Runner’s Pride
El orgullo. Para no perdérselo, oiga. Verde chaleco pero sin triángulo ni nada.
Escena uno.
Mediamaratóndelospolígonosdevivienda 2009, procedente de los plastificados de una bolsa del corredor cumplidita, venerable, por sí solo merecedor de fusilamientos a la puerta de un Zara. ¿Era verde chaleco o naranja fosforito… chaleco? No, verde. Verde era. La naranja la sacó a pasear a los desayunos del buffet del día siguiente.
Abre plano.
Hotel costero en pleno inicio del verano de 2009. La alusiva camiseta que brillaba -brillan siempre, igual que retienen el olor si no las atascas a suavizante- digo que la que brillaba desde el extremo opuesto del pasillo, indicaba que en mi hotel también estaba descansando un runner. Digo ‘también’ y conjugo en tercera persona en singular, señor juez. Me dice mi spouse: “deberías contar algo sobre el orgullo del corredor”. Ya estamos. En ocasiones le pone un tonillo … solo superado por ese tonillo fosforito de las nuevas prendas, los nuevos idolillos del corredor, paganos adoradores de la bolsa que contiene lo último en tejido transpirable y discreto blanco para disparos de francotirador llamada ‘la camiseta técnica’.

Antes, pero antes de cuando tú ni tenías internet ni barriga ni hijos, la camiseta blanca de algodón era un extra de la bolsa, un ligero plus. Ahora es más que un plus: es un ahorramás. Es la síntesis de la diferenciación de todos estos deportistas que osan a hacernos sombra como reyes del loneliness y del distance y del endurance. Ni bikers gordos, ni raiders, ni ciclogloberos de los del aperitivo en Miraflores o en Sant Quirze. Sólo los huesunos y cetrinos purasangres de las carreras a pernil tenemos esas camisetas de manga corta o de manga larga o de tres cuartos o de tirantes (¿de dónde se han sacado en el sur lo de la camiseta de tiranta?, ¿es fonética de Grazalema aplicada al jadeo de un 5000 en pista?).
La naranjota de la san silvestre, la verde de la manchatlón, la de la carrera de la mujer, la de dios. Además están los emperadores del ocio, los de Decatlón y sus kalenjis de 9 tonalidades, los del mercadillo del chino, los entrepreneurs que mandan camisetas a estampar y les recortan las mangas para lucir tri-tipo, seguro que en Carnaby St es la ropa que más se encarga.
Para los reguladores de tráfico de la city. Hasta el Lunes.
vuestro spanjaard ha muerto
Ha caido encima de el una perola de gazpacho de 9 litros y se ha convertido al brahmanismo chillout.
Dia 1. 50min con baño iniciático brahman
Dia 2. 50min con cuestas horribles y calor.
Dia 3. Trote nocturno, intuyo.
loc: 41.070085,1.149212
Desde ahí o, más bien, desde la barra doble del buffet donde la secta nos iremos a poner como gorrinos (fin último de la contratación de una PC en épocas de recesión), se me podrá localizar. Estaré o bien en la playa Capellans, viendo como Leonid Lykanchuk machaca el índice contra el disparador de su camara, o bien hacia la playa Llarga, trotando hacia Cap Salou y las calas y recurvas tarraconenses, por la torre del telégrafo enfrente del Dragon Khan o por los apartamentos arremolinados entre pinos. Quizá esté viniendo por la carretera de la costa, desde La Pineda, o bordeando el Beach Club de Port Aventura, o bien midiendo la pesadez del paseo marítimo. Lo que es cierto es que llevo las intenciones de salir a trotar a diario. Mañana, tarde o noche, habrá un trote.
Que a todos se os dé bien o, incluso, mejor. Para Julio, más contenidos.
Keep your mouth shut
Spanjaard hará caso a los Sex Pistols y, durante la próxima semana, habrá silencio administrativo por aquí
Think it is well playing Max’s kansas
You’re looking bored
And you’re acting flash
With nothing in your gut
You better keep yer mouth shut
You better keep yer mouth shut
In a rut
El Miércoles salgo con mis extremidades y mis congéneres canijos a la playa. “Hemos aguantado bastante”, será hora de decir cuando amanezca. Así que daremos paso a una extraña semana en vuestras vidas. Huérfanos de dosis spanjaardiana, podeis daros a los vicios que os plazca. Dudo que entre a postear irrelevantes actualizaciones sobre qué como, troto o sobre si mi mente dará para el reto de ‘ocho noches, ocho inconfesables caprichos sexuales’. Correr, correré. A la vuelta me espera Pablo Steeplechase con un repaso general a los caminos de la campiña colmenareña, otros 50 km largos.
