Otra vuelta de tuerca al aburrido mundo del corredor

Más sobre antropología y correr

In running on Diciembre 10, 2009 at 12:19 pm

Estábamos enzarzados en una divertida diatriba sobre si se debe optar por la prudencia antes de inscribirse a un maratón o si todo vale. Y escribí varias idioteces quitando hierro al asunto. En esencia, mi posición siempre ha sido que cualquier ser humano que guarde una centésima parte de su adn de hace 200 años es capaz de terminar un maratón en los tiempos límite establecidos, normalmente seis horas, siempre que pase un periodo suficiente de puesta al día física. Probablemente sus padres fueran a trabajar el bicicleta, sus abuelos caminasen hasta la ciudad o su tatarabuela subiese al monte a por leña y se zurrara 8km cargada. Particularmente lo llamo ‘la habilidad del ser humano para las largas distancias’. Sobre este tema ya he citado algunas contribuciones de antropólogos como el artículo de Bramble & Lieberman y parece ser que guardamos una habilidad evolutiva para caminar durante muchas horas, incluso correr.

Hoy he visto de refilón otro artículo interesante. Este trata la longitud de nuestros dedos de los pies en comparación con otros mamíferos. Es ‘Walking, running and the evolution of short toes in humans’, de Rolian et al. Grosso modo, la proporción de las falanges del pie con el volúmen del cuerpo en los humanos es mínima. Los autores desarrollan un modelo a partir del que se entiende que la eficiencia biomecánica es máxima a la hora de desplazarse. Cito del abstract:

biomechanical model of toe function in bipedal locomotion that suggests that shorter pedal phalanges improve locomotor performance by decreasing digital flexor force production and mechanical work, which might ultimately reduce the metabolic cost of flexor force production during bipedal locomotion.

Debe ser que como ‘únicos bípedos por cojones’ (el autor lo expone como the only obligate bipedal primate) tenemos adaptados no solo la sudoración y posición de la cadera para la carrera, sino también los pinreles y los dedos correspondientes. Al final será casi natural ponerse a trotar. De ello a estimar en 2 horas o en 6 la cantidad razonable de tiempo que puede un humano moderno estar al lío es cuestión de eficiencia biomecánica. O sea, de ajustarse lo más posible a los parámetros del hombre primitivo. Maratón o trote largo es un límite métrico.

Como ahora no vamos a tirar por la borda 300 años de industriaización ni comodidades, habrá que recuperar la memoria del cuerpo para la carrera. Ya digo que la forma física es como un jubilado castellano. Lleva una pelliza, dos jerseys de lana, camiseta de manga larga, abanderado de tirante debajo, y se siente friolero, torpe y lento. Cuando llega el verano y se pira a Javea con los colegas de generación dice que el mar le sienta de puta madre, las sales, el bailoteo de la disco del hotel y el Venao y el Coyote Dans. Realmente lo que le sienta bien es quitarse las seis capas. La forma física la lleva puesta durante siglos. Es pellejo, huesos y un poco de carne prieta.

Un cuerpo -creo yo- no es que tenga que entrenar para un maratón tal cual, con su fase de buenos propósitos, búsqueda de expertos, entrenador gurú, pérdida de peso, calidad, rodajes largos… Esto es una fase lateral con la que se corre el riesgo de estresar con un ejercicio más o menos extraño esa forma física natural. ¡Pero si el cuerpo sabe correr desde un par de millones de años! Hace 100 o 150 nuestros antepasados empezaron a echarse a perder. Habrá que quitar capas de ‘occidentalización’ y recordar habilidades perdidas, tales como flexibilidad progresiva de los músculos y tendones, la circulación sanguínea, la respiración, o la hidratación. ¿Nadie se ha preguntado por qué todo el mundo que empieza a correr es capaz, pasados unos meses, de trotar hasta 15 o 20km? ¿La respuesta es el porque el método funciona o porque el cuerpo se pone al día?

¿Qué ocurre cuando seguimos afinando y afinando y afinando con el método, con el plan? ¿El cuerpo sigue progresando? En algunos casos se queja, en otros se rompe, el la mayoría llega a un tope. Hay algo que falla. Yo estoy en que el cuerpo recupera sus cualidades naturales y con ellas podremos correr. Si pretendemos estirar las cualidades hasta un 10% extra, puede que nos convirtamos en rápidos fondistas. Si estiramos un 20%… ¿se puede estirar un 20%?

Engrudo de neutrones

In running on Diciembre 7, 2009 at 5:23 pm

Buenas tardes, querido diario.

Vengo a traerte  los resultados de los últimos experimentos realizados con mi cuerpo, rasurado aparte, todo bien, a dios gracias. El sábado salí a soltar las ancas con unos amiguetes y la sensación panificadora de tener dos molletes por carrillos de culo y dos barras candeales en las piernas. Además de ir pasmado durante 50 minutos (1ºC a las 07.24) y entrados en calor los últimos 10 de horneado, pensé que había llegado el momento de inyectarse algo tanto moral como fisiológicamente. Lo de la moral lo vamos capeando, ayuda ver dígitos estables en la báscula, ver unos críos que crecen simpáticos y demás moralinas.

