada denominada Tète de la Tronche. Por sendas de cabras.

Luego pateas y corres lo que te permite el terreno para descender a una altura similar a la inicial, y encaras un lateral de un valle glaciar hasta un paso de montaña escalofriante a otros dos mil quinientos metros, el casi marciano Grand Col de Ferret. Cuando bajas, la niebla ya es llovizna. La llovizna empapa el terreno calizo y los patinazos son constantes. La llovizna se convierte luego en lluvia. Anochece mientras vas discurriendo por avituallamientos y os aseguro que te tiene que gustar mucho la montaña para disfrutar a cuatro kilómetros por hora mirando un círculo de luz que emite tu frontal sobre el suelo. Y saber que eso será lo único que veas durante las próximas diez horas mientras penas entre el barro y las rocas.

En las mesas donde compartíamos avituallamiento se olvidaban las nacionalidades. Un chico francés (mayoría aquí) lloraba de emoción leyendo los mensajes que llegaban de casa. Estábamos en La Fouly (Suiza), metidos en una carpa y sentados en bancos corridos. Dos japoneses duros como la carne de pescuezo comían mirando al infinito, presos del cansancio. Todos nos mirábamos unos a otros mientras embadurnábamos con vaselina los pies, cambiábamos calcetines…

Os aseguro que los de delante corren y hacen bello el deporte del atletismo de las altas montañas.

Pero los de detrás lo hacemos noble.

Mañana, noticias frescas desde el centro de prensa, y la llegada de los grandes del ‘trail running’

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Chamonix Mont-Blanc. Jueves 28. 18.22.

Buenas tardes. Chamonix al aparato. Es hora de ver a los rápidos y resistentes. En el salón noble del Hotel Majestic, al que estoy cogiendo cariño. De hecho, cariño, creo que podíamos venir a instalarnos a una suite aquí.

Menudencias aparte sobre mi vida inmobiliaria, las tardes previas a los eventos deportivos son las de las declaraciones, lo institucional y los montones, insisto, montones, de contactos corporativos. No temáis, no me dejan meter baza en ninguno de ellos. Es preciso señalar que hay un bullir constante. Comerciales, community managers, responsables de prensa y un enjambre de gentes alrededor de ‘what it is all about’: de posicionarse en el mercado de las carreras por la montaña.

Sé que esta visión prosaica os interesa a cuatro y este es un medio de comunicación general. Por lo tanto, vamos con lo general. Y teniente general y capitán general son los galones de los corredores de ambos sexos que son presentados en la rueda de prensa. Los vencedores de las carreras ‘de plata’ y, sobre todo, los y las grandes espadas, los que se batirán sobre los ciento sesenta y ocho kilómetros del UTMB. El salón del Majestic luce como se puede ver en el tuit de un inquieto especialista de la información del monte como Sergio, de TrailRunningSpain.

Como la pompa y el boato suelen pecar de generalista, hay otras oportunidades más jugosas. Las marcas ofrecen reuniones en un entorno más familiar y reducido a las que puedes acudir y casi acogotar a los grandes. Ser probador de material de Salomon me ha permitido asistir a un encuentro hace escasamente una hora. Los protagonistas eran Tófol Castanyer, mallorquín y tipo duro como pocos, la tercera en la TDS Nerea Martínez, la corredora que nunca descansa, y el bestial Iker Karrera, una de las bazas ganadoras del trail de ‘ese otro lado’ de los Pirineos – es que ahora estoy en este lado, comprendedlo.

Había otros protagonistas como el café, las pastitas, y compañeros de medios españoles. También materiales, sombrillas, el helicóptero de la gendarmerie y un sol que no afloja. Pero en estos pequeños encuentros se entera uno de estrategias, de las inquietudes de corredores que apenas paran a comer y que dicen cosas como “me preocupa saber cómo reaccionará mi cuerpo a tope a partir de los kilómetros cien o ciento diez” (T. Castanyer).

Como véis, unos animalitos empaquetados en menos de sesenta kilos.

Os dejo, que está twitter que arde.