Pero poco más. Dentro vídeo.
Como se hace una entrevista deportiva
Sin más. El amigo Matías Castañón, periodista en formación constante, demente, porteño y mala persona todo junto, da una lección sobre cómo se hace una buena entrevista deportiva. Se la realiza a Nacho Azofra, antaño base del Club Estudiantes y ahora semidios encadenado a las chapillas de una mesa y un despacho.
La colgará en su blog El Magata. Es una obra de referencia, aquí la tienen. Aprendan unos y otros. O quien se le salga de la polla.

Zapatilla y cuchillo
Un juego.
Escribe todos los posibles usos tiene, para tí, una zapatilla.
¿Y un cuchillo?
Va de pensamieto divergente, o creatividad. Estoy leyendo un buen y ágil libro escrito por Malcom Gladwell sobre los ‘fuera de serie’ (Outliers en el original). Cita un test demoledor pero sencillo para evaluar la creatividad. Lo he puesto en práctica en este sobadísimo mundo del corredor y mal que bien os habéis ido retratando. Los parámetros se basan en cuantas respuestas insólitas u originales es capaz de dar el sujeto a preguntas tales como la de la zapatilla (ladrillo, en el original) o el cuchillo. Por cierto, ¿algún trauma freudiano con las castraciones o las cosas afiladas? No hay tantas respuestas para el cuchillo.
A lo que voy. Dicen que este tipo de test revela la existencia de dos “estilos” mentales básicos: el convergente y el divergente. Como mi agenda no da para más, la mejor manera es sacar de la whiskypedia “La persona de pensamiento convergente tiende a abordar los problemas de una forma lógica y a establecer relaciones convencionales. Los que tienen un pensamiento divergente tienden a utilizar juicios ilógicos o “marginales”, buscando soluciones innovadoras e inconformistas Se citan: intuición, Pensamiento original, irracionalidad, valor, flexibilidad“.
Los comentarios de cada uno están abajo. No os conozco a alguno, pero ya os voy conociendo.

[grandes series] Never trust a runner
A ver. Demos un poco de aceite a la máquina. Se termina la temporada oficial (¿desde cuando un hobby se articula en temporadas de asalariado?, gran pregunta). Muchos runners -gentilicio de la provincia zapatillera, distrito postal del decathlon de tu barrio- es llegar Junio y rendirse. En realidad, esto era antes, cuando todos nos echábamos al recebo durante Julio y Agosto, para retomar lo del correr en Septiembre. Pero ahora acechan de Enero a Diciembre. ¿Acechan?
Acechan. Lo verás venir.
Lo. (Del lat. illum, acus. de ille). 1. art. deter. n. sing. de el.
Masculino, singular. Bajo una apariencia bronceada, de delgadas quijadas, zapatillas fluorescentes que raramente salen de estanterías en tiendas de deporte o de aparcamientos llenos de bakalas, piernas muy posiblemente depiladas y cráneo pulcramente cuidado, sin cubierta vegetal excesiva que dé sensación de dejadez, quizá lo tengas sentado al lado en el trabajo, sea tu cuñado o un prematuramente moreno vecino. Se ha tirado la primavera tostándose a deshoras, corriendo por parques o pistas de atletismo, y ha terminado con un proceso de crecimiento interno (su temporada, sus marcas y objetivos del año). Cuidado porque quizá empiece su periodo de mesianismo, la dotrina que mencionaban en el Lazarillo de Tormes.
¿Qué mal has hecho tú a la humanidad para que se fijen los abductores -los que abducen- en tí? Nada. Un runner de cartilla, de calendario de cocina, no tiene por qué verte ni gordo ni sedentario ni fumador ni genocida. Eso añadiría puntos en la experiencia vital, pero tampoco tiene que ser condición perentoria. Has pasado a su lado, le has mirado de reojo los gemelos, o las contripiernas. Suficiente. Asumiste sin querer el contacto en situación de inferioridad y has prendido la llama. No te fíes si entabla conversación contigo sobre la salud; no es un deportista que pule y da brillo a su salud. No es un corredor. Es un runner.
Por qué me ponen enfermo los Vetusta Morla
Por el tono y los sostenidos del cantante. Por alumbrar el planeta con la ambición de mantenerse como un grupo aficionado y sin pretensiones. Me ponen enfermo.
