Este blog lleva un contador de estadísticas, como todos, no revelamos ningún secreto de estado. Dice que estamos a tres mil visitas del cuarto de millón. A pesar de la magnitud del tiempo recorrido, y precisamente por el vértigo de esos casi cinco años de blog, tres mil clicks no son nada.

¿Qué día cumpliremos un cuartillo?

Habrá que preparar algo, ¿no?

Va de gallinas. No de corredores que se comportan como gallinas. Al fin y al cabo, ¿quién somos para delimitar el rígido sistema moral entre huir corriendo y correr para huir? ¿Es necesario sacar los colores a una legión de huidos del sobrepeso o de la vida sedentaria? Más bien al contrario. Pero no van por ahí los tiros.

La gallina, la de los huevos de oro, está a debate en uno y mil frentes. Ayer por la tarde, mientras recuperábamos el resuello de unas violentísimas cuestas arriba (a nadie se le escapa que tenemos hobbies idiotas), Jorge – a punto de abrir ya su tienda en Alcobendas- y yo hablábamos sobre los precios de algunos eventos. Nos ceñíamos a 120 euros por una prueba de ultra trail. Pero teníamos dejado de lado un jugoso campo, somos unos huídos del asfalto, unas gallinas.

En el foro de elatleta.com hay un sabrosísimo hilo sobre los precios de las pruebas de ruta. Biocoteadores de las pruebas que aumentan sin ‘sentido’ sus inscripciones, frente a defensores de la libertad de no ir si nos parece mal. Y aquí es donde asoman las gallinas; las que entran, por las que salen, como gusta de parodiar el puñetero José Mota.

Me comentaron que el mundo del triatlón sufrió un parón similar tras la incesante profesionalización y complicación de las pruebas. En cierta medida se trata de un deporte complejo y de una infraestructura requerida. Las pruebas de correr con los pies están complicándose no sin razón: los centros de las ciudades ya no nos salen gratis. Parece ser que los gastos ocasionados por las populares (‘las’, he dicho ‘las’) están aflorando en todo su ser, y los ayuntamientos o diputaciones -¿no querían eliminarlas?- dejan de subvencionar toda carrera de asfalto. La policía cuesta, los turnos de personal de limpieza cuestan, los voluntarios cuestan. Así las cosas, los 10km o la media maratón más popular del orbe pasan a salir a flote igualando el coste real por barba. Si antes costaban 1500 pesetas pero nos las dejaban en 400, ya es historia. El organizador de ahora no está dispuesto a asumir de su bolsillo lo que los patrocinadores ya no le dan. Los 9 euros de ahora se trasladan a la inscripción. O eso, o la pérdida de servicios.

Porque se siguen queriendo reloj, alfombras con chip de cronometraje, una buena camiseta técnica en la bolsa del corredor (estáis manteniendo el sector textil nacional vosotros solitos), y trofeos para las diferentes categorías. Se han deseado siempre, claro. Siempre, desde que existen las empresas destinadas a sacar dinero de la gallina de los huevos de oro. Están en su derecho. Una persona física puede perfectamente convertirse en un comercial de una empresa de cronometraje para eventos deportivos. Personalmente, conozco a viejos amigos que se patean el país con su sistema de chip. Cuando he sido organizador, me han llamado varios ofreciéndome la infraestructura completa por un precio ajustado.
Nadie habla de los seguros obligatorios, responsabilidad de los organizadores y a costear por cabeza y que gentilmente venden las empresas aseguradoras, en mis tiempos a través de las entidades bancarias. La normativa y la masificación han empujado a las pruebas de asfalto a acotar posibles desgracias. Y así, la gallina va engordando.

¿Trail = libertad?
Relativamente, parece ser. Los precios de las pruebas por campo a través también trasladan a sus participantes los costes. La logística es más sencilla en algunas áreas, menos vistosa, pero existen más distancias, más riesgo a contratar mediante seguros de accidente, y la coordinación implica acceder en muchas ocasiones a montañas, sitios alejados, barrancos, donde los costes no se pueden solventar con una furgoneta recorriendo en un rato los 10km por calles y dejando las bebidas en unas cómodas mesas o tablones. Todo se encarece.

Máxime cuando el número de pruebas se ha multiplicado. Enormes opciones cada fin de semana están llevando a perder masa crítica a las pruebas. La rentabilidad de algunas está en peligro. Las instituciones, que han dispendiado todo el dinero público disponible para cultura y deporte y ahora nos arrastran a la contención de gastos, reciben el doble de propuestas de organización y patrocinio que hace 15 años.