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Chamonix Mont-Blanc. Jueves 28. 15.29.

TDS® 2014 por UltraTrailMontBlanc

Ved la que se prepara cuando se unen un paisaje demoledor y las piernas y energías sin final de unos deportistas. Es necesario recordar que sí, que todo esto está muy bien. Terriblemente bien. Pero resistamos. No debemos establecer comparaciones. Otros deportes son como son. Diferentes.

También es malo apelar permanentemente a los entornos imposibles. La épica conduce al riesgo y somos humanos. Somos débiles. Por eso me toca contar lo que se respira por aquí, aunque es una tarea en la que resulta imposible separar la emoción de los hechos.

‘Aquí’ es una ciudad media rodeada de picos fabulosos. Esto ya lo he contado. Los hechos son los siguientes: en la ciudad alpina se juntan cientos de tipos sin afeitar, tipas con las piernas nervudas, más y más ejemplares de la especie más dura del corredor, dicen.

Nos cruzamos por la calle central y es como asistir al Royal Ascot. En lugar de sombreros se exhiben camisetas alusivas a la barbaridad más grande. En lugar de saludos con reverencia a His Royal Highness hay guiños y miradas de complicidad. Se ha desterrado al habitante normal, esto hay que decirlo, de la montaña tranquila y esquiadora. Ya se ha cruzado sin querer al lado de las emociones.

Se ocupan la calle y los bares. Toda esta horda lleva en mente una cosa: ser los próximos que, pasados unos días, reciban ese saludo de otro tipo que luce un chaleco alusivo a la consecución de un reto. Dar la vuelta (o tres cuartos de ella) al macizo bestial del Mont Blanc.

Entre tanto, unos y otros corremontes van llegando a la meta. Los aplausos son para todos. El sol pega de momento en nuestras cabezas. Unas horas apenas para que comience nuestro rondar por los valles y circos glaciares.

Firmado, el dorsal 5028.

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Chamonix Mont-Blanc. Jueves 28. 09.10.

Buenos días a todos. Son las nueve de la mañana y a mis espaldas están repartiendo acreditaciones para que corramos la voz. La gran noticia es que luce en sol de manera espléndida en esta sala de prensa y, a mi izquierda, un ventanal deja ver una muralla nevada sin final. Las agujas del lado francés del Mont Blanc. Cielo azulado. La gente en manga corta por la calle. El glaciar que parece desmoronarse sobre Chamonix nos recuerda otra cosa: susurra qué frágil es nuestra existencia. Y que esta noche hay miles de corredores que han estado discurriendo por collados y valles. Por que se están celebrando dos de las carreras de la semana más famosa del año para los corredores del monte.

En efecto, son las nueve de la mañana pero hace horas que salieron el TDS y la PTL, versiones alpinas de aventuras para locos, con cientos de kilómetros y miles de metros de ascensión. El francés Xavier Thevenard venció en la categoría masculina y nuestra Teresa Nimes dominó la absoluta femenina con 18h41 en meta de la TDS, que se celebra sobre 119km. Nerea Martínez fue tercera a más de dos horas y, entre los chicos, impresionantes Toti Bes (3º), Javi Rodríguez (4º) y Jordi Gamito (5º). Completaron la ronda por la montaña David Coma (7º), Juan M Jiménez (8º) y Marta Coma (9ªF), todos entre los diez primeros.

Sobre la PTL (Petite Trotte a Léon), qué decir. Es un demencial recorrido por equipos, de trescientos kilómetros, que dio la salida el Lunes. Estarán en marcha recorriendo todas las sendas de la zona con límite hasta el Domingo. Espíritu alpino de primera línea. De momento dominan unos finlandeses pero esto es la montaña.

Y 20Minutos.es está aquí para contároslo.

Los Cien Mil hijos de San Trail

Ayer alcanzaron los 100.000 ‘me gusta’ en Facebook. Lo celebraban viéndose muy por encima de eventos como el Maratón de París (56k) y a escasa distancia del ¡Maratón de Nueva York! (125k). En efecto: los Poletti, apellido ligado a la dirección deportiva del Ultra Trail de Mont Blanc, estaban ayer de celebración.