Lo siento, chicos. No es personal. Es cómo cantáis.
Nada, es que los colocan en cualquier emisora y cada vez me ponen más enfermo. Necesito un diagnóstico rápido. Y mira que me trago Radio 3 para arriba y para abajo.
Más vale cobarde de rodillas que valiente en camilla
Ya estamos de regreso. Espero que los 1300 participantes que salíamos ayer sábado de las zonas deportivas de Colmenar Viejo también lo estén. Porque hay días en los que una organización pone a prueba la logística; y hoy han estado de 100. Pero hoy también se han jugado la salud de los corredores. Supongo que mantener los 100×24 en mitad de Junio tiene varias razones de peso; las conocemos. Isaías me ha dicho mil veces que hay problemas con las agendas de los polideportivos locales, etc. Pero un día morirá algún participante. Podría haber sido ayer, perfectamente. Ya, ‘la organización declina’, ‘el participante asume’, pero lo que se pueda contar sobre estos 100 km en 24 horas es poco.
Dicho sea que mi forma, entrenamientos y ganas han estado merodeando el aprobado raspado durante los últimos meses. Pero ahora, dormido, desayunado y poniendo lavadoras, casi que me alegro de ello, de no haber salido más que con lo justo. Ni el año pasado atravesando la Mancha albaceteña en Agosto he sentido tanto calor como hoy. Unos 37º a la sombra daban cuando hemos llegado en Colmenar en unas lentísimas 5h y algo para 36km. Así las cosas, imaginad, a más calor, más deshidratación y más prudencia, más horas caminando, más horas expuesto al sol o al cañon de aire caliente (de nuevo el tramo de la vía era una prueba a los cuerpos humanos), total, más lento. Hasta un helado comimos a escasos 1000 del final del primer bucle. Tras unos 45 minutos cambiándonos y descansando el estupendo Duquito y yo en Colmenar, se ha nublado algo y hemos podido correr de lo lindo hasta el embalse del Pardo, siempre con la -de nuevo- compañia de Edu Lage en bici. Hemos bajado por los viejos caminos del Pardo a ratos a toda hostia, con mochila y todo, a 5 min/km. Incluso los subidones de la tapia del Pardo caminando a buen tono, pero ya con un plan en la cabeza.
Ibamos alegres porque había truco: en Tres Cantos (km 53.5) habremos sido dos más de las decenas de abandonos. El incombustible J. Berrio que corrió hace 3 días la Trans-Aqu francesa por las Landas, Andrés y los fonderos del CAP Alcobendas, un porrón de gente que ya no recuperaría el tono del palizón del mediodía. Y el organismo es el organismo. Así que nos hemos ido a tomar unas cañas a Colmenar y recoger las cosas de San Sebastián de los Reyes, donde a las 23.30 iban pasando los supervivientes con cuentagotas.
Otra más a la saca. Otra prueba más de que la prudencia debe predominar sobre todo, más que nunca en pruebas que se salen de madre, fuera de lo normal. Correr y caminar 100km es una cosa casi normal. Pero tostarse en día de alerta amarilla bordea peligrosamente lo anormal. Aún así, como somos unos tipos y tipas durisimos y lo que nos falta de cerebro nos sobra de cojones y ovarios, allí que nos presentamos. Más de mil participantes y 40º al sol.
twit; 8.46am 19ºC y subiendo
Me marcho a Colmenar Viejo. Dentro de 24h debería estar por aquí contando algo sobre las experiencias místicas de un corredor a la baja en una prueba de 100 kilómetros. El prontuario del día:
Suerte para los que la necesiten.
Vivan las cebollas.
La iglesia que más luz da es la que más arde.
Más. Me voy a lanzar, definitivamente, a la ehunmilak, la más cafre de las aventuras inventadas por los vascos (aparte de viajar a ciegas a las indias). Hasta ahora era un deseo, luego ha ido creciendo como una expectación casi juvenil, pero visto lo que se ve por aquí… esto va a ser el cambio definitivo. Hace años, en pleno embarazo y crianza de los enanos, me tenia que conformar con organizar cosas para que corriérais, y veía con envidia los cachondeos a los que os embarcábais. Pues ha llegado el momento de ser parte de la excursión del cole.