Para lo físico necesitaba, estimado blog, algo drástico. Un cocido doble en La Bola, la sede de los Verdasco en Madrid. Garbanzos, repollo, sopa con el tomate y cebolla cruda, care de morcillo, gallina, hueso de caña, punta de patata y tocino entreverado. Dos platos y un pico, más un probar de sesos rebozados. Tras un paréntesis para dormirla me tocó hacer comida para 9. De tapita unos callos congelados que tenía mi suegra. De primero unas patatas revolconas que me quedaron sensacionales, repartidas en 9+1 cuencos (3 de ellos infantes tragaldabas), y de segundo mero en salsa verde. Cafelito y galletas cuétara surtidas. Dicen que de grandes cenas están las tumbas llenas. Es mentira. De grandes cenas están las barrigas llenas. La continuación engrúdica terminó este mediodía con restos del cocido a la microondes. Y de todo este atascamiento, ¿qué ha quedado?

Salvando la tranquilidad espiritual, espoleada por un buen sabor de boca viendo cómo las nuevas generaciones vienen pegando fuerte, la fisión de núcleo del garbanzo pedrosillano con las hebras no disueltas de morcillo y tocino de veta me cargaron los depósitos de glocúgeno de una energia fulminante. Con una niebla tenaz salí el domingo a soltar lastre y pronto me ví potente por cañadas y sendas a casi 1000m de altitud. No significa pero sí significa, si se me permite. En Agosto me costaba un mundo subir dos cuestas tendidas hacia Moralzarzal y miraba el reloj cada 5 minutos. Ayer, en mitad de 48 horas homicidas, me planté en un tris en la cota 1000 y salió un valiente acercamiento al Telégrafo que, ni que decir tiene, no coroné.

La inyección de kilotones de hidratos de absorción lenta dieron como resultado 7.7k con subida 3/4 de cerro del Telégrafo en 40min + regreso 8k en 35min. Nimias cifras pero interesantes pasos adelante de cara a los 47km del Raid de la Sierra Oeste del próximo sabado. Asímismo interesante ritmo porque es un punto más de velocidad al que costaba acercarme. Triple hecho de interés porque esta mañana me he rasurado las quijadas y algo está cambiando en la cara. Un carrillo se me ha desinflado y en el otro, grabado a gillete, dice ‘¿te fijaste en que las mallas largas empiezan a quedarte grandes?’.

Y tengo hambre. Canina. Ya digo que hemos dado un paso adelante. El sabado no haré prisioneros.

Ni coloreándolo de rosa

In running on Diciembre 3, 2009 at 1:33 pm

Atención a los monitores. Ante sus ojos llenos de pestañas, unos más y otros menos, el perfil definitivo del Gran Trail de Peñalara. La simpática cita del verano que viene y que nos mantendrá ocupados y preocupados durante toda la santísima primavera. Ni pintándolo color rosa se suaviza.

La tostá:

Recuerda a esas barbaridades de mediados de Julio en los Tours de Francia. Aspin, Peyresourde, Soulor, Tourmalet y Aubisque. En este caso a las 5 cotas se las conoce como:

1. La Maliciosa, en frío, 1000m de desnivel de salida, matinal del sábado y 100km por delante. Coronamos a 2.227m. Aunsiendo territorio conocido y con temperatura fresca, llegaremos al km 10 de una prueba de 110 con las piernas hinchaditas como morcillas. Por cierto, tengo que daros una receta de souflé de morcilla. Recordadme recopilar otra de recetas. Sigo.

2. La Dehesilla. Respiro tras el gargantón de las zetas de la Pedriza, siempre hacia abajo, subiendo por la famosa autopista hasta 1.456m y con 400m de desnivel aproximado. Llevaremos 22km y quedarán 88. el panorama será de hilillos de corredores bajo un cielo con hilillos de nubes. O ni hilillos. Sol.

3. Una tendida Morcuera, hasta los 1.776m. Collado larguísimo que nos pillará con todo el sol de mediodía del Julio del Guadarrama. Serán 9km sin dejar de subir por buenas pistas y corremos el riesgo de pretender hacerlos al trote. Atención a las piernas y a la oxigenación del cerebro. En todo el trail no bajaremos de los 1.000m.

4. El Reventón y la subida hacia Peñalara. Dicen que tiene arbolado pero le pusieron un nombre que vaya. Un viejo puerto que ni las bestias suben en nuestros días. Nos subirá por pistas eternas hasta 2.037m para después, con las últimas luces del día, torcer a coronar la cima más alta del Guadarrama: Peñalara y sus 2.429m. Coronaremos con 68km en las piernas y casi 3.900m ascendidos de manera consecutiva.

5. Tras bajar a cenar a La Granja, el regreso a la vertiende madrileña por el eterno (caminando y de noche) ascenso a la Fuenfría (1.792m) donde tomaremos el Schmidt (km 100) hacia el Puerto de Navacerrada (1.862m). En lugar de bajar como las personas, hacia abajo, bajaremos hacia arriba unos cientos de metros más, hasta casi la cota 2000 y la Barranca por un canal canalla, el Emburriadero.

Ya podemos aplicarnos el cuento y entrenar algo. Y hacernos de alguna religión a la que encomendarse cuando nos den ganas de acurrucarnos y echarnos a llorar desconsoladamente.