Y las gallinas ponen un huevo al día. Como mucho.

Teoría general del corredor de montaña.

Somos unos incapaces y unos desgraciados. Kilian, desconozco si lees esto, pero quizá estés en el mismo ámbito. Atención, porque vengo de pasar unos días en un stage gastro-cultural en la Valencia del Cid y demás personajes clave. Pues bien. Desde el momento en que abandoné las pruebas a todo trapo (relativo), y me centré por discapacidad propia en correr por el campo y/o monte a ritmos cochineros jabalíes, no había metido el diente a las llanuras eternas de la ciudad del Grao del Turia.

Y he venido aquí a vos contar sobre determinado síndrome que al corredor de repechos le afecta grandemente; es el síndrome de los falsos llanos relativos.

al llegar a recorridos con pendiente p=0, el corredor montañero inicia un movimiento de constante aceleración de R1 a R2 y R3 para comprobar en wikiloc que la distancia total ha sido recorrida en una velocidad constante)

Tal empirismo me llevó el sábado y posteriormente el lunes a unas sesiones-test cuyas cifras absolutas esconderé hasta tanto no se me tire de la lengua como debe ser. Pero doy fe que en ambas el teorema se cumplió.

Tal que tuve que resarcirme con un arroz chiringuitero de 4 platos. Entiéndaseme, me comí cuatro platos de una paella de pollo y conejo y sus verduras para 4 personas. Las otras tres también repitieron. Ojo, que no dejo a nadie sin comer.

Pero casi.

Cachorros.

Para ganar unas horas a la luz, iremos a Segovia en bus.

La Sepulvedana tiene un servicio con salida de Príncipe Pío a las 0800am del domingo, lo que nos dejará bastante antes en Segovia de lo previsto inicialmente. A las 9.28 estaremos listos para salir de la ciudad del Acueducto.

Por tanto, cambio de planes en cuanto al traslado. BUS desde Príncipe Pío, salida 08.00am del domingo 29.

Se pueden comprar billetes online en www.lasepulvedana.es; evitemos infartos de última hora o que tengamos que entrar con un kalashnikov en el autobús a desalojar a algún pasajero.

En facebook, centro de datos.

Tiempo deshonroso para la inteligencia humana es el que estamos viviendo, con un magistrado a juicio porque una asociación parafascista se ha personado como acusación en supuestos casos de irregularidades, precisamente, contra los suyos. Aun en este estado, no vamos a tirar por ahí. Sois público de running, démoos running y dejemos a Montesquieu.

Ayer asomaba en este blog un comentario emotivo de Manuel, un emeritense de México. Sobre su logro como debutante:

¡¡ Cómo me sirvió todo lo que escribieron !! A los 49 años, con diabetes tipo 2, y sólo un año de haber empezado a correr, intenté y logre mi primer maratón…..
No había prisa, sólo era terminarlo y lo logré en un vergonzoso tiempo de 4 hr, 28 min 47 seg.
Llegué en lugar 163 de 400 corredores. Eso no me importa por ahora, pero ya ansío que llegue Junio para intentar otro más. Ah, y por cierto, yo hice una adaptación del método Galloway y corrí 20 kms, caminé medio km, corrí otros 10 kms, caminé 1 km, corrí 6 kms, caminé medio km y cerré, lógico, corriendo.

Y, supongo que medio irónicamente medio sometido a las estadísticas de la federación internacional, cataloga de vergonzoso su crono. Manuel participó en algún evento en el que, con cuatro horas y pico de correr y caminar de manera alternada, se permitió terminar en tiempo y con otros tantos participantes detrás.
¿Qué es un tiempo deshonroso? Eludiré el límite objetivo de las 4 o 5 o 6 horas.
Media hora más del que hubiera tardado sin caminar, si detenerse fuera considerada la ruptura del hecho de ‘correr un maratón’, podría ser. La consideración de la derrota. Media hora más del previsto, bajando el ritmo hasta plantearse detenerlo y recuperar el organismo, ¿no sería un planteamiento estratégico saludable?
Dando una vuelta más de rosca, ¿qué más da media hora extra? ¿qué tiene que ver la honra con el cronómetro? Siendo igual de exigentes con nosotros mismos, la honra termina en el momento en que podemos con el reglamento de la competición: terminar un recorrido de 42.195 metros dentro del tiempo máximo.

Und du?: ¿Te has sentido deshonrado alguna vez por una predicción cronométrica?
Al diván.

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