A las armas
Señores que no llegan a final de mes. Millón de parados con su pareja en similar situación. Empleados como los 12.000 de Arcelor que han sufrido un ERE. Hipotecados que ven revisada su crucifixión dos veces al año. Autónomos y Jefes de compras que ven como su empresa está en la lista de morosos porque la banca no concede financiación. Clientes que no pueden acceder a un tratamiento dental, a comprar un ordenador, a ir de vacaciones por rechazo financiero. La banca española va a conceder unos 300 millones de euros a Florentino Pérez para que pueda fichar jugadores para su club. El Real Madrid, club que no sigue los dictados de la ley y no es un Sociedad Anónima Deportiva y que pagará 94 millones por un jugador de fútbol. El Manchester United ha aceptado la oferta de 80 millones de libras (casi 94 millones de euros) del Real Madrid por el jugador Cristiano Ronaldo.
Elige. La mierda no indigesta, pero un día puede que te la vendan a precio de oro. Es la hora de tomar las armas. Un cuchillo, un fusil, la escopeta de caza de tu suegro, un coche a toda velocidad contra una comitiva a la puerta de Valdebebas. Si dejas que el fútbol se ría de tí de esa manera, no quiero oirte más quejas sobre la crisis económica. Te escupiré a la cara. Sí, soy el de las barbas de tres días y las gafas de pasta de armani.
Here today, gone tomorrow

Here today… cantan los Ramones. Ayer tormentas, viento fresco y 25º templados. Mañana de nuevo sobre los 32º. Sin tiempo a acostumbrarse a estas ráfagas de nubes. Según las previsiones en esta semana habremos tenido días de viento, agua y granizo frío, y el sábado nos brindaremos un pico de casi 37º y con esas nos apretaremos los cien kilómetros de rigor. Eso sí, con nubes. Madrid no tiene primavera. Bueno, Madrid no tiene primavera y lo mismo a raíz de ello, ni clase obrera, ni soluciones para los precios de los pisos, ni desatascador ni -ahora resulta- futuro en su sistema de autopistas radiales, problema generado por la evolución paralela de la mafia del justiprecio en las expropiaciones y de los grupos de poder inmobiliario.
No hay transición entre frío y calor, ni para el deportista madrileño que piensa mientras tose, estornuda, sus pezones se ponen de punta bajo la camisa de manga corta, bien en los vagones de metro con aire acondicionado a mil bien en la terraza donde se empeñó en sentarse, aun siendo primeros de Mayo. A lo mejor esa falta de primavera es lo que hace que no tuviéramos ni transición de la otra. La hubo, digamos, de la de pastel. De tonos rosas, esa que pactaron para dejar los tramoyistas del franquismo aletargados, esperando que el madrileño creyese que se había terminado lo de las cartillas de racionamiento, la avenida de los obuses, y que ahora atábamos los perros con longanizas. Pero ahí está, latente, el franquismo, digo. Mejor aún, el virus residente que también sobrevivió al franquismo. Que ya hay que estar preparado para sostenerse entre bambalinas mientras llegan y pasan regímenes, el adorado Alfonso y el majestuosamente gañán Primo de Rivera, y el bienio liberal y los franceses, y Esperanza Aguirre y Rouco Varela y hasta Godoy.
Madrid conserva mejor que la sal, que el frío, ahuma mejor que los noruegos. Supongo que es resultado de tener una primavera inexistente, de no tenerla, vaya. Los checos de Praga dicen que disfrutaron de una primavera, los franceses tuvieron un mayo y una Comuna y hasta huelgas generales del transporte. Lo mismo es un agujero de antimateria que preserva tiempo y espacio a su antojo. El mismo Madrid que nos arroja a los morros el baile de masas de aire, la fría, la torrá, de nuevo la fría revoltosa y la casta y la susana, Madrid guarda, como si fuera un sumidero, un movimiento centrípeto al que pocos se resisten. Siglos de espadón y de tapias de conventos han convenido que el madrileño ya no resiste. El madrileño frunce el ceño y aguanta diciendo a todo que sí, el madrileño de Moratalaz que se apunta a maratones, el madrileño de Quito que repone en los carrefures, o la madrileña de Pedro Muñoz que pasó de esposa a viuda, sin transición posible, sin unos días de ser medio viuda y poder ir cambiando el vestuario, el luto. Luto por un Madrid que organiza maratones y ultratrails. Esto hace que, hoy, podamos asegurar que estamos. Mañana… gone tomorrow.