De indudable capacidad mediática, un maratón masivo como los históricos que todos tenemos en mente anda en estos momentos por los cincuenta mil amigos en facebook. Berlín y París dan esa cifra. El monstruo londinense acumula menos de noventa mil. Para que os hagáis una idea de lo que mueve una opinión en las redes sociales emitida desde esas organizaciones, nuestro maratón de Barcelona reúne una tercera parte de seguidores.

Pues bien. El señor Ultra Trail de Mont Blanc y sus señores organizadores tienen pendientes de las actualizaciones de la red social de las carreras a más gente que las de los principales maratones del mundo.

Estamos hablando de una carrera de una especialidad muy joven del mundo del correr. Una modalidad del correr que ha estado alejada hasta hace unos escasos meses de las cadenas de televisión. Recordemos que únicamente Eurosport ha emitido un resumen de larga duración (que podéis consultar en este vídeo) y que ni se emite en directo, salvo las cámaras de ultratrail.tv. Es probable que, si en algún evento se están dando pasos de gigante hacia la globalización del llamado ‘trail running’ (correr por la montaña, en esencia), sea en el UTMB.

Likes, no likes.

Y, entre tanto ¿es una medición significativa lo que una carrera acumule en términos de popularidad de las redes sociales? Creo que sí. Mucho.

No significa que sea mejor o más bonito. Es la medición de que, un mensaje emitido desde la carrera, salta automáticamente a un número creciente y gigantesco de usuarios, fans, potenciales clientes o aficionados a las andanzas en el monte.

¿Es sintomática de algo?

Al menos es evidente que la expectación está creada. La proporción de quienes lo siguen y optan por un dorsal es exagerada, comparado con las cifras de participación de los grandes circuitos de ruta. Chicago o Londres acumulan diez veces más corredores que las diversas distancias que terminaremos en Chamonix.

En 1823 eran aproximadamente cien mil los defensores del Antiguo Régimen, los que echaron una mano al reaccionario Fernando VII. Creo que las cosas han cambiado mucho y ahora, contar hasta cien mil, podría ser hasta un síntoma de buena salud.

¿Y tú? ¿Has pasado a hacer click por su perfil en facebook?

[-10] para Montblanc: detalles que lo convierten en una carrera casi perfecta

¿Qué es eso que tanto se habla de que la organización del UTMB es prácticamente perfecta? ¿Es para tanto? ¿De verdad se acerca tanto a un Tour de Francia o a un Maratón de Nueva York de las carreras de montaña?

No emitiré juicio hasta que no lo vea con mis propios ojos de cordera agotada. Falta ver la logística, la resolución de conflictos cuando la meteorología o los inconvenientes del momento lo requieran, el trato al corredor, mil cosas.

Pero, para ir entrando en materia, os daré unas pistas del material que llega a mis manos. Una de las maneras de chequear el estado de salud de un evento o una empresa es ver cuánto se trabaja en las oficinas de comunicación de la carrera.

Todos recordamos nombres y eventos de lo contrario. Donde uno se entera de los cambios 48 horas antes, cancelaciones o modificaciones, o notas de prensa donde predomina la información menos relevante, las fotos con los políticos de la zona.

Pues bien, en las últimas dos semanas, las personas que movilizan el departamento de prensa del Ultra Trail del Mont Blanc han logrado lo que parecía imposible: la avalancha de información me ha sobrepasado. Han tenido el cuidado de mantenernos al día de (agarraos):

1. Resumen personalizado de horarios y alojamiento.

2. Invitación a probar una nueva línea de frontales Petzl con uno de los corredores más famosos del orbe montañero: Seb Chaigneau.

3. Recordatorio de que visitemos y cumplimentemos el espacio ‘salud para el corredor’, donde quedará grabada tu información de emergencia médica

4. Algunos nombres a seguir entre los 100 mejores que asistirán según la Asociación Internacional de pruebas trail (ITRA)

5. La Web tv en la que se podrá seguir cada una de las cinco carreras: en ultratrail.tv

6. Métodos de seguimiento LiveTrail® para facebook, twitter, vamos, de lo mejor en materia de seguimiento en línea en pruebas al aire libre. O por SMS para familiares y amigos.