El sábado, otros 100
Cien, todo a cien. Ya sin medida ni respeto ni conciencia ni nada. El sábado nos embarcamos en las simpáticas sendas y aventuras de los 100km en 24h, de nuevo, prueba que muchos la consideran sosilla, otros poco dura, otros una bestialidad y, para mí, si no me duele nada en especial ni estoy muy fuera de forma, es una ocasión de hacer un ultratrail al lado de casa. Caminos y encinas conocidas.
Nos asustan los 36º pronosticados para la hora de la salida. Más que nada porque estamos ahora mismo con un refrescante 8 de Junio y 16º mal contados. O sea, de golpe y en tres días tendremos que adaptar al cuerpo a 20 grados centígrados más. Y esto, ¿cómo se entrena? Pues malamente. Uno puede ir saliendo a enseñar al cuerpo a consumir agua poco a poco, o sea, a hacer el gilipollas con el organismo, forzándolo un poco más y luego quejándonos en los blogs que orinamos sangre. De todos modos, hoy ha sido un caótico tormentón, en el que de nuevo los bomberos han tenido que salir cientos de veces a auxiliar a la basura sedentaria y torpona. Pasado mañana rondaremos los treinta, y empezarán a morir abuelos por la segunda ola de calor, se me secarán los tiestos y nos saldrá sangre de la nariz por la sequedad del ambiente.
Unos cientos (yo, el 811) estaremos recorriendo el equivalente a la distancia de ir de Madrid a Segovia, a pinrel. La misma barbaridad de la gesta filípica ya se nos ha quedado revenida, como de provincias, demodé. Sin ir más lejos, el arriba firmante se llevará a la cama la distancia de los 42km 195 o más por 53ª vez. Eso, y que Hacienda me va a devolver más de 500 napos, los triunfos de Junio. El Junio de los silentes.
Força Tsin Tao.
El holandés
1.
El esquinazo que todos tomaban a izquierdas había sido cuidadosamente remodelado por los operarios del asfaltado de la ciudad, dejando a mano izquierda un bordillo alto y gris, poliédrico, hasta con 4 aristas claruchas donde contrastaban primero algunos granos negros del asfalto suelto y, después, centímetros más abajo, un nuevo, novísimo océano granulado al que se agarraban las zapatillas y los neumáticos de los coches en pleno verano.
Terminantemente imposible recortar, pensó el holandés, Geert, que visitaba Madrid para correr la prueba de la trascendencia y de la constancia total: veinticuatro horas girando sobre un polígono cuadrangular fabricado en dos manzanas de la periferia de la ciudad, marcado por vallas azules de tanto en tanto, festoneadas con cinta roja de cocacola como lánguidos tramos de chicle – en esto el marcado de las carreras era similar en todo el planeta. Nueva recta a lo largo de escaparates que -aún cerrados- iba aprendiendo de memoria. Un esquinazo donde las televisiones de LCD aparecían como mudas ventanas al vacío, mezcladas con un par de paneles naranja chillón que, sin duda, algún español habría rotulado con su mejor intención y unos REBAJAS en trastos de 42″ con TDT referidos a esas bocas gris verdoso. Al lado asomaba una franja sobre una casa de dos plantas, fea, como casi todo el entorno, con una entrada machacada por los graffiti, y un Vectra azul marino al que los organizadores habían tenido que rodear con la cinta plástica. Un trozo sin tiendas a la derecha, entre planchas lisas de estucado rosáceo y mármol de portales jaspeados por obras sucesivas y por presupuestos parcheandos, y con dos bares a la izquierda de los que salía un cálido fuego, dulce como los bruine cafes de su reconocible Utrechsestraat pero, en lugar de humo de tabaco de liar, un rancio aliento en el que sobrevivían dos o tres espaldas redondeadas y arqueadas sobre la barra, latinos, seguro, camisetas evidentemente reducidas y canalillos del culo al aire; dos bares que flanqueaban las esquinas de una bocacalle sin vida ni aire, bloques de un ladrillo amarillo con terrazas de aluminio y desorden estético, en pleno mediodía de primavera, uno de ellos con un luminoso amarillo con el complejo acrónimo ‘marvi’ y otro con una imitación de cartelería antigua donada por el cervecero.
El siguiente giro contorneaba un puesto ambulante de helados y dos pinos deteriorados por el cableado telefónico español, un vallado verde lleno de desconchones y más acera. Geert medía las pisadas de este evento de gran distancia, 24 horas sin fin, en las que a uno le da tiempo de morir, de regresar, de ser y de no ser; un día entero, una noche por medio. Pero cuando retomó la bajadita de la tienda de novias, pasada la meta, había caído el verano de pleno. Dos dependientas de pecho hundido salían a animar a la hora del café mientras una sombra leve relamía las cornisas y los parapetos de dos terrazas. Sonreían y aplaudían y la tez roja por las vueltas se arqueaba hacia arriba en un gesto de agradecimiento.
Había corrido sesenta en Texel, cien en Winschoten, veinticuatro horas en Stein, en La Haya, pero esta era la primera vez que elegía el extranjero para correr, a sus cincuenta y dos años, y girar por esquinas asfaltadas con o sin bordillo, con cesped o con kioskos o con laboratorios fotográficos con toldo amarillo decaído, como enfermo, con rótulos o sin ellos, con arcos de powerade o pivotes plásticos arqueados. Geert y un centenar de gestos determinados, de pasitos cortos. Justo delante iba, en estos primeros momentos de la prueba, un español con camiseta negra y amarilla y gorra negra. Las carreras, aquí y en Corea, son carreras. Pisadas, vallas, imperdibles y botellitas numeradas con los minutos de vida que a cada uno le iban desgranando.
Siguieron pasando giros y el otoño entró. Los corredores seguían y dió tiempo a que terminaran de pintar por dentro una peluquería unisex. Desde la última vez que vió meter sacos de cemento y cubetas blancas de pintura en la peluquería, el holandés había olvidado mirar. Su atención se había perdido con las primeras lluvias, excusa perfecta que tomó para entablar conversación en un inglés de metacrilato con Samuel, de quien podría escribirse un epitafio, pensó Geert, una esquela de urgencia, un discurso rápido porque ‘tjonge jonge, zeg‘, hay que joderse el aspecto esquelético con el que iba consumiendo vueltas. Parecía que en cada subida hacia la rotonda de los olivos y de la cabina de madritel y la tienda de modas Maripepa pararía exhalando y requiriendo los últimos sacramentos. Pero debía ser mal cristiano Samuel porque esquivaba el fallecimiento curva tras curva, kilómetro tras kilómetro, hora tras hora, mes tras mes.
No superaría el invierno que se avecinaba mientras corrían, calculó el holandés de pelo cano, barba angulosa y, ahora, ya, con guantes blancos que permitían capear los vientos y nubes que acariciaban el lomo del circuito. Las nubes sin fecha de caducidad. El circuito diseñado para las últimas veinticuatro horas de la existencia del hombre.
Laringe española (de las jons)
La laringe es un órgano tubular, constituido por varios cartílagos en la mayoría seminales, que comunica la faringe con la tráquea y adaptada a las necesidades de la fonación o emisión de la voz. Es el órgano de la fonación pues contiene las cuerdas vocales superiores o falsas (también llamado pliegue vestibular) e inferiores o verdaderas (también llamado pliegue vocal), separadas por el ventrículo laríngeo. Lo malo es que la wikipedia no va más allá. El cogollo es entender que hay laringes más taimadas, así como otras (haylas) sonoras; laringes hay cientos. En especial existe un privilegiado mutante de laringe al que tenemos que aguantar cómo brilla a diario, bienaventurados nosotros: es la laringe española. Síganme.
No es cosa de la envidia, ni de la Leyenda Negra (ni de la blanca, como dijo Sábato). La laringe emite y procede y transmite en todas direcciones y en todos los países; pero hay que hacerlo con estilo. Las cosas, o se hacen bien o no se hacen- Ayer, más de 740,000 holandeses emitieron por su laringe y sus extensiones los deditos de las manos un grito antimoderno y chapuceramente populista. Mal, chicos. Os habéis descubierto porque vuestra voz no ha resistido. Digamos que hay que saber controlar los tejidos membranosos para que la laringe no se convierta en un megáfono del rebuzno. Y eso se consigue siendo español.
Una laringe española, bien templada, se cuida mucho de cambios de temperatura ni de vaivén. Una laringe nace moderada, moderada crece y déjase calladamente someter. Sólo en casa se atreve (siempre con alguien de menor entidad) a elevar el tono. Es su quietud su arma, ser como una serpiente o, más bien, como un acordeón que suena a asno, únicamente en el hogar del establo. Pídela en tu tienda favorita.

[bit] Tempus fugit
Cayó. Era cuestión de tiempo, que vuela, dice. Carpe Diem Tempus Fugit. Al menos ahora habrá que retener mínimo un par de latinajos para no mezclarlos, para colocarlos en orden, y para acceder al blog de nuestro amigo el argentino bon vivant. Andrés, Bandoneón en los foros, abre su bitácora.