7. Conferencias que se celebrarán en ese sarao fantástico donde las marcas quieren estar: el Salón del Ultra-Trail

Es una buena batería de asuntos, como veis. ¡Y en solo dos semanas! Espero que sirva como guía y que alguien pase a alguien el enlace de este post. De los detalles del buen trabajo se aprende y todo mejorará. Con esa metodología y medios no habrá burbuja que valga sino crecimiento de calidad.

Me queda una duda. Si cuidan así a los medios de comunicación, ¿cómo no cuidarán a los auténticos protagonistas de la aventura, los corredores?

© The North Face® Ultra-Trail du Mont-Blanc® – Clément Vaillant

[-23] para Montblanc: y ¿de entrenar, cuánto?

Ay. Esa es la madre del cordero. ¿Cuánto es “ir entrenado” para una carrera de estas características?

¿Podré o no podré? ¿Qué llevo en las piernas y qué me falta amén de esa ‘experiencia demostrada’ con los puntos en pruebas previas?

Veintitrés días por delante para una de las cinco carreras del gran festival de la course nature. Días que muchos emplean en afinar entrenamientos y en casi, casi, descansar después de las grandes sesiones de montaña. Mis amigos de Ciudad Real se pasan por la piedra un tríptico por la sierra de Guadarrama. Fijaos como es que muchos corredores de élite ya han viajado a los valles Alpinos para empaparse de las sendas y conocer al dedo todas las curvas y rampas.

Acumular kilómetros, acumular desniveles… pero algunos tenemos un carromato de tareas que impiden, pongámoslo así, un entrenamiento ideal. Bueno. Quizá ideal sea una palabra rimbombante para este caso. Decente. Incluso decente sería injusto conmigo. Le pega más decir mínimamente suficiente.

Apuesto casi todo a mi experiencia acumulada. Solemos decir los perros viejos que el corredor guarda un fondo mínimo con los años. En realidad solemos decirlo cuando los demás declaran todo lo que han entrenado y a nosotros nos da reparo ir con la verdad por delante.

Acumulado un mes de reposo y con una semana de mochileo que me queda por delante, mi entrenamiento es el habitual en una semana estándar. Apuntad para despellejarme o para patentar el método: dos días de correr por campo, otro día o dos de gimnasio para fortalecer la birria de cuerpo, y tres más que quedan para lamernos las heridas, fundamentalmente.

Mi entrenamiento más intenso fueron las diecisiete horas de tortura subido al Gran Trail Peñalara. Ochenta kilómetros en los que me dí cuenta de la dureza de esa prueba. Pero también que será lo más extremo a lo que me enfrente en bastante tiempo, conectando la gigantesca prueba con semanas (muchas) arrastrando cansancio y falta de sueño por los motivos que a medio mundo le preocupan. No hace falta dar más detalles.

Aparte, los dolores.

Ser mayor significa tener machacadas muchas articulaciones y tendones. Ser mayor y dueño de una sociedad de inversión con capital en Bahamas no es lo mismo que ser mayor y haber corrido durante los últimos 34 años. Adivinad en qué grupo se encuentran mis tendones de aquiles, rodillas, gemelos o vértebras.

Tengo que optar por, bien recuperarme del mes pasado y enfrentarme con ganas a los cien kilómetros de mi Courmayeur-Champex-Chamonix, o bien a entrenar como un imbécil pensando en que he perdido un pico de forma muy interesante. Ojo, no os estoy llamando imbéciles a los que entrenáis. Solamente a los que encaráis una durísima prueba tras otra porque el cuerpo todavía no se está quejando mucho.

Pero lo hará. Siempre duele. Preguntad a los corredores profesionales si duele.

PD. Si esperabais que os destripase los secretos de cómo entrenar, lo siento en el alma.


Foto: © The North Face® Ultra-Trail du Mont-Blanc® – Franck Oddoux