Fallos. La expectativa. Él mismo lo decía hace semanas. Cuando una pluma levanta tantísima expectación, el nivel es tan alto que puede producir un frustrante proceso de vacío. Como el que se asa en las parrillas.
Están ustedes invitados a visitar a uno de esos homínidos que combinan todo sin llegar a ser indigestos.
Florentino era la carta marcada
Verás ahora. Florentino va a volver a dinamizar la burbuja, el champagne, el glam y Madrid va a ir a la cabeza de un renacimiento económico inmobiliario financiero que machacará las previsiones fatalistas de sus congéneres. Es un duelo al sol con Laporta. Es un favor a Zapatero. Es el movimiento operístico del año, y esta repanocha está protagonizada por todo un signore.
De eso se trataba, esa era la carta marcada. Las cúspides de la finanza mundial están ávidas de signos. El más glorioso equipo de constructores y experimentada plantilla de promotores dará en breve un impulso al mercado. Y estoy seguro que hay ya manojos de cernícalos merodeando, especulando (como el desocupado que escribe en esta bitácora) sobre los beneficiosos efectos del retorno de Florentino Pérez. Signore, presidente de ACS, se embarca en la aventura del poder con mayúsculas con retos y oportunidades ante sí: ya se menciona la negociación de los contratos televisivos, vendidos a Mediapro hasta 2013 por 1.100 millones, el potencial inmobiliario que ofrece el Bernabéu y el futuro a medio o largo plazo de la Superliga Europea. Signore es un cazador en aguas revueltas y no crea nadie que sus movimientos se guiarán por el benficio sumarísimo de su club. Es una señal de compra en un mercado de oportunidades.
Lo que digo. Le ha salido un amigo de palco a Zapatero.

Jari Tomppo
Dear Jari, just using your position in the 2009 world best lists on 24h ultrarunning for this post. Best.
Qué jodio el Jari. Tomppo, se apellida. Nos separa tanto y tan poco. Apenas estoy a 54 metros de él, y a la vez a 3000 kilómetros. Si lo llego a saber. Bajo aquel matinal de carreras, nos tiramos al suelo Darth y qué se yo quién más, a echarnos unas risas y brindar al sol del domingo cuando terminábamos Las 24 en Torrejón. Jari, si llego a saber que el puesto 775º de la lista mundial de 24 horas está tan cerca, apenas subir hasta el hinchable que habíamos instalado en mitad de la recta del ferial, habían dado mucho a Fran y a Mario y a Josico, a sus emocionantes abrazos y a Paco el presidente y a mí mismo.
Ojo que estamos hablando de un Jari Tomppo que ha terminado en 35 horas el Spartathlon, que ha superado los 202km en la Endurance Race de Helsinki. Y ahí está, un escaloncito por encima de servilleta. Me dan ganas de mandarle un mensaje al facebook y decirle que le tengo vigilante, que no se lance ahora a superar sus marcas que me obligará a tomar medidas. Que no tengo pensado hacer más carreras de 24h por ahora, no me jodas, Jari. Ahora mismito estoy reponiendo cartílagos y fibrillas y acicalando mi físico un poco. No como el otro:
Un trotamundos patológico declaró en una entrevista sobre una prueba de larga distancia ” I remember vividly that my quadriceps really started to ache, and I said to myself that the Supreme was massaging my legs. In other words, instead of feeling that sensation as pain, I felt it as something good. When I started getting tired, I would start chanting and using all the techniques I had learned. I would start saying a mantra, or I would try to do some pranayama [breathing exercises]. All this was happening on the bike!”. Básicamente, el Supremo Hacedor le iba haciendo el trabajo sucio (la lobotomía, intuyo).
Por cierto, ¡cómo que conseguido en una prueba con la (i) en el ránking!. ¿Estuviste 24 horas en un circuito indoor, bajo techo? No quiero ni imaginarme la cuerda que tendría eso…. ¡correr en una superficie mondo de 390metros! ¿Que cómo es eso? Dentro vídeo.
Calor
Ya ha llegado. Quienes ahorraban en su hucha esperando romperla para ir, de cabeza, a viajes halcón a contratar su playeo, los que miraron una y mil veces al cielo musitando contra las nubes, el viento, el agua, todos tenemos encima la calorina madrileña. La que permite salir a la terracita a cualquier hora y la que te machaca los labios y el paladar mientras atraviesas leguas y leguas.
Ayer eran las 3 de la tarde cuando dejé unos trastos en el coche, aparcado en el Eroski de Majadahonda, la diosaz llena con dos litros de agua y el estómago lleno por la digestión de dos platos de pasta (spanjaard champions league triperos), del picnic prohibido en los montecillos privados del noroeste de Madrid. Una senda paralela a la via del tren, quizá invadiendo o quizá recuperando hectáreas a la acción del clero y de las verjas, derecho al sol que olía a hojarasca de pino. 32º y ni una brizna de aire. Es el escenario ideal de una digestión, amiguitos. La recta iba dejando vivir, aunque la ingestión de agua era complicadilla pues caía sobre el odre lleno. La consigna era intentar beber cada 15 minutos con la tormenta que se estaba esperando pero que nunca llegaba, trotar, caminar y asomar al territorio de Aravaca, Pozuelo, escaleras abajo y arriba para cruzar a la Casa de Campo, y asaltar las fuentes de parques y áreas infantiles. Nada. Imposible. Una hora después de arrancar estaba al trote por una escasa umbría bordeando la Casa de Campo, descendiendo con la boca seca hacia el Manzanares. Al anillo verde llegué ya más seco que la mojama, con esa simpática sensación de estómago lleno de un agua que no se puede digerir. Ah, ese anillo verde con sus pasarelas de la muerte y su puente de San Fernando. Qué tostadero.
Había que aprovechar pues el mediodía. A caminar. Tres horas de caminata por el solano hacia Somontes, la Playa de Madrid, el GR 124 pegado al club Puerta de Hierro, y la tormenta que sonaba lejana. 34º en Somontes. Amigos tragamillas, el anillo verde , a su paso por el Manzanares, es un corredor criminal donde no asoma el aire. Arroyomolinos adelante, con paciencia, todo suma, sí, Herrera Oria arriba… tan retrasado sobre el intento de maratón que opto por caminar todo Herrera Oria, avituallarme al solete en una Campsa y callejear un poquito Mirasierra. Varios trotes pero a los 300m la boca se había secado. Finalmente Montecarmelo y sus acogedores bulevares, sus gentes a las 6 de la tarde saturando las plazas, las … eso. Meterse en el metro tras pasar por el Opencor y sumar 4 horas de matute al sol. Ya está contado todo. Lo mejor ha sido soltar hoy las piernas con unas rías en el Juan Carlos I a toda castaña, tras los lebreles ciclistas.
De Majadahonda a Alcobendas
Hace un par de meses me quedé sin gasolina muy poco después de Majadahonda. Veníamos corriendo despavoridos desde El Escorial. Llevaba de compinche un bandolero argentino y el sol pegaba igual que ahora. Y ahora regreso. Es curioso, la citada localidad madrileña es un punto no existente en mis mapas, mi discurrir o mis ideas, es un no-lugar donde ni compro ni me entretengo ni negocio; pero resulta que el Sábado vamos a ir de excursión con la familia a un punto de su geografía. Excursión infantil -educativa y ecologista- y comilona campestre tirados en el monte de por allí.
Basta decir que aprovecharé el hueco de la tarde sabatina para correr un rato largo, caminando las subidas, vaya, imaginaos: una simulación de qué podré ofrecer en los próximos 100km en 24h. Desde Majadahonda se cruza bien la M40 hacia la Casa de Campo bordeando Aravaca por el sur y pasando por debajo de la M503. Un poco de Casa de Campo, río, anillo verde y escapada por el Monte del Pardo hacia los tubos del CYII en el Goloso. El mapeo satélite me da 34 o 35km hasta casa; todo será que haga un pequeño rodeo para darme ese gustazo de correr 42km como quien no quiere la cosa. De puntillas. Cada vez estoy más convencido que a las distancias hay que cogerlas desprevenidas, sin hacer ruido, pasando de puntillas por el lado de ese muro fisiológico.
No es una deuda pendiente o una revancha al soberano vaciado que me pegué allá por Pozuelo tras 45km, mientras el argentino compraba la prensa y unas patatas fritas y yo sentía los pellejos que recubren el estómago. Es que solamente me quedan dos semanas para entonarme un poco de cara a los 100/24, así que daré por finiquitada mi veintena del ahorro y los tocamientos varios. Y que no se me olvide mañana comprar una bolsa de hidratación para la diosaz